Buenos Aires al borde del colapso
Cada vez que un famoso conductor de TV viaja por el mundo para mostrar sus costumbres y su forma de vida, la comparación entre ciudades comienza a taladrar en el cerebro de los televidentes ciudadanos porteños, de una manera ritual que no por repetida debe dejarse pasar por alto. En la Ciudad de Buenos Aires, el servicio de transporte público de pasajeros es malo y todas las medidas para mejorarlo de verdad se quedaron en los bolsillos de los sacos que los funcionarios usaron el día de su jura.
Millones y millones de personas necesitan de las siete líneas de ferrocarriles, las cinco de subterráneos -además del premetro-y las más de 136 de colectivos. Semejante dependencia se trasformó, en el transcurso de los últimos años, en un elemento de presión a la hora de esquivar sanciones y pelear subsidios, en el marco de una regulación nacional que no llega a responder los problemas de los porteños.
"Hay que buscar un sistema de trasporte urbano integrado. Tenemos que llegar a sentar una autoridad del Gobierno de la provincia; una autoridad del Gobierno Nacional; y una autoridad del Gobierno de la Ciudad, y determinar que hacemos con la suerte de 8.400.000 millones de personas que usan el transporte público", reconoció a NOTICIAS URBANAS Julio Balbi, titular de la asociación civil Espacio Plaza e integrante del directorio del Ente Regulador de Servicios de la Ciudad.
Los accidentes de tránsito, la contaminación ambiental y sonora y las demoras son algunos de los elementos que llegan a poner en cuestión si la Ciudad de Buenos Aires está preparada para semejante cantidad de gente y vehículos. Los más optimistas se apoyan en las políticas implementadas en países vecinos, como Brasil, Chile y Colombia, con similar problemática y no tan igual situación económica.
"La Ciudad está preparada para servicios públicos de nivel. Yo creo que sí. Por ejemplo, en lugar de subsidiar a los transportes de pasajeros para mantener la famosa tarifa plana se lo dan a los propietarios de los colectivos para más y mejor infraestructura, o se le da un crédito blando para que tenga un colectivo mejor, con aire, con piso bajo para discapacitados, con un recorrido anexado a los demás medios de transporte", sostuvo Balbi.
LAS MULTAS QUE NO PAGA NADIE Y LOS SUBSIDIOS DE TODOS
El monto de subsidios y compensaciones durante el año pasado llegó a 431.1 millones de pesos para subtes y trenes, más otros 301 millones en inversión para infraestructura y refacción de los trenes a cargo del Estado, un 32 por ciento más que en 2004. Con relación a los colectivos, la distribución de la ayuda del Estado se hace sobre la base de los pasajeros transportados y los kilómetros recorridos por colectivos.
Para las empresas del área metropolitana representa un ingreso mensual de 3 mil pesos por cada ómnibus que tienen en actividad. A eso se agrega la provisión de combustible a precio diferencial. Actualmente, las líneas de colectivos urbanos se abastecen de un gasoil diferencial por el cual sólo pagan 42 centavos al litro.
Con relación a las multas que se aplican a los empresarios que explotan los medios de transporte de manera deficiente, Balbi fue claro y apuntó a la CNRT, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. "LA CNRT está compuesta por los dueños de las empresas y los sindicatos. Las multas no las paga nadie. Siempre hay un recurso de amparo. Es una trampa que nos metieron en la época de la privatización, pero el servicio público está amparado en un sistema tan perverso en que vos no lo podés paralizar", señaló.
¡AUTOS, NO!
Según las diferentes fuentes consultadas por este semanario, un eje importante para desarrollar un sistema de transporte integrado es la paulatina regulación de los vehículos particulares. Pero para restringir el uso del los autos privados hay que garantizar medios de transporte de calidad, y la Argentina está muy lejos de algo así. Los trenes se caen a pedazos, no hay renovación en la flota de los colectivos y las denuncias contra el peligro "Cromañón" en los subtes se repiten.
"Cada vez que se habla del tema es por algún accidente o algún problema. Pasó lo de Haedo, y a los dos días se los volvió a financiar. Se les repartieron 558 millones de pesos en subsidios, y la gente sigue viajando mal, como ganado. Los subsidios para mantener la tarifa plana los pagan no solo el transportado, sino que todos nosotros", reconoció el miembro del Ente Regulador de Servicios.
Para que la Ciudad pueda tener por lo menos de un sistema de transporte digno, como Brasil o Chile, hace falta la determinación de los tres Gobiernos (nacional, provincial y de la Ciudad, aunque después del cambio de gabinete con la llegada de Jorge Telerman, el área de Tránsito y Transporte todavía no tiene responsable) y mejor educación vial para todos los porteños. Mucho se discutió del estado lamentable del servicio de transporte urbano en la Ciudad. Es una realidad que no escapa a los ojos de cualquier persona. Trenes, colectivos y subtes. Para ellos, sí hay más subsidios, concesiones y paciencia.
ALBERTO PÉREZ: "EL SISTEMA DE TRANSPORTE RESISTE SÓLO OCHO MESES MÁS"
El legislador kirchnerista, de extracción sciolista, es vicepresidente de la Comisión de Tránsito y Trasporte de la Legislatura de la Ciudad y se encuentra trabajando en un proyecto para incentivar el uso del transporte público y desincentivar el uso de vehículos particulares.
-¿Cuál es el déficit de la Ciudad en materia de transporte?
-Lo que pasa es que la Ciudad prácticamente no maneja el transporte público, porque lo maneja la Nación. A los subtes, colectivos de línea y trenes, los regula la CNRT. Prácticamente la Ciudad no tiene políticas de transporte. Es una deuda de la autonomía porteña
-¿Cómo se soluciona?
-El primer proyecto que presenté es la creación de un órgano tripartito, al que tienen que adherir o no todos los municipios del conurbano. Nación, provincia y Ciudad se tienen que poner de acuerdo, sino el sistema de transporte va a colapsar en seis, ocho, diez meses.
-¿La Ciudad está preparada para tantos vehículos?
-La Ciudad está preparada, lo que pasa es que la política de transporte y tránsito que tiene es mala. Hay que descongestionar la zona de micro y macro centro. El objetivo es, sin ser compulsivos, sin prohibir la utilización del auto particular, desincentivar el uso privado de auto. Ese es un proyecto que voy a presentar dentro de poco. Hay que desincentivar el uso del automóvil privado e incentivar el uso de trasporte públicos. Lo que pasa es que es un círculo vicioso. El servicio público es cada vez más peor y, por ello, vienen en auto.