Como si aún no hubieran suficientes pruebas y testimonios de expertos que expliquen y demuestren que el voto electrónico no es capaz de garantizar un voto secreto y no manipulado, el mismo el experto en seguridad informática, Edward Snowden, fatificó las falencias de este sistema citando como ejemplo las últimas elecciones
“Muchos pueden decir que la votación electrónica puede hacerse con seguridad, y nos gustaría creerlo. Pero desafortunadamente por ahora no hay ejemplos consistentes que demuestren que es así”, alertó Snowden, sumando una voz más a la lista de especialistas de todo el mundo (como Julián Assange) que advirtieron sobre los riesgos de implementar el nuevo sistema de sufragio.
“Acabamos de tener una elección general en los Estados Unidos, que es una sociedad rica, con una economía enorme y podemos destinar muchos más recursos (para una campaña) que otros países más chicos. Pero, a pesar de eso, la semana previa a la elección se publicaron informes de expertos que desarrollaron ataques contra las máquinas de votación y demostraron que podían cambiar los registros de votos, tanto el electrónico como el impreso que salía de las máquinas”, precisó el experto, durante una charla abierta al público que organizó la Iniciativa Ciudadana para el Control del Sistema de Inteligencia (ICCSI), un foro integrado por el CELS, ADC, la Fundación Vía Libre, Ilsed y la UMET en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). De hecho, luego trascendió que las máquinas fallaron en al menos ocho estados del país del norte.
Snowden, exexperto en seguridad informática de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), permanece asilado en Rusia desde 2013, ya que Estados Unidos quiere juzgarlo por revelar sus prácticas ilegales de espionaje y seguimiento de millones de personas en todo el mundo. Desde la capital rusa, el informático colabora con organizaciones de la sociedad civil que intentan detener los abusos cometidos en nombre de la “seguridad nacional” o la posible manipulación de los sistemas informáticos. Entre otros, los desarrollados para promover algunas reformas electorales como la que avanza en Argentina.
Además de cuestionar los sistemas de votación electrónica, Snowden arremetió contra el secretismo que rodea a al área de inteligencia, que crece “como un cáncer”, dijo, bajo la protección interesada de los gobiernos de turno. Su reflexión al respecto apuntó directamente contra la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), sucesora de la ex Secretaría de Inteligencia (ex SIDE). “¿Queremos darles más poder a instituciones con antecedentes problemáticos? Porque podés rebautizar una agencia de inteligencia cada año durante los próximos 20 años, pero eso no hará que sus prácticas sean diferentes -destacó-. La única cosa que lo hará es hacerla responsable ante la ley. Y la única forma de asegurarse de eso no es simplemente cambiar el nombre de la agencia y volver a contratar a ex agentes que fueron echados porque quebraron la ley y violaron la confianza social, sino llevarlos a juicio y, sea que sean condenados o no, al menos hacerlos responder ante un jurado de ciudadanos por su mal comportamiento”.