Publicado: 04/05/2005 UTC General Por: Redacción NU

Lluvia de meteoros "Eta Acuáridas"

En la madrugada del viernes, entre las 3 y las 7, se producirá una lluvia de meteoritos que se podrá ver sin la necesidad de binoculares ni telescopios. Habrá que mirar para el norte, preferentemente acostado. Por la contaminación lumínica, en la Ciudad de Buenos Aires se verá, en promedio, un meteorito cada 10 minutos
Lluvia de meteoros "Eta Acuáridas"
Redacción NU
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Los porteños podrán ver entre las 3 y las 7 de la madrugada del viernes una lluvia de meteoritos "Eta Acuáridas", considerada por los astrónomos como una de las mejores.

Todos los años, a principios de mayo, la Tierra cruza la órbita del cometa Halley y atraviesa una zona del espacio cargada de partículas de polvo que alguna vez pertenecieron al famoso cometa. Cuando esas motas cometarias caen sobre la atmósfera terrestre, a una velocidad de casi 200 mil kilómetros por hora se queman por la terrible fricción. El resultado es una lluvia de meteoros, o estrellas fugaces, conocida como "Eta Acuáridas" porque los meteoros parecen brotar de una zona del cielo cercana a la estrella Eta de la constelación Acuario

Entre las 3 y las 7 de la mañana, los observadores de toda la Argentina que estén alejados de las luces urbanas podrían ver unos 25 meteoros por hora, o sea uno cada 2 o 3 minutos. En las ciudades como la de Buenos Aires, por culpa de la contaminación lumínica, sólo se verá en promedio uno cada 10 minutos.

Para ver las estrellas fugaces no hacen falta telescopios ni binoculares: sólo hay que elegir un lugar abierto y oscuro, sin luces de frente, y mirar en dirección norte, y hacia la parte más alta del cielo. Por eso conviene abrigarse bien, y recostarse sobre una lona o una reposera. No obstante, siempre está el Planetario de la Ciudad para ver mejor el espectáculo astronómico.

Los meteoros "Eta Acuáridas" son veloces, amarillentos, brillantes, y suelen dejar estelas. Además, este año, el pico de la lluvia casi coincidirá con la Luna Nueva, lo que garantiza un cielo más oscuro, sin el molesto resplandor lunar. Si las nubes no estropean la fiesta, valdrá la pena salir a desafiar el frío de estas madrugadas de otoño.

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