“No había chance de que no fuera actriz”
"Mi relación con Chau Misterix surgió hace un tiempo largo. Cuando terminé de hacer Juegos a la hora de la siesta en el teatro, en 2006, todavía estaba en el secundario. Mi papá me trajo esta obra y me dijo: ?Tenés que hacerla?, y yo, como buena adolescente, no le hice caso y tardé cuatro años en leerla. Cuando lo hice, no podía creer lo hermosa que era y llamé a Virginia Lombardo, que había sido mi directora de Juegos a la hora de la siesta, para llevarla adelante. La obra tardó un año y medio en armarse. Siempre se trababa. Empezó a funcionar mal y en un momento dijimos: ?Parece que no tenemos que hacer este proyecto?. Intentamos una última vez y salió todo muy bien, con mucha movida. La verdad fue que ensayamos muchísimo. Hay una cosa en la estética que es muy fuerte, que llama mucho la atención y que, cuando funciona, funciona, y cuando no funciona, no funciona: la energía entre nosotros cuatro. ¿Viste que hay obras que tienen una superescenografía? Lo nuestro descansa pura y exclusivamente en lo actoral.
"Acá tengo dos personajes como mínimo, el de la ?realidad? y el de la imaginación del personaje principal. Fue más difícil meterme en el personaje ?real? porque está más conectado con el alma y la sensibilidad de uno. Lo que es real, lo que te tiene que pasar, se encuentra más adentro. Mi personaje tiene aparatos. Al principio, yo ensayaba sin aparatos y actuaba como que me acomplejaba algo que no tenía. Cuando me los puse, me mató. Con los aparatos, hablás mal en realidad y hacés un trabajo para hablar mejor. Está bueno. Tenés que estar muy centrado para conectarte con lo real."
Impasse 1: Llegamos puntual al Camarín de las Musas y Tamara ya estaba esperando. Está fresquito y un café caliente viene bien para comenzar la charla. Chau Misterix es de esas obras que, más allá de las buenas críticas que tuvo, se promociona mucho por el boca a boca.
"El contacto con Mauricio Kartún estuvo muy bueno. Por suerte, está chocho con la obra. A Kartún lo conozco desde muy chica. Le pedimos los derechos y no tuvo problemas en brindarlos. Además, a Virginia también la conocía. Vino a ver un ensayo. ¡Nosotros estábamos muertos de miedo pero quedó chocho! Al toque empezó a difundirnos, nos nombra en todas las entrevistas. Es de gran ayuda lo que hace Mauricio. Sentimos que la obra funciona sola, que se va a corriendo la bola. Tiene mucha sorpresa: venís riéndote y, de repente, te emocionás mucho. Chau Misterix tiene que ver con las vivencias y con lo que se conserva del niño que uno fue. Es muy del actor el conservar el juego a flor de piel. Mientras conservés el juego y una conexión con el alma y con lo sensorial, ahí está el niño.
"Cuando hice Juegos a la hora de la siesta en el Payró era una adolescente de verdad. Fue mi primera experiencia profesional. Siempre me metí en los laburos de mis viejos a hacer cositas. Hubo mucho tiempo de ensayo y que casi la rescribimos, porque tomamos la idea y medio que la reinventamos como un texto nuevo. Hubo mucho laburo de adaptación. Ahí, subirme al escenario, fue entender lo que quería hacer de mi vida. Fue muy fuerte. Era ser adolescente y jugar a ser niño. Fue distinto porque, como grupo, teníamos cosas muy de adolescente. Peleas de adolescentes, vivencias muy reales y muy intensas. Lo vivíamos muy intensamente. Era la primera vez que actuábamos y éramos muy amigos entre nosotros. Había parejas y todo. Todo muy a flor de piel. Fue una obra muy fuerte, de mucha virulencia en el texto y por el ver esas palabras en niños."
Impasse 2: Tamara se mueve constantemente. Ríe y contesta con buen humor todas las preguntas. Se la nota feliz con todas las actividades que está encarando en estos momentos de su carrera.
"Hice mi primer personaje de peso en el cine en Corner, la ópera prima de Luis Ziembrowsky, que se va a estrenar este año. También tuve un personaje chiquito en Por un tiempo, la también ópera prima de mi papá. Estoy tratando de entrar en ese mundo, que es otro mundo. Terminé lo de mi viejo el mes pasado y ahora empiezo a filmar una miniserie muy buena, otra ópera prima de un chico muy joven llamado Mariano Hueter. Es una investigación sobre una serie de suicidios en un colegio. La protagonizan Nico Pauls, Inés Efrón y Martín Slipak. Es una miniserie, que está muy buena y la leés con ganas. Además, tanto Mariano como la gente de la producción son todos muy jóvenes, de mi edad. Que ya tengan una productora, tengan un proyecto y hayan ganado concursos está genial. Los aplaudo porque son gente joven con mucha pila, que estudia.
"Mi vieja es actriz y directora, y es muy de darle bola al estudio. Siempre me dijo: ?Vos estudiá y después decidí lo que tenés que hacer?. Mi vieja siempre me bancó lo que quise estudiar. Y mi viejo es muy criterioso. Me dice: ?Primero hacete como persona y después tomá las decisiones ya teniendo las herramientas?. Sabe mucho con quién labura y cómo viene la mano. Me enseñó a manejarme en el ambiente y a no crearme falsas expectativas, ya que en este ambiente hay mucho chamuyo. ?Yo te voy a contratar?, te dicen, y después no pasa nada. Prácticamente, no hubo chance de que no fuera actriz [risas]. Al principio, antes de hacer Juegos a la hora de la siesta, con lo nena que era, no me divertía. Pensaba que actuaba por mandato familiar y que no quedaba otra. Pero al hacer Juegos.. me di cuenta de que nadie me bajaba de ahí. El quiebre fue al subir al escenario. Cuando terminé el secundario tuve la típica crisis del ?¿qué hago??, ?¿cómo encaro esto??. Le puse mucho peso a la danza, por ejemplo, e incluso me gusta más que estudiar teatro porque me ayudó a conectarme con mi cuerpo. Complemento mucho todas las áreas. También canto y estudio Artes en la facultad. Me gusta atacar por todos los wines."