Publicado: 24/08/2003 UTC General Por: Redacción NU

El búnker de Macri vivió la jornada con optimismo

El clima que se vivió en la sede de Compromiso para el Cambio fue creciendo del entusiasmo inicial hacia la euforia, que estalló cerca de las diez de la noche, cuando se conocieron los primeros cómputos oficiales, que mostraban a Mauricio Macri arriba de Aníbal Ibarra por casi nueve puntos. A esa hora, el candidato a jefe de Gobierno por Compromiso para el Cambio se dirigió a la audiencia. Llamó a la unidad de los porteños y le pidió a Ibarra que se tome licencia hasta el ballotage. Por la madrugada del lunes, la distancia se había acortado a menos de tres puntos y medio y el final quedó más abierto que nunca
El búnker de Macri vivió la jornada con optimismo
Redacción NU
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El entusiasmo reinó durante toda la jornada electoral en la sede de Compromiso para el Cambio. Optimismo primero, cuando a las seis y cuarto de la tarde, Juan Pablo Schiavi, el vocero de Mauricio Macri, dio a conocer los primeros cómputos propios, que indicaban una ventaja del empresario de más de cuatro puntos sobre Aníbal Ibarra. Euforia después, cerca de las diez de la noche, cuando los primeros guarismos oficiales elevaron esta distancia a casi nueve puntos a favor del presidente de Boca.

Minutos después de conocerse las primeras cifras oficiales, un exultante Macri, acompañado por su compañero de fórmula, Horacio Rodríguez Larreta, hizo su aparición en escena al compás del tema "La Bifurcada", de Memphis La Blusera -cuya letra fue modificada como jingle de campaña- y bajo una lluvia de papelitos. En medio de este clima festivo, se dirigió a la audiencia, leyendo su discurso: "Hoy Buenos Aires está unida. Esa unidad nace de la voluntad participativa y democrática de su gente. Y como su Constitución lo expresa, los ciudadanos, una vez más, ratificamos la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy ganamos los vecinos de esta ciudad que tanto queremos y que, muchas veces, tanto nos duele. Pero sobre todo ganaron la esperanza y la convicción de que los argentinos tenemos un desafío inédito, que sólo puede afrontarse desde la unidad, el pluralismo, la integración y el consenso", expresó el empresario.

El llamado a la unidad y a la búsqueda de consensos fue el principal eje en el que giró la alocución de Macri quien, ya de cara al ballotage, comenzó a hilvanar la estrategia de mostrarse como un candidato contemporizador, seguramente con la idea de sobrellevar mejor, de esta manera, los cuestionamientos que, como hasta ahora, probablemente le realizará Ibarra.

"Durante esta campaña electoral -señaló Macri- se pretendió dividir a los porteños entre buenos y malos. Utilizaron a mi persona para delimitar fronteras. No quise entrar en ese juego, en el que me atacaron, agraviaron e insultaron con una bajeza pocas veces vista en la vida política argentina. Traté invariablemente de discutir propuestas, mientras mis adversarios no tuvieron límites en los ataques personales contra mí. Preferí no responder agravios, porque mi idea de una nueva práctica política no puede dar cabida al discurso del odio y la mentira", argumentó.

El candidato le dedicó un párrafo al modelo político económico de los '90 del que, según dijo, "introdujo algunos rasgos de modernidad e integración al mundo aunque, al mismo tiempo, la corrupción y la destrucción de las instituciones produjeron una exclusión social inaceptable". Y remarcó la necesidad de instaurar nuevamente la movilidad social ascendente. También se comprometió a "convertir a Buenos Aires en la ciudad del trabajo, la producción y el desarrollo" y "en la capital productiva del Mercosur".

Después volvió a referirse a Ibarra, a quien le pidió, nuevamente, que "abandone el agravio como método de campaña". Además, lo desafió a "que se anime a hacer una elección sin el aparato y la plata de los vecinos de Buenos Aires, que él administra desde el Gobierno", haciendo, con esta frase, estallar a sus seguidores.

"Le pido a Aníbal Ibarra -exclamó Macri- que tenga la prudencia, al menos durante la segunda vuelta, de pedir licencia al cargo de jefe de Gobierno". Continuando con las referencias a su rival, lo acusó de hacer campaña "sembrando el miedo" y le propuso que "acepte discutir, mano a mano, de cara a los vecinos, cuáles son los mejores proyectos para la Ciudad de Buenos Aires". "Tiene que existir un debate con reglas claras e imparciales, en un ámbito adecuado, transmitido por todos los canales que lo deseen", subrayó.

