Publicado: 18/07/2009 UTC General Por: Redacción NU

Una apuesta compleja

Comenzaron las rondas con los partidos políticos. La asistencia es mayor que la esperada. Las dudas en el territorio porteño.
Una apuesta compleja
Redacción NU
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Diálogo: ?Método filosófico que consiste en la exposición de distintas ideas mediante preguntas y respuestas realizadas por varios interlocutores con el fin de encontrar la verdad.?

?Conversación entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos.?

El escenario está preparado. El diálogo propuesto por la presidenta Cristina Fernández, el 9 de julio, tenía formato de agenda cerrada, hacer una nueva reforma política, centralmente. Ayer todo eso fue cambiando, entre tironeos privados y manifestaciones públicas, el temario integra ahora un variado menú. Desordenado por parte del Gobierno y desordenado por parte de la oposición.

Ante los primeros anuncios, los actores-dirigentes porteños rechazaron el formato del diálogo. Van por más. Quieren discutir temas fiscales, la situación de la agroindustria, el campo, la desocupación creciente, el aumento de la pobreza y la inseguridad.

El marco que impulsan y operan el jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el ministro del Interior Florencio Randazzo está viciado de desconfianza.

El lunes pasado, el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri envió una carta, recibida en la Casa Rosada, en la que pide una audiencia a la Presidenta para volver a analizar los temas pendientes. Pendientes, hace años, en sucesivas administraciones. El titular del Ejecutivo porteño ya dijo que no concurrirá al encuentro. ?Nosotros hemos pedido una reunión con la Presidenta para que se puedan hablar temas específicos de la Ciudad, juntos favoreceríamos a los porteños. Nosotros siempre buscamos el diálogo y los consensos?, aseguró. Una breve síntesis: el traspaso del puerto, de la policía, nuevo formato de la coparticipación federal, el destino de las obras que necesitan el financiamiento y aval del Gobierno nacional, por ejemplo la ampliación de la red de subterráneos, el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, entre otros.

Y la seguridad como motor de lo mejor y lo peor de cada idea.

La seguridad es la niña perversa, la pura, la indiscutible niña que hay que proteger. Atraviesa a ricos y pobres, a malos y buenos.

La seguridad se transformó en la niña insegura, anda en boca de todos.

Si no existe un encuentro bilateral entre ambos, el diálogo tiene destino de naufragio.

Un vocero calificado del Gobierno de la Ciudad señaló: ?Parece que vamos a discutir si la Casa Rosada la pintan de amarillo o sigue rosada. Eso no es serio?.

Los problemas son serios, nadie quiere prestarse a maniobras. Además, existe una coincidencia entre todas las fuerzas políticas, remarcan que el Gobierno nacional leyó muy mal el mensaje de la derrota del 28-J. Piden cambios profundos.

A la dulzura de las palabras de Macri: ?que Dios inspire al nuevo Gabinete?, del que consideró debe recurrir al ?diálogo?, le siguen pedidos para que no frene el financiamiento internacional para obras como las del subte. ?El BID nos daría el dinero pero el Gobierno central dice no?, informan.

Esa es una partecita del ?problema?, nadie ignora que en un momento de clara inestabilidad, la Ciudad lanzó el megaplan de ?Movilidad sustentable?, transformar la parte más potente, rica, del territorio porteño en un Central Park cuyo costo está calculado en 76 millones de dólares. ¿Provocación? Sí, claro.

Un candidato a presidente tiene que provocar. Lógico.

Su triunfo en la Capital fue acotado. Lo opacó Francisco de Narváez.

El PRO-to peronista ?winner? en la provincia desea profundamente lo que la Constitución nacional le impide. Ser candidato a presidente. Es colombiano de nacimiento.

Regresemos a la Ciudad.

El más claro ganador de las elecciones porteñas, Fernando ?Pino? Solanas, con ojo de director, dijo: ?Me parece excelente la proposición. Vamos a ir con una batería de propuestas?.

El tipo no se anda con chiquitas, desde los setenta viene diciendo lo mismo, sustentable.

Cómo se reparte la riqueza, qué ocurre con el patrimonio minero, las reservas acuíferas, los servicios públicos, nuestra línea de bandera, los negociados con las privatizaciones, analiza el país desde los orígenes. ¿Por qué nos pasa lo que nos pasa? Hace una lectura, traduce, en idioma sencillo, al olvidado Raúl Scalabrini Ortiz.

¿Atrasa Pino Solanas? Una pregunta qué cada uno responderá.

No, no atrasa. Pero al día siguiente de decir ?sí, voy al diálogo?, dijo, como un chico caprichoso, ?no voy?.

Luego: la líder del Acuerdo Cívico y Social, Elisa Carrió, anunció su ausencia. Otra más. Maestra en anuncios de infiernos ciudadanos.

Alfonso Prat-Gay, de esa fuerza, apuntó: ?La reforma política no es una prioridad?. Pero en las últimas horas algunos dirigentes de esa corriente decidieron dar el presente en los despachos de la Casa Rosada. La postura de Carrió fue duramente criticada hasta por Macri: ?Es funcional a lo que critica, el ego es el drama del siglo XXI; a todo el mundo le encanta marcar una diferencia pero a veces no es necesario?, disparó.

Federico Pinedo, vocero del PRO para los asuntos entre el Gobierno nacional y el local, afirmó: ?Si se limita a la reforma no se van a ocupar de los problemas de la gente?.

En la amplia gama del acuerdo cotidiano, Juan Manuel Olmos, vicepresidente segundo de la Legislatura porteña, peronista, opinó: ?Hay que tener diálogo a nivel nacional y de la Ciudad, tiene que ser interjurisdiccional porque en el medio están los vecinos y los problemas sin solución. Macri tiene que tener sus propias iniciativas y no poner como excusa la falta de apoyo del Gobierno nacional. ¿Si no qué es? ¿Un delegado del Gobierno central? Pone, como manera de salvarse, esa dificultad. Espero que el diálogo llegue a buen puerto, depende de las autoridades nacionales y locales?.

Olmos no se priva de señalar contradicciones.

?Nunca le votamos leyes a Macri tal cual las envió. Las modificamos. Si hablamos del ente del Teatro Colón, tiene que ser autárquico, tiene que tener representación de los diferentes actores. Nosotros propusimos integrarlos para que el marco jurídico permanezca, que sea una forma de política de estado. Con las retenciones, por ejemplo, también tiene contradicciones, se opone pero pide que sean coparticipables, lo mismo hace con los fondos de las AFJP, rechaza que estén en manos del estado, pero pide fondos para los subtes. Nuestra idea es que votamos lo que sea mejor para los ciudadanos porteños?.

Lo sensato a veces choca con la realidad del quehacer porteño.

Una muestra es Oscar Moscariello, el presidente del bloque de diputados PRO. Arribó a su espacio desde los postulados de Lisandro de la Torre, el Partido Demócrata Progresista, devaluado por desvaríos de sus dirigentes que ya son olvido. ¿Quién recuerda al rosarino Lisandro de la Torre? Se suicidó. Escriban los que conocen los motivos. Acerca del diálogo propuesto, dice Moscariello: ?Es puro gatopardismo. Maquillaje. El mensaje de las urnas ha sido más profundo, pide un cambio en los estilos y en las políticas. Me parece insuficiente la propuesta; el modo en que lo hacen, corporativo. No es lo más adecuado para lo que está ocurriendo. Hay que construir una agenda que contenga problemas centrales. Políticas de estado, atender las demandas sociales y económicas. La reforma política no es lo importante porque ya fue debatida y el Gobierno nacional la cambió. Lo certero era votar el tercer domingo de octubre y, cuando las condiciones dejaron de ser favorables para ellos, presionaron para votar una ley que nos obligó a adelantar la fecha. Eso no es transparencia. Se vive una decadencia institucional y le suman cuestiones como postergar el análisis de una agenda amplia y pendiente?.

Martín Hourest, solitario del bloque Igualdad Social, estudioso, riguroso, buena gente, economista, sostiene: ?La Ciudad no está para megaproyectos?.

Los cómodos porteños asistimos a una ronda más de conversaciones que por el momento no auguran buen fin.

El teléfono está descompuesto.

EL DIÁLOGO, LA POBREZA Y LA IGLESIA

El presidente de la Pastoral Social, el obispo Jorge Casaretto fue el encargado de dar a conocer la postura de la Iglesia respecto a la convocatoria al diálogo político.

Y lo hizo con el estilo propio del Episcopado nacional, acompañado por unos datos durísimos sobre el aumento de la pobreza en la Argentina.

Según la última medición del Observatorio Social de la UCA, la cantidad de pobres volvió a crecer y rondaría el 40 por ciento. ?Nos asombró positivamente la propuesta de la Presidenta. La Iglesia hacia mucho que venía pidiendo más diálogo, no sólo de parte del Gobierno?, expresó el prelado.

Y fue más allá al analizar las posibilidades de la iniciativa del Gobierno. ?Esta situación es más propicia que en 2002, porque hoy los políticos no están tan desprestigiados como entonces. La reciente elección revalorizó la política y los legisladores tienen cierto prestigio. Las fuerzas políticas, insisto, están en un mejor momento para dialogar?.



NOTA ORIGINALMENTE PUBLICADA EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 197, DEL 16/07/09).

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