Publicado: 26/06/2006 UTC General Por: Redacción NU

Un Pitrola pero del polo teatral

Marcelo Pitrola, es autor de la pieza "Princesa peronista" que pinta el sentimiento por el partido de Perón. El hijo del conocido dirigente piquetero, Néstor Pitrola, ganó varios premios por ella y sin cortar rutas. Puro piquete de talento.
Un Pitrola pero del polo teatral
Redacción NU
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Con la excusa de hacer "Princesa peronista" su autor Marcelo Pitrola intenta profundizar dentro de algunas épocas del peronismo en la Argentina. La propuesta obtuvo el primer premio en el IV Concurso Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia del Festival Internacional de Buenos Aires 2005 y una mención especial en el Concurso Nacional de Obras de Teatro del Instituto Nacional de Teatro 2005.

La pieza dirigida por Diego Rodríguez sitúa a sus personajes -interpretados por Silvia Hilario, Eduardo Peralta y Bernardo González- en el baño subterráneo de una unidad básica. La trama tiene como punto de partida la intriga política.

Presenta una mirada contemporánea sobre las contradicciones y tensiones históricas que encierra la intimidad partidaria de uno de los movimientos políticos más aglutinantes de la historia democrática argentina y pone en escena lo que pocas veces se vuelve visible, en el mundo del poder. La obra se exhibe los sábados, a las 23, en el teatro Del Pueblo (Avenida Roque Sáenz Peña 943).

Tres seres. Un baño clausurado, el mundo subterráneo. Un cónclave partidario, el mundo superior. La política, un universo. Marcelo Pitrola hace confluir esos mundos. Los de abajo y los de arriba llevan la misma bandera, entonan las estrofas de la misma marcha, y se diferencian entre sí como los hijos "legítimos" y los "bastardos", aunque el ADN los una, unos parecieran tener derechos adquiridos y los otros serían torcidos. Entre ellos se aman, se traicionan y se vuelven a amar.

Y así se definen, y así se construyen como Victoria, poniendo su cuerpo como moneda de cambio; como Tití, ofreciendo su cuerpo viejo y curtido de "códigos" como chaleco antibalas para velar por la ascensión prometedora de Martinoti, la cara visible de todos ellos. Por esto, "Princesa peronista" es una obra de cuerpos, una obra de sudores y lágrimas, de risas desubicadas, de olores estancados.

Es una obra que necesita de la marca del cuerpo de los actores, para presentar esas otras marcas, la de los personajes.

-¿Con que aspectos coquetea la "Princesa peronista" en la pieza teatral?
-Tomé este personaje, porque concentra en su condición de amante de un puntero en ascenso, y en su carácter de marginada dentro del justicialismo reune ciertas contradicciones de ese imaginario popular.

-¿A qué contradicciones te referís?
-El eje se encuentra entre ese pasado mítico y la realidad que se vive. Acá juego entre el ayer y el hoy del país. Vale recordar, que el primer gobierno de Perón tenía una estructura de un país de producción que le da cabida a un sector marginado y con el correr de las décadas toda esa Argentina cambió.

-En la trama se nota cierta atracción tuya por el país que pudo haber sido y que no fue, ese país prometido por el primer peronismo...
-Seguramente es así. Ese período del peronismo fue buena y la obra trabaja en los contrastes del partido político con el paso de los años. Hay una visión social de aquello que pasaba, pero no sólo en un tiempo determinado, sino en años posteriores.

-¿Cómo joven autor dónde te sitúas?
-Es un poco complicado definirse a si mismo y en qué lugar uno debe pararse dentro del espectro de autores jóvenes. Igual por la búsqueda que hago, me podría ubicar en un espacio donde se mezclan lo social y político pero desde un trabajo con lo estético. Me identifico con gente como Federico León, Rafael Spregelburd, entre otros.

-¿Fue difícil apartarse por un tiempo del actor que sos para darle paso al autor?
-No para nada. Al ser actor ayuda desde el punto de vista que no me aferré al texto. Estuvimos trabajando en rescribir algunas cosas en las cuales se estaba trabajando con los actores en ese momento. En cada ensayo van apareciendo detalles que luego se puede agregar al texto original. Ser actor me sirvió para tener una mirada sobre el hecho teatral. En estos momentos, estoy más abocado a escribir pero si aparece algo interesante para actuar, lo evaluaría.

-¿Haber trabajado en teatros oficiales como el San Martín y el Cervantes te dieron algún aprendizaje?
-Al participar del proceso de gestación de las piezas se aprende. Me quede con cosas en el saber hacer y trabajé con un dos buenos directores como Villanueva Cosse y Hugo Urquijo. Asimismo descubrí autores como Discépolo.

-Si tuvieras que realizar una obra con el presente de la Argentina, ¿Qué se te ocurriría?
-Es una pregunta complicada, igual en "Princesa peronista" sucede en un tiempo indefinido, porque de golpe aparecen las manzaneras, o se para en los cincuenta en algunos pasajes.

-¿Qué planes tenés para el futuro inmediato?
-Estoy escribiendo una secuela de esta obra que tomaría una parte de "Princesa peronista" que se basa en la mujer del puntero político y la fundación que esa señora maneja, que económicamente esta pasando por un buen momento. Hasta ahora es un proyecto vamos a ver qué sale...

-¿Qué dijo tu padre al ver la propuesta?
-La gusto mucho.

-¿Cuál es esa óptica?
-Se concentra bastante en las contradicciones del peronismo, que a él le interesan explorar.El vino como espectador y padre.

-¿Cómo es la relación entre ustedes?
-Tenemos una muy buena relación. Respeto y admiro mucho su trayectoria como dirigente social. Además, es un buen padre.

-Seguramente no vas a ser dirigente sindical como él...
-Nooo....(Risas)

Vida y obra de Marcelo Pitrola

Marcelo Pitrola tiene 31 años es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires.Su formación teatral comenzó con Cristina Banegas y continuó en seminarios con otros maestros como Augusto Fernandes.

Estudió dramaturgia con Mauricio Kartún. Trabajó como actor en el Teatro Cervantes ("Babilonia" y "El organito" de Armando Discépolo, con dirección de Villanueva Cosse y Hugo Urquijo, en 1995), en el Teatro San Martín ("Luces de Bohemia", con dirección de Villanueva Cosse, en 1999) y en la obra "El chueco Pintos" de A. Discépolo, con dirección de Diego Rodríguez.

Trabajó como profesor en talleres de escritura de Semiología en el CBC de la UBA y en las universidades de Quilmes y Luján. Como dramaturgo, participó en "La pecera" de Ignacio Apolo, estrenada en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA con dirección de Diego Rodríguez. Escribió una versión teatral de "En la colonia penitenciaria" de Kafka, estrenada en 2002 en el teatro El ombligo de la luna, también con dirección de Diego Rodríguez.

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