Finalmente, el presidente de Boca dijo que no se acercó a la política "para robar ni para ganar reconocimiento social" y que "desde el Gobierno de la Ciudad" estará "junto al Presidente para sacar al país adelante". Para terminar, agradeció a su familia, a sus militantes y a quienes lo votaron.

LA JORNADA, MINUTO A MINUTO

A las 18:15, Juan Pablo Schiavi, vocero de Macri, anunciaba los siguientes cómputos extraoficiales: 36,9 por ciento para Macri; 32,4 por ciento para Ibarra; 13,5 por ciento para Luis Zamora y 8,8 para Patricia Bullrich. La primera candidata a legisladora por la lista de Compromiso para el Cambio, Gabriela Michetti, calculaba que, de persistir estos porcentajes, entrarían cinco diputados nacionales y 25 legisladores locales por el macrismo. En diálogo con NOTICIAS URBANAS, la virtual diputada porteña se comprometía a trabajar para reformar el Código de Convivencia, declarar la intangibilidad de los fondos destinados a la educación, promover políticas agresivas de generación de empleo y hacer más dinámica la labor de la Legislatura.

Otro que compartía el optimismo y los cálculos de Michetti era el actual diputado porteño Jorge Enriquez, quien se aseguraba la reelección al estar ubicado tercero en la boleta de Compromiso para el Cambio.

Por su parte, el legislador Jorge Argüello -segundo en la lista de candidatos a diputados nacionales por el macrismo- realizaba un análisis de cara al inminente ballotage. "De confirmarse la tendencia -afirmaba- siete de cada diez porteños le están diciendo 'no' a Ibarra". El futuro diputado nacional auguraba un triunfo de Macri en la segunda vuelta y comparaba la situación del actual jefe de Gobierno con la de Carlos Menem en las últimas elecciones. "Tanto uno como el otro comparten la misma dificultad de convencer al electorado de que tienen algo más para mostrar que la gestión que se les conoce", argumentaba, al tiempo que remarcaba que era "falsa" la idea de equiparar al ex presidente con Macri.

El color lo dieron Antonio Roma y Amadeo Carrizo, quienes se sacaron fotos abrazados. El ex guardavalla de River había sido invitado especialmente por el ex arquero de Boca, quien integra también la lista de Compromiso para el Cambio en calidad de suplente.

A las 20:10, Schiavi volvió a subir al escenario y anunció nuevos guarismos propios, provenientes de algunas de las 120 mesas testigo que fueron dispuestas por el macrismo. Los datos reafirmaban la tendencia que había sido dada a conocer dos horas antes y mostraban que en el sur la diferencia a favor del empresario era de un 50 por ciento, siempre según cálculos extraoficiales.

Una hora después el vocero anunciaba que, escrutadas 28 mesas testigo -siete de la zona norte, 14 de la zona centro y siete de la zona sur- la diferencia a favor de Macri se había estirado a más de cinco puntos: 37,20 por ciento para el empresario contra 31,9 por ciento para Ibarra.

El entusiasmo se mezclaba con el fastidio por la falta de cómputos oficiales. Por fin, a las diez menos cuarto, se conocieron los primeros, que otorgaban un apabullante 40,4 por ciento para Macri contra un 31,6 por ciento para Ibarra. Minutos después, el candidato por Compromiso para el Cambio salía a dar su discurso y se desataba la fiesta.

A su vez, el legislador Eduardo Lorenzo Borocotó -segundo candidato en la lista del Frente de la Esperanza Porteña- arriesgaba a NOTICIAS URBANAS el siguiente análisis personal: "Con casi nueve puntos de diferencia, creo que es muy difícil que Ibarra pueda dar revancha. Si la ventaja fuera de dos puntos, en cambio, la segunda vuelta sería más fácil para él que para nosotros. Ahora, si hubiera cuatro o cinco puntos de diferencia de Macri sobre Ibarra, esto se va a definir por penales".

A las tres y media de la mañana del lunes 25, los datos oficiales marcaban que, con el 99,10 por ciento de las mesas escrutadas, Mauricio Macri obtenía un 37 por ciento de los votos y Aníbal Ibarra un 33,68 por ciento. Es decir, poco más de tres puntos de diferencia entre ambos. Con estos resultados, los candidatos comenzarán a calzarse los guantes. Y Macri tratará, aunque sea por una vez, ser Antonio Roma frente a Delem.

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