En el Hipódromo autorizaron una obra ilegal
La Lotería Nacional y Casinos le otorgó validez la semana pasada al contrato que firmaron recientemente la empresa Bistró Sociedad Anónima y la Asociación de Fomento Equino, para explotar comercialmente el restaurant Kansas, que está situado dentro del predio que ocupa el Hipódromo Argentino.
Claro, existe un pequeño problema. El restaurante Kansas cuenta con una salida a la calle para que sus clientes no guarden nostalgias de la Avenida Libertador. Pero resulta que la construcción se encuentra situada en una zona que es a la vez UP -Urbanización Parque- y APH -Área de Protección Histórica. Esta zonificación impide que las construcciones que existen en su jurisdicción posean usos independientes de la actividad hípica, lo que significa que al restaurante sólo se debería acceder desde el interior del hipódromo. Nunca directamente desde la calle.
Esta situación sólo es posible por la inacción de las autoridades que deben supervisar los trabajos, que espían tras los visillos de sus cortinas esta flagrante irregularidad, quizás porque están concentradas en los temas realmente serios. Por eso quizás desprecien estos asuntos pedestres. O equinos.
LA HISTORIA SIN FIN
Estas construcciones, que para ser posibles debieron ser precedidas por algunas demoliciones, son -paradójicamente- clandestinas, aunque estén a la vista de todo el mundo.
Hace ya años, había una vez una institución estatal -se llamaba Lotería Nacional- que le alquiló las parcelas A y B a la Asociación de Fomento Equino. Ésta, a su vez, se la cedió a la empresa Tattersall S.A., que subalquiló la parcela B a la empresa Bistró S.A., propiedad de Carlos Dermidjian, para que construyera en el lugar el Restaurant Kansas.
El abogado de esta empresa era el brillante joven Eduardo de la Rúa, un ex sobrino presidencial. Quizás esta presencia explique porqué la construcción del restaurant se efectuó sin la correspondiente autorización de la Ciudad de Buenos Aires, ya que Tío era entonces el jefe de Gobierno porteño.
Mientras la construcción se realizaba, el titular de Tattersall fue encarcelado, acusado de evasión impositiva. En esos momentos, Demirdjian logró que le fuera cedida la concesión del restaurant, logrando dejar de lado al concesionario ausente por razones de fuerza mayor.
En esta circunstancia, Demirdjian logró que Lotería Nacional le autorizara el corte de la reja perimetral del Hipódromo para abrir una puerta de su restaurant a la calle. Esto está absolutamente prohibido por las razones ya expuestas, pero la entrada sigue allí y el restaurant posee "usos independientes" de la actividad hípica. Antes, cuando ésto estaba prohibido, sólo se podía acceder a él por dentro del Hipódromo.