Publicado: 30/01/2010 UTC General Por: Redacción NU

"Cumplir 40 no me pega demasiado"

Empezó como actor a los 9 años y hoy se vuelca también a la dirección teatral. Hizo mucha televisión (Son de diez, Padre Coraje, Mujeres de nadie) y ahora está a punto de estrenar Hamlet. Olivera toma la palabra para charlar con NU acerca del clásico shakespeareano y su nuevo rol, así como de la TV, su trayectoria y la fama.
"Cumplir 40 no me pega demasiado"
Redacción NU
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"Hamlet es un proyecto que tenía Manuel Iedvabni desde hace muchísimo tiempo. Es una obra con mucha complejidad de texto, y con la propuesta que Manuel tenía fue como que estuvo esperando ser hecha. Hace un año que nos juntamos y empezamos a charlar sobre qué era Hamlet y cuáles eran las ideas, cómo era el universo de la historia, y se fue tomando la decisión lentamente. No hay una forma de hacer Hamlet sino muchas, porque es un personaje que tiene muchísimos planos. Es un personaje que tiene un plano físico, un plano emotivo, donde es muy trascendental, y un plano interior, que sería el plano mental, irónico y humorístico. Entonces, propone una cantidad de cosas para trabajar, para experimentar, para meterse, que va haciendo que todo el tiempo vaya modificándose: como si uno se pusiese una vestimenta que a medida que pasa el tiempo, va moldeándose. Uno tiene que estar abierto como actor para poder sorprenderse con cosas que uno no piensa en sí. No es que vas logrando objetivos, pensando a priori ?voy a hacer esto, bla, bla?, sino que te vas modificando como un monstruo amorfo, que va tomando forma."

"No sé si se puede aggiornarlo. A ver: ¿qué es un clásico?, ¿qué hace que una obra, después de 400 años, uno la agarre y le siga descubriendo cosas? Lo podés enganchar por distintos lugares y nunca va a estar la edición final de ninguna de estas obras; son subjetividades en relación a una historia tan arquetípica. O sea que el tema del aggiornamiento referiría a una obra que nos permite pensar los conflictos de nuestra época. El tema que lo hace a Hamlet más contemporáneo o no es la sensatez cuando se aborda ese texto. Cuando no hay esa cosa caprichosa de quererle meter sí o sí algo que uno tiene pensado de antemano, sino que se deja atravesar. Más que como ?aggiornamiento?, preferiría pensarlo como ?contemporaneidad?."

Impasse 1: Nos encontramos con Federico en el bar del Centro Cultural de la Cooperación. Habla pausado, sin el apuro de la declaración de rigor. Y vuelve sobre lo dicho para dejar en claro sus ideas.

"Hoy por hoy, entre la actuación y la dirección? me siento en el medio del río. Me atraen las dos cosas. Siento un impulso muy fuerte hacia la dirección. Empecé a trabajar de muy chico. Hice una obra a los 9 años, en el Teatro General San Martín, que dirigía Alejandra Boero. Desde ahí siempre hice cosas. Mis viejos siempre estuvieron metidos en este mundo. Siempre estuve muy conectado con la actividad, por lo que el tema de la dirección estaba muy cerca. Sólo que bueno, nada, me desarrollé más como actor pero la dirección está ahí presente. Le tengo ganas y es cuestión de generarme ese espacio y ese tiempo."

"La popularidad es parte de esto. Es algo más pero no algo en sí mismo. Es muy efímera. Tuve picos de popularidad con Son de Diez o con Padre Coraje. Si te ponen a las 9 ó 10 de la noche, la gente ve tele. Entonces aparece este tema de la popularidad. Podría marearte si creés que te da algún elemento con el cual podés llegar a jugar. Pero no podés hacer nada con la popularidad. A mí me agarró de pendejo y no me gustaba ser conocido por Son de Diez. No me copaba tanto porque no me sentía totalmente representado por ese programa. Así como no me siento representado por nada de lo que hago en su totalidad sino en una parcialidad, pero bueno, tenía 20 años y era pendejo. Estaba laburando como asistente de dirección en cine. De repente, me puse a hacer tele y me pasó todo eso. Nosotros grabábamos treinta y pico de escenas por día. Sacábamos casi un capítulo por día. Era bastante duro y eso no me gustaba. Después me corrí un poquito. Estuve cuatro años sin laburar en tele ya que quería ser el autor de las cosas que me pasaban y no responder a una imagen prefabricada, a algo que te piden que hagas. El distanciarme de la tele me permitió escribir un montón, estudié música y todas cosas que me fueron nutriendo."

Impasse 2: Federico mantiene un espíritu joven, con mohines de tipo sencillo, humilde. Tiene un bolso con elementos de la obra. Y un cuaderno recibe sus ideas.

"El tema de los 40 años no me pega demasiado. No tengo cosas pendientes. Estoy bien, tranquilo. No sé? me faltan un par de meses? Capaz que en un mes y medio me agarra y te digo ?es terrible?. No sé? tengo dos hijas. Creo que la crisis de los 40 la tuve a los 30, con esa sensación de ?qué voy a hacer yo?. No me quiero poner místico, pero la crisis pasaba por cómo sería mi legado al mundo, qué tengo para darle, no tanto en lo que se consume de afuera, sino qué tengo yo para darle. Tuvo que ver más con la paternidad del momento, que la sigo viviendo. No es que mis hijas viven en Brasil, les mando guita y me dicen que están bárbaras.
¿Qué le diría al Federico Olivera de los 9 años que hacía su obra en el San Martín si entrase en este bar? Rarísimo... le diría que hay tiempo, que no se apure. Está bueno pensar en eso porque es algo que se aprende con el tiempo. Con el tiempo te das cuenta que hay tiempo. Hay un texto en Hamlet al respecto y dice: ?Si tiene que ser ahora, no va a ser más tarde. Pero si no tiene que ser ahora, de todos modos, será más tarde. Sólo hay que estar preparado?. Que las cosas fluyan. Me encantaba hacer la obra a los 9 años y lo vivía con cierta ansiedad. Hoy, a los 40, digo ?¿hacía falta hacer una obra de teatro a los 9 años??."

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