Publicado: 20/04/2012 UTC General Por: Redacción NU

Oscar Berni: El señor de la seguridad

El médico y militar Oscar Berni es el flamante secretario de Seguridad de la Nación. Hombre de confianza de Alicia Kirchner y de buena relación con la Policía Federal, su accionar también alcanzará la política. El enojo de Garré. La relación con Macri.
Oscar Berni: El señor de la seguridad
Redacción NU
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Llegó a la función pública con un perfil demasiado alto. Y una muestra de ello se produjo a las pocas horas de asumir. El viernes 9 de marzo juró como nuevo secretario de Seguridad de la Nación el exsenador provincial por el Frente para la Victoria (FpV) Oscar Berni. Y a menos de diez horas de haber asumido su nuevo cargo, el flamante funcionario se puso al frente de la negociación para liberar un corte de más de diez horas llevado a cabo por vecinos de la Villa 31 de Retiro. A los pocos días también desactivó una protesta de choferes de ómnibus de larga distancia que habían bloqueado un acceso a la terminal de micros de Retiro. Así fue su debut.

El nuevo cargo de Berni no es nada menor, ya que se trata del segundo lugar en el Ministerio de Seguridad que dirige Nilda Garré. O sea que por debajo de la funcionaria kirchnerista, el exsenador es el hombre con mayor poder de decisión. Y esto es algo que no le cayó muy bien a la ministra.

La llegada de Berni a la función pública contó con un aval clave, el de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, líder de la corriente interna K bautizada como La Kolina y madrina política del funcionario, ya que Berni fue subsecretario de Abordaje Territorial de Desarrollo Social.

En la asunción de Berni estuvieron presentes el vicepresidente Amado Boudou; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el jefe de Gabinete nacional, Juan Manuel Abal Medina; la ministra Alicia Kirchner; el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Alberto Pérez; el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, y unos 25 intendentes.

?La seguridad es un tema que nos preocupa a todos los argentinos, a la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y a los ministros. Los conflictos no se negocian. Lo que sí se hace es hablar, se trata de llegar a un mayor entendimiento", dijo el flamante funcionario.

"No creemos en la negociación de los conflictos, no es nuestro eje de trabajo. Mi promesa es trabajar para que los índices de criminalidad sigan bajando como hasta ahora?, manifestó Berni en su discurso de asunción al hacer mención a los que serán sus lineamientos de trabajo.

?El nuevo funcionario llega con el aval de Cristina y de Alicia y eso quiere decir que tiene mucha banca, pero su función no sólo se suscribe a la órbita de seguridad, sino que es un político metido en la seguridad. Lo que significa que se ocupará también de otras cosas que exceden su cargo. En este nombramiento, Garré fue dejada de lado, ya que ella no hubiera optado por un tipo como Berni, que sabe que viene a hacerle sombra y además es un hombre con inmejorables contactos en la Policía Federal (PFA) y el Ejército. Hay que aclarar que Berni es teniente coronel en licencia dentro de la fuerza, lo que hace indicar que las purgas en la Federal se detendrán y de ahora en más él será el encargado de la relación con los jerarcas. Esto también influirá en la Policía Metropolitana (PM), ya que tanto el uno como el dos de esa institución son dos exfederales ?Horacio Giménez y Ricardo Pedace?, con quienes Berni trabaría buenas relaciones?, le señaló a Noticias Urbanas un importante funcionario del Ministerio de Seguridad.

El pasado militar de Berni es algo que el ala más progresista de los K le critican. Y en especial el dato que asegura que el funcionario estuvo en las unidades carapintadas del sur que se sublevaron en la Semana Santa de 1987 contra el gobierno de Raúl Alfonsín. El propio Aldo Rico, jefe de la rebelión, aseveró que Berni ?era médico, lo que no lo invalidaba para ser un combatiente?.

Por otro lado, al hacer mención a la relación entre la Nación y la Ciudad, Garré se apuró a aclarar que en su agenda no se estudia un posible traspaso de la Policía Federal al Gobierno de la Ciudad, como reclaman los porteños. ?Berni desempeñará un doble juego a nivel de la Capital Federal: por un lado, tenderá puentes hacia los jerarcas y ex federicos de la Metropolitana, y por el otro se meterá en los conflictos sociales que estallen en la Ciudad para criticar al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri?, le explicó a NU un político kirchnerista.

El cambio oficial de estrategia que el kirchnerismo le imprimió al área de seguridad con la llegada de Berni se ve con toda claridad al mencionar a quién reemplazó el nuevo funcionario: nada menos que a la fiscal Cristina Caamaño, quien trabajó en la investigación del crimen del militante del Partido Obrero (PO) Mariano Ferreyra y apuntó todos sus cañones a la supuesta área liberada de la Federal, lo que permitió que la patota de la Unión Ferroviaria se manejara con total libertad.

?La relación de Caamaño con los hombres que maneja el jefe de la Federal, el comisario general Enrique Rubén Capdevila, era muy mala, y los más pesados de la institución querían su cabeza. Algo que finalmente sucedió, ya que con la llegada de Berni la situación es totalmente distinta. Para que la salida de Caamaño no fuera tan traumática la disfrazaron anunciando que pasaría a un nuevo departamento dentro del Ministerio y que de ninguna manera quedaba afuera. Un gesto puramente tribunero?, le manifestó a este medio un comisario mayor de la fuerza.

Pero con esos antecedentes, la llegada de Berni no solo molestó a Garré sino que también enfureció a varios funcionarios de menor jerarquía ministerial. El dato clave que posibilitó el desembarco de Berni en el Ministerio fue el escándalo mediático del Proyecto X, que incriminó al director nacional de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad, Gustavo Sibilla, quien debió abandonar su cargo las primeras semanas de marzo. Sibilla llegó a ser el dos de Garré cuando esta era ministra de Defensa de la Nación y, al mismo tiempo, era el director nacional de Inteligencia Estratégica Militar.

Cuando el funcionario se mudó de ministerio tejió un puente entre Seguridad y Defensa. En síntesis, el Proyecto integraba el software utilizado por la Gendarmería para almacenar datos de las tareas de inteligencia que hacían sus espías sobre ?activistas? sociales.

El descubrimiento del Proyecto X debilitó políticamente a Garré dentro del Gabinete nacional y esto fue lo que produjo la llegada de Berni. A eso se sumaron las demoras en la implementación del Plan Buenos Aires Ciudad Segura, anunciado hace seis meses y a ciertas medidas que se tomaron en el Ministerio sin ningún tipo de consulta al poder político, esto es, a la presidenta Cristina Fernández, lo que influyó en el momento de decidir la reestructuración del Ministerio.

Ahora se produciría un éxodo de funcionarios de tercera línea hacia el Ministerio de Defensa. Esta especie de autogobierno no solo se vivió en las fuerzas de seguridad que dependen de Garré, sino también en ciertos funcionarios políticos que llegaron de la mano de la exministra de Defensa al edificio ubicado en Gelly y Obes 2289.

Pero la causa del alejamiento de Sibilla no fue solamente la salida a la luz del Proyecto X, sino su añeja y mala relación con Berni. Con lo que quedó claro que con la llegada del nuevo funcionario, Garré perdió a uno de sus colaboradores más estrechos. Con esta movida, lo que está claro es que Berni no tiene nada que ver con las líneas políticas e ideológicas de los secretarios y subsecretarios más progresistas que vienen desarrollando sus funciones en el Ministerio de Seguridad.

?El jueves anterior a la asunción del exsenador bonaerense se le ordenó a los empleados de menores rangos que debían borrar los archivos más sensibles de sus computadoras y romper los documentos en papel?, le aseguró a NU un hombre que trabaja en el edificio de Gelly Obes.

?El nombramiento de Berni representa un duro golpe para las políticas que se estaba llevando a cabo Gustavo Palmieri, un político que, entre otras medidas, como subsecretario de Gestión y Bienestar del Personal de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, ha creado el Cuerpo dePolicía de Prevención Vecinal para trabajar en las villas de emergencia con el fin de prevenir el delito y otorgarles a sus habitantes la presencia de personal policial que hoy no entran a esos barrios.

Otra de las áreas perjudicadas sería la Dirección de Transparencia del Ministerio, que comanda Judith König, que se dedicaba a la prevención de la corrupción en el Ministerio. Sin embargo, este tipo de dependencias ministeriales no se mantienen más que por un período de tiempo. En el Ministerio de Defensa, durante el paso de Garré, se creó la Dirección de Transparencia a cargo de Paula Honisch ?ex Oficina Anticorrupción?. "Una vez que Garré pasó a Seguridad, la oficina desapareció?, agregó la fuente antes consultada.

A esos se suman los conflictos políticos que le traería a Cristina Fernández el nombramiento de Berni. El ex senador trabaja firmemente en la posible candidatura de Alicia Kirchner a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en 2013; parte de ese objetivo es el nexo entre la ministra y el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, quien secunda a Scioli pero que tiene juego propio. Por eso, la llegada de Berni no sería respaldada por el exmotonauta sino todo lo contrario.

Con todos estos datos, los cambios que se vienen en materia de seguridad no serán nada menores. Y todo parece indicar que el rumbo que el kirchnerismo tomó inicialmente en el área con la llegada de Garré cambiará de cuajo. Lo que no es poco. Pero a eso se sumará que las acciones de Berni también repercutirán en la política, tanto en la relación entre los K y sus aliados como frente al macrismo, y en ese campo nadie se atreve a pronosticar cuáles serán las consecuencias de semejante osadía.

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