Publicado: 03/06/2003 UTC General Por: Redacción NU

Los zamoristas perdieron la batalla del Teatro San Martín

Puerde decirse cualquier cosa de los diputados Luis Zamora y José "Cuero" Roselli, de Autodeterminación y Libertad, menos que sostienen un tórrido romance. Los rasguñones comenzaron cuando Zamora separó de la exigua bancada al popular Cuero y quedaron cada uno por su lado. Enrique Ávila y Marta Castaño, adherentes de Roselli, relataron en tono setentista y con mucho humor, "la batalla del Teatro San Martín", cuando se encontraron con las milicias de zamora. He aquí hasta adónde pueden llegar los antiguos amores cuando se trocan en odio
Los zamoristas perdieron la batalla del Teatro San Martín
Redacción NU
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Transcribimos en forma textual el correo recibido:

"QUERIDA COMPAÑERA GABRIELA:

Veo que las noticias corren rápido y que ya han llegado hasta sus oídos y a los oídos del comandante Cuero, los ecos del incidente que ha sucedido el sábado pasado por la noche, en la puerta del Teatro San Martín, con una brigada de militantes de Autodeterminación y Libertad (sector zamorista) quienes se encontraban desarrollando tareas de campaña en su batalla por la toma del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Dicho enfrentamiento, que será recordado en los anales de la historia, como la Batalla del Teatro San Martín, fue el primer choque cuerpo a cuerpo en donde se encontraron las fuerzas del comandante José "Cuero" Roselli con las fuerzas (aún leales) que responden al antiguo vendedor de libros.

Creemos que, con la Batalla del Teatro San Martín, han comenzado las acciones bélicas. Esto hace que a partir de ahora caminemos más atentos y debamos estar preparados para una emboscada, acción a la que nuestro enemigo es tan afecto. Bueno, pero ya basta de prólogos y paso a relatar el curso de las acciones

PARTE DE GUERRA I

El sábado pasado, siendo las 20:30 horas, nos dirigíamos con Marta al Teatro San Martín a ver una obra (que si bien no viene al caso y sin demorarme en el relato se las recomiendo; se llama "Toque de queda" y sale 8 pesos la entrada), cuando, al llegar a la puerta nos encontramos que en ella se hallaba apostada una brigada de AyL.

Entramos al teatro, sacamos las entradas y nos preguntamos que hacíamos, si esperábamos adentro o salíamos a la puerta a ver qué onda. Decidimos salir, pese a que nos encontrábamos en inferioridad numérica. Nos instalamos a unos 5 metros y empezamos a mirar lo que hacían, nos dimos cuenta de que era toda gente nueva y que no nos conocían, aunque algunos empezaron a mirarnos y a hacer algunos comentarios entre ellos.

Hago un breve paréntesis en el relato de las acciones y paso a describir cómo estaba compuesto el grupo, las tareas que desarrollaban y el teatro de operaciones. En el escenario de los hechos habían desplegado una mesa, una bandera donde se leía "zamora jefe de Gobierno" (notarán que zamora esta escrito con minúscula pero esto es algo que no puedo controlar y no puedo escribir ese apellido de otra forma, es una fuerza interna que me domina) y también un gran afiche de campaña con el rostro sonriente del candidato, sonrisa que para aquéllos que lo conocen bien, quiere decir "cómo los estoy cagando", pero para aquéllos que no lo conocen puede parecer simpática.

La fuerza zamorista contaba con 8 milicianos, 4 femeninos y 4 masculinos, y la tarea que cumplían era la de afiliar gente al movimiento, tarea a la que se encontraba abocada la mayoría de ellos, en tanto que uno, provisto de un megáfono arengaba a las masas que, por cierto en ese momento eran numerosas. Pero, así como era numerosa, en su gran mayoría se trataban de masas finas, que hacían oídos sordos a las consignas, demostrando poco interés en que el astuto vendedor de libros, hoy devenido en mostrador de monedas por TV, llegue a ser jefe de gobierno.

También se encontraba en la vereda de enfrente del teatro otro grupo de AyL, de unas 10 personas, con gran despliegue de carteles, abocados a las mismas tareas que el ya descripto, lo que hacía que el número total de las fuerzas enemigas llegara a 18 milicianos. Esto lo quiero hacer resaltar porque nuestra fuerza (AyL Rosellista) estaba representada solamente por Marta y por quien les escribe, o sea, 2 milicianos, esto hace que esta batalla pueda ser llamada heroica. "LA HEROICA BATALLA DEL TEATRO SAN MARTIN". Pero dejemos que sea la historia quien la juzgue y la titule.

Vuelvo al relato de las acciones porque ya me estoy yendo al carajo con las descripciones y temo no ser muy objetivo en mis valoraciones, convirtiendo esto que se me ha pedido que sea un informe de los hechos, es decir, un PARTE DE GUERRA, como lo he titulado, en una NOVELA DE GUERRA, y de ello ya se encargará con los años la literatura y algún KUROSAWA, que la llevará al cine para recorrer otras latitudes.

Volvemos a los hechos, es decir a las acciones.

Nos quedamos parados a unos 5 metros -como ya se ha dicho más arriba pero recordándolo por si algun lector ya se ha perdido- y comenzaron las hostilidades. En este punto quiero dejar algo en claro y es que las primeras escaramuzas se produjeron no por un acto malicioso del enemigo, esos a los que ellos recurren tan asiduamente, sino más bien por una provocación nuestra y para ser más concreto, de Marta.

Como ustedes sabrán, Marta es muy bajita de altura, pero lo que ustedes no saben es que lo que no tiene Marta de alta, lo tiene de mala.

Continuando con las acciones, les decía que los empezamos a provocar, le decíamos a la gente que pasaba que no les firmara la ficha, que todo era una gran mentira, llegando incluso a que unas personas dejaran de charlar con ellos y se fueran porque escuchaban lo que decíamos y no entendian nada. De un lado de la vereda les decían que se afilien y del otro que no firmen, fue en este momento que uno de los enemigos reconoció a Marta y les dijo a los otros "ésa que esta ahí es Marta Castaño", lo que provocó la inmediata reacción de Marta (para quien no hay nada peor que le digan "ésa") quien contesta ,"sí, soy Marta Castaño y qué, ¿tenés algún problema?".

Este hecho patoteril, por llamarlo de alguna manera, que aunque patoteril no deja de ser valiente, hizo que se produjera un gran revuelo en las filas enemigas y acudieran a la vereda de enfrente en busca de alguien.

A los dos minutos vimos llegar los refuerzos que habían ido a buscar y se trataba nada más y nada menos que del jefe de la Guardia Imperial (con perdón de los hinchas de Racing), la tercera pata del eje del mal, el tercer integrante del trío perverso, la mano de obra fiel y barata del dúo malvado, y ya paso a decir quién era, señores, el refuerzo llegado era el Willy Olivetto, sí, el hermano de Mimí y cuñado de zamora.

Bueno, voy a apurar mi relato porque ya me estoy cansando un poco de tanto escribir, y también tengo hambre y no hay una mierda en la heladera para comer. Seguramente Marta me va a mandar a comprar algo antes de que cierren los negocios, porque sino después nos acostamos sin comer y a las 3 de la mañana estamos los dos en la cocina tomando mate, cagados de hambre, así que a partir de ahora todo va a suceder más rápido.

Resumiendo

Bueno, Willy y su tropa continúan con su tarea.
Nosotros nos quedamos parados, mirándolo.
Willy nos miraba de costado haciéndose el boludo.
Nosotros empezamos a caminar para entrar al teatro.

Pero, cuando estábamos en la puerta me di vuelta y vi que el tipo me miraba, se quedó parado mirando. El tipo me mira,
nos seguimos mirando como dos perros que se muestran los dientes, y ahí le digo: "delincuente, sos un delincuente".
El tipo se sacó, se puso rojo de furia y le empezó a caer la baba de la boca. Entonces empezó a gritar: "ladrones, ladrones, ladrones".

Se empezó a amontonar la gente, los zamoristas se quedaron duros, no sabían qué hacer, yo le gritaba más fuerte,
el otro se ponía más loco, la gente se seguía amontonando (por fin algo para mirar gratis, dijo uno), unas personas me agarraron y me hicieron entrar al teatro pero no sé de dónde apareció Marta, que se puso frente a Willy y poniéndole el dedo delante de las narices le dijo "vos sabés muy bien que nosotros no somos ladrones".

El tipo se puso más loco y siguió gritando y tirando baba,
volví a salir del teatro y me le fui encima, el tipo se cagó todo y empezó a retroceder y a retroceder. Yo le gritaba "vos, tu hermana y tu cuñado son 3 chorros, ladrones y estafadores que cagan a la gente". Los zamoristas seguían duros, ninguno se movía y Willy, asustado, se quedó parado en la calle como aceptando la derrota.

Después de un rato de silencio de megáfono, arriaron la bandera, levantaron la mesa y emprendieron la retirada, llevándose el sabor amargo de la derrota.

BALANCE DE LA BATALLA

Como pudimos comprobar, la moral del enemigo no está muy alta y aunque todavía andan ladrando fuerte no muerden a nadie.

También notamos -y fue comprobado en el campo de batalla- que tienen un gran sentimiento de culpa por todos los hechos pasados.

Y, para terminar, se comprobó algo de lo que ya teníamos algunos indicios y es que le tienen miedo a la tropa del comandante Cuero.

Como saldo de este enfrentamiento, nos queda el saber que un combatiente Rosellista vale por diez zamoristas.

Esto es todo, compañera Gabi. HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
Mándele mis saludos al comandante Cuero.

Puta madre, ya me está llamando Marta para que vaya a hacer las compras, espero que hoy no me haga cocinar, por lo menos.

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