El barrio porteño de Flores parece ser un hervidero de delitos que se manifiestan en todas sus formas posibles. A principios de este año, el comunero de ECO, Alejandro Caracciolo, declaró que Flores y Parque Chacabuco están en estado de Emergencia, debido a los altos índices de inseguridad , la “gran exclusión social”, la proliferación de talleres clandestinos y de narcotráfico, la trata, la falta de iluminación y los robos continuos en la zona que provocaron la muerte de Brian Aguinaco, de 14 años.
A una semana del inicio de la campaña en redes sociales para desbaratar talleres clandestinos, el legislador de Cambiemos, Marcelo Sorgente, identificó que el 38 por ciento de los domicilios corresponden al barrio de Flores, 15 por ciento a Floresta, 11 por ciento Lugano, 10 por ciento Balvanera, con el 5 por ciento Centro y Caballito y el resto se dispersan en los diferentes barrios porteños.
Sorgente le acercó la información al Ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli y el titular de la Agencia Gubernamental de Control, Ricardo Pedace. “El compromiso de los vecinos nos impulsa a llegar hasta el final de este circuito mafioso donde el mantero es solo la cara visible”.
El circuito comienza con trabajo esclavo y trata de personas en talleres clandestinos, en especial de inmigrantes carentes de documentación que les impide ingresar en la formalidad laboral-, robo, contrabando, piratería de mercadería y hasta narcotráfico. “Muchos se están volviendo millonarios falsificando mercadería y contratan trabajadores solo por un plato de comida”, dijo Sorgente. Y agregó: “Detrás de cada manta se estima que participan al menos 20 personas del negocio ilegal, con diferente grado de conocimiento del delito que se comete”.
El mantero, suele ser una de las tantas víctimas de las organizaciones que lo administran. “Las mujeres llegan engañadas a la Argentina y las atan a una máquina de coser para producir mercadería, no pueden salir, las explotan sexualmente y apenas las dejan comer una vez al día y los nenes duermen en cajas de frutas”, indicó Sorgente y recordó que el año pasado murieron dos niños cuando se incendió un taller clandestino.