Publicado: 24/06/2005 UTC General Por: Redacción NU

El fantasma del desdoblamiento electoral

Fuentes del ibarrismo reconocieron que "les encantaría" poder desdoblar las elecciones de diputados nacionales y porteños, pero que en la actual coyuntura eso "es inviable". Aunque no descartan que sea usada como arma de negoción con los K. Un escenario político caldeado y un llamado que hizo enojar al jefe porteño
El fantasma del desdoblamiento electoral
Redacción NU
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Un llamado de un alto dirigente kirchnerista porteño fue muy mal recibido por el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. Le exigía que firmara el decreto de convocatoria a elecciones para legisladores locales para el 23 de octubre, ante una serie de rumores que sugerían que Ibarra intentaría desdoblar los comicios porteños de los nacionales, como una medida para perjudicar al kirchnerismo y al ARI.

Ibarra le contestó que no se iba a dejar intimidar, que el jefe de Gobierno seguía siendo él, y todas las frases que puedan brotar de la boca de un político herido en su orgullo. A partir de ahí, el rumor de que el jefe porteño intentará la jugada de separar los comicios comenzó a extenderse en el transcurso de este viernes.

"Nos encantaría poder desdoblar las elecciones, porque nos beneficiaría, pero en la actual coyuntura es inviable", reconoció una alta fuente del Ejecutivo porteño. Es que Ibarra, después de Cromañón, no está en condiciones de "mojarle la oreja" al Presidente y, encima, soportar la furia de Lilita Carrió, cuyo partido, el ARI, se vería más que perjudicado por tener que competir en una elección local sin su máxima figura.

Igualmente, no sería de extrañar que el fantasma del desdoblamiento vuelva a ser agitado por los cuadros ibarristas en un marco de un intento de negociación preelectoral con los K. Estos últimos tampoco descartaban, al cierre de esta nota, alguna decisión compulsiva del jefe de Gobierno. Por ese motivo se mantenían reunidos, mientras terminaban de definir la lista de candidatos porteños para las elecciones de octubre.

Otra cuestión de tensión entre Ibarra y los kirchneristas se da en torno a la Ley de Comunas. Los seguidores del Presidente quieren estirar la fecha de elección de las Juntas Comunales un año o dos, para tener tiempo de armar la estructura política necesaria para la disputa. Por ese motivo, trabaron la sanción de la ley, algo que el jefe porteño necesita imperiosamente para generar una agenda pública por afuera de Cromañón, que, para él, es como una enfermedad crónica que lo acompañará por el resto de su mandato. La unificación de las elecciones locales y nacionales podría ser una moneda de cambio que use Ibarra para intentar forzar la aprobación de la ley, que el gobierno considera imprescindible en su agenda inmediata.

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