Publicado: 24/04/2009 UTC General Por: Redacción NU

Hay cosas que no se negocian

"Crónica de una ley no negociada. El fin de los tickets" es el título del libro que está saliendo del horno, con la autoría de Héctor y Mariano Recalde. La presentación será el lunes 27 a las 18, en el Salón Delia Parodi del Congreso de la Nación (Rivadavia 1864). Asistirán Hugo Moyano, Alberto Balestrini, Agustín Rossi y Juan Cabandié. El libro recuerda un resonado intento de coima por 20 millones de dólares, denunciado por Héctor Recalde.
Hay cosas que no se negocian
Redacción NU
Redacción NU

La historia es conocida: un grupo de empresarios pretende coimear al diputado Héctor Recalde para que reestablezca el carácter remuneratorio de los tickets. Ocurrió en noviembre de 2007 y recorrió todos los medios: por primera vez, la coima, la mordida, en sentido inverso; cómo sale de la usina patronal y encuentra su límite en la política. Y no fue el periodismo independiente (ese oxímoron que gestionó patente a fuerza de cámaras ocultas), sino un diputado, y no un diputado testimonial: un diputado de origen sindical y prominente figura del Frente para la Victoria.

Hablamos con Mariano Recalde, que sigue los pasos de su padre, quien aporta detalles y su mirada específica sobre los hechos.

-¿Cómo es la historia de los tickets? ¿Cómo surgen y bajo qué criterios?
-Yo siempre digo que la década del 90 empieza en diciembre de 1989, por lo menos en materia de flexibilización laboral. En ese mes se dicta el decreto que habilita a las empresas a pagar parte del sueldo en "tickets", esto es, parte del sueldo como "no remunerativo", sin aportes, sin que se compute para el aguinaldo, vacaciones, licencias, etcétera. Una suerte de pago en negro permitido por la ley. La filosofía que nos vendían en materia de política laboral era que había que bajar los costos para que suba el empleo. Esta relación, quedó demostrado, no existe. No es cierto que abaratando la contratación, el empresario contrate más empleados; lo único que sucede es que gana más plata, los tickets sirvieron para eso.

-Hay un aspecto llamativo de la ley 25.250, que bien describe el libro de su padre, en cuanto a la trama de esa ley, pero aparece en un segundo plano, por afuera de los senadores que efectivamente fueron coimeados: los que la "votaron gratis", o sea, los que creían en lo que votaban, ¿no? ¿Qué diría al respecto? Porque aparecen los que pagaron y la impulsaron políticamente, los que se dejaron coimear, pero ¿y los "idealistas" de esa ley?
-Exacto, el gobierno de la Alianza, que ganó las elecciones promoviendo una política que se suponía la antítesis del menemismo, que iba a ser progresista y honesta, terminó promoviendo las reformas laborales que le quedaron pendientes al menemismo y repitiendo el mismo discurso flexibilizador. Yo recuerdo a Chacho Álvarez convenciendo a los diputados para que la votaran, convenciéndolos de que esa ley era buena. Después no se bancó que hubiera coimas pero el contenido de esa ley nunca lo cuestionó. Además, no nos olvidemos que el ministro de Economía era (Domingo) Cavallo.

-Es interesante su rol en el episodio al que apunta el libro. ¿Se le ocurrió a usted lo de la cámara oculta?
-No, a mi viejo. Él averiguó cómo hacer, se contactó con el estudio Wortman-Jofré, que fue el que nos asesoró y nos dio los equipos y cuando tenía todo listo, me contó la idea y no me quedó otra que ir para adelante.

-¿Cuál era el grupo empresario que la "impulsaba"?
-Creo que era más de uno, pero el que aparece directamente involucrado es el grupo Accor, que es un monstruo internacional. Su principal actividad es la hotelería; explota la cadena Sofitel. Por eso, porque se trata de una multinacional, presentamos también una queja en Cancillería contra la casa matriz, porque el ofrecimiento de coimas viola también directrices de la OCDE.

-¿Qué es lo que querían proponer, y por cuánto?
-Tenían tres propuestas. Una era que frenáramos el proyecto de ley, que lo cajoneáramos. A eso lo llamaban "bicicleta" y ofrecían 20 mil dólares por cada mes que pasara sin que avance el proyecto. La segunda, presentar un proyecto de ley lavado, que les asegurara que no avanzaría la derogación: a esta propuesta la llamaron "pick up". Y la tercera, que mi viejo presentara un nuevo proyecto para hacer obligatoria la entrega de los "tickets" a todos los empleadores. Era la que identificaban como ?mercedes benz?. Esta última implicaba triplicar el negocio de los ?tickets?, que anualmente facturaba entre cuatrocientos y quinientos millones de pesos. Por eso hicieron un ofrecimiento tan elevado: 20 millones de dólares, que se pagarían en etapas. Con la presentación del proyecto, dos millones de dólares. Con la aprobación por la comisión, otros dos millones. Cuatro millones más con la media sanción en Diputados. Otros cuatro cuando aprobara el Senado, y los ocho restantes al momento de la publicación en el Boletín Oficial.

-¿No tuvo miedo de hacerla, o de las posibles ?consecuencias??
-La verdad que sí, pero mi mayor temor era que no quedara claro quién era el honesto y quién el deshonesto. Es común que en estos casos se mezclen las cosas y se sospeche de todos. Por suerte salió todo bien y creo que no quedaron dudas.

-¿Quiénes sabían eso que estaba ocurriendo?
-Increíblemente, se pudo guardar el secreto entre pocos. Además de los que estábamos involucrados, estaban al tanto de los ofrecimientos el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini; el presidente del bloque, Agustín Rossi; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y Hugo Moyano.

-¿Qué se logró con la ley no negociada?
-La ley, al reconocerle efectos "remunerativos" a los "tickets", permite que el trabajador cobre esa suma que es en "tickets" también en el aguinaldo, que se la compute para las licencias, las vacaciones, las indemnizaciones, etcétera. Además, va a tener más aportes jubilatorios y para la obra social sin que se afecten sus ingresos de bolsillo.

¿Alguien de la oposición tuvo algún tipo de acercamiento solidario? ¿Cómo fue visto por el frente opositor?
-Nadie, ningún gesto. La verdad, no. Es una lástima, porque creo que en este tipo de luchas deberíamos ponernos todos de acuerdo, sin importar si se es oficialista u opositor.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU