Publicado: 09/04/2011 UTC General Por: Redacción NU

Oyarbide Superstar

En su último libro, Sr. Juez. Una biografía judicial de Norberto Oyarbide, el periodista de Clarín describe al magistrado como un sobreviviente, revisando sus fallos pero también su vida. Santoro, además, habla de la nueva generación de jueces y de la actual vacancia a nivel judicial.
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Redacción NU
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El juez federal Norberto Oyarbide ha sido el objetivo de tapas de diarios, de los sesudos comentarios de columnistas especializados y hasta de un video, del que fue protagonista involuntario. No ha sido ajeno tampoco a los corrillos de los moralistas, que alguna vez se dedicaron a destriparlo concienzudamente a causa de su vida privada.

Si se dice que un juez habla por sus fallos, la historia del magistrado ha recibido críticas de casi todos los sectores, en general aplicadas a sus piruetas judiciales, que lo han malquistado con muchos poderosos del ámbito político, sindical y empresarial. Nadie ha quedado a salvo de sus fallos, a veces escandalosos, que han salvado a unos y hundido a otros.

El periodista Daniel Santoro, editor especializado en casos de corrupción de la sección El País del diario Clarín, se sumó a los fascinados por Oyarbide con un meduloso libro, en el que relata la biografía judicial del polémico magistrado.

Santoro cuenta la historia de este juez entrerriano, hijo de un peluquero y de una telefonista de Villa Elisa, cerca de la localidad de Colón. La investigación de Santoro no tiene desperdicio. El periodista indagó en los fallos de Oyarbide ?protagonista de muchas causas que interesan particularmente al poder? y en sus escritos de defensa cuando los propios condenados cuestionaron su imparcialidad. También revisó su vida y hasta indagó en la enemistad de Oyarbide con otros funcionarios, como el fiscal Carlos Stornelli, por causa de quien el magistrado le pidió al procurador general de la Nación que le ordenara ?abstenerse de dirigirse a él directamente?.

El escritor describe a Oyarbide como un sobreviviente. ?Ha sobrevivido a los pedidos de destitución que tuvo durante el gobierno de Menem, por el caso de Spartacus, y ha sobrevivido al pedido de destitución por el sobreseimiento que le dictó al matrimonio Kirchner en la causa de enriquecimiento ilícito?, dice Santoro.

También tiene tiempo de asombrarse el periodista ?porque él es ahora un poco la cara visible de la Justicia, en la medida de que si se le pregunta a cualquier ciudadano, su cara y su nombre son más conocidos que los del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Lorenzetti. Entonces, debido a la alta exposición mediática a la que se encuentra sometido en los últimos años, se ha convertido en un ícono de esta justicia polémica?.

De todos modos, Santoro lo considera ?un juez vulnerable, por un lado y, por otro, poderoso, porque tiene las causas que más preocupan al Gobierno nacional y que más preocupan a Mauricio Macri?.

Uno de los hallazgos del libro del periodista de Clarín es una anécdota imperdible. ?El 23 de diciembre último, Oyarbide llamó a Radio 10, al programa de Rolando Hanglin, para leer un poema sobre la paz en el mundo. Estaba muy emocionado, muy impactado, en ese momento. Esto lo convierte en un fuera de serie, en un juez polémico, porque ningún otro magistrado de los que yo conozco se va a atrever jamás a llamar a una radio para hacer eso.?

Oyarbide terminaba de liberar, por orden de la Sala I de la Cámara Federal, a Jorge ?el Fino? Palacios y a Ciro James, que habían pasado un año presos. Al mediodía llamó al programa de Baby Etchecopar y a la tarde llamó a Hanglin para leer un poema que terminaba: ?Te pido, Señor, que este mundo que en guerras se desangra,/ olvide sus rencores y la luz del pastor vuelva a las almas/ y se llenen de amor los corazones?.

Coherente con el medio en el que trabaja, Santoro es crítico del Gobierno nacional, al que sin embargo le reconoce que ha mejorado en la selección de los jueces federales. ?De a poco se puede decir que se está mejorando, aunque no del todo?, afirma.

Luego, recuerda que ?de la época de Menem quedan (en el fuero federal porteño) María Servini de Cubría, Oyarbide, Claudio Bonadío y Rodolfo Canicoba Corral. Pero hay una nueva generación de jueces, de la que forman parte, por ejemplo, Daniel Rafecas, Julián Ercolini y Ariel Lijo. Los tres tienen excelentes antecedentes académicos?.

Santoro destaca de entre ellos a Rafecas: ?Fue muy prolijo en las investigaciones que llevó adelante en la causa del Cuerpo Primero del Ejército. Hay una diferencia de estos jueces, comparados con el resto?.

De todos modos, cuestiona que ?ahora el problema es que hay cuatro juzgados que están vacantes en la Justicia Federal de la Ciudad de Buenos Aires y hay 60 más a nivel nacional en la misma situación. Por esto acusa al ?gobierno de Cristina Kirchner? aclarando que a los jueces que concursaron para los juzgados federales ?no los nombran porque no le gustan al Gobierno. Sería bueno que se renovara la Justicia, que Cristina avance en la designación de estos jueces?, pide.

Las fuentes del periodista son otra cuestión. Él mismo, en sus agradecimientos, da una pista del tenor de su investigación. Reconoce como sus informantes a dos periodistas, de La Nación una, y de Clarín, la otra. Luego agradece por su colaboración a la diputada Laura Alonso, del PRO, al senador radical Ernesto Sanz y a los asesores del bloque de la Coalición Cívica.

Ésa es la limitación del libro y del autor. El objeto de su investigación obliga a Santoro a anotarse en un bando en la guerra mediática que el diario Clarín libra contra el Gobierno nacional, en la que abundan las arbitrariedades y en la que la primera víctima es la verdad.

Oyarbide viene siendo acusado por la oposición y aún por algunos periodistas de ser un juez parcial y de tener demasiado en cuenta las opiniones de los poderosos a la hora de emitir sus fallos, pero otros jueces han fallado a favor de algunas empresas periodísticas y aún no han sido puestos bajo la lupa del periodismo ?independiente?.

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