El Registro de Administradores de Propiedad Horizontal deberá esperar consensos
El complicado camino que viene recorriendo la ley por la que se crearía el Registro de Administradores de consorcios de edificios en la Legislatura porteña tropezó este jueves con un nuevo escollo. Minutos después de las 20, cuando se estaba votando la ley en particular -es decir, artículo por artículo- y se acercaban los conflictivos artículos octavo y décimo, el diputado Santiago de Estrada (PJ) solicitó que se votara un cuarto intermedio hasta el martes próximo a las 14, y su moción fue aprobada.
En el artículo octavo estarían contenidos los requisitos que se les exigirá a los administradores. En el décimo, por su parte, figuraría la obligatoriedad de un seguro que deberán contratar los administradores para el caso de que, al abandonar un consorcio por alguna razón, no hayan cumplido con los depósitos correspondientes a las jubilaciones, la seguridad social y con otros obligatorios.
Algunos diputados, como Carlos Capolongo y algunos radicales, estaban dispuestos a oponerse a la ley en forma integral en el caso de que no se suprimiera el artículo décimo. El primero, inclusive, en su discurso denunció que existía un negocio millonario detrás de la sanción de la ley, relacionado con la exigencia de contratar el seguro, pero luego modificó su postura al recibir garantías de parte de sus impulsores de que ese artículo sería dejado de lado.
Antes de las ocho ocurrieron, de todos modos, muchas cosas. La diputada justicialista Alicia Pierini propuso que se convocara a una audiencia pública y consiguió que 19 legisladores firmaran su proyecto, inclusive algunos lo hicieron en el propio recinto. Por algunos minutos pareció que su proyecto lograría el consenso y sería aprobado finalmente por el cuerpo, pero de a poco fue perdiendo impulso y los que fogoneaban el proyecto decidieron seguir adelante con él.
En esta atomizada Legislatura, en la que hay 21 bancadas, de las que 13 son unipersonales, cada vez que sus integrantes se disponen a votar un proyecto de cierta importancia se convierte en el escenario de una maratón dialéctica, que puede durar horas y horas. Este caso no fue la excepción.
De todos modos, el proyecto que se discutió este jueves cosechó apoyos en un amplio arco, que llegó hasta la Izquierda Unida. Cuando se aprobó la ley en general y los primeros siete artículos en particular, las votaciones arrojaron un resultado abrumador: 31 votos por la afirmativa, siete por la negativa y dos abstenciones. La escasa cantidad de legisladores presentes -en varias ocasiones se debió recontar a los presentes para ver si existía quorum- se debió a la coincidencia de la sesión con el acto de "refundación" de la UCR porteña que efectuó Cristian Caram, vicepresidente de la Legislatura, en el Teatro Avenida.
Mientras los diputados y el público se retiraban, quedaron flotando algunas frases del diputado Alberto Fernández -impulsor de la norma-, que manifestó que "solo un pícaro se puede sentir afectado por la creación del Registro de Administradores. Sólo un grupo de ellos se niegan a ser controlados. Por eso podemos decir que esta norma les sirve a todos los porteños".