El Borda, destruido a pesar de tener 124 millones de presupuesto

El Borda, destruido a pesar de tener 124 millones de presupuesto

Luego de 22 días sin gas, también comenzó a faltar el agua. Legisladores de la oposición denuncian abandono de persona y un plan oficial para desmantelar el nosocomio. Señalan el interés inmobiliario que hay por los terrenos que ocupa.


La historia comenzó antes del fin de semana largo de Semana Santa. En el hospital Borda, las Pascuas no fueron felices, sino todo lo contrario, por la rotura de un caño de gas que dejó sin suministro a todo el nosocomio que alberga a 719 internos. Pasaron 22 días, el gas no volvió y algunas cosas empeoraron. ?El agua se corta al menos cuatro veces al día?, le dijo a Noticias Urbanas Susana Jaime, delegada de Sutecba, enfermera y con 20 años de trabajo en el hospital por el que deja la vida. ?Yo llego a mi casa y sigo pensando en los pacientes de mi sector, no me los saco de la cabeza?, confiesa. Susana es la única enfermera encargada de asistir por seis horas diarias a 39 pacientes con diversos cuadros psiquiátricos pese a que el Presupuesto 2011 que le corresponde al Borda es de casi 124 millones de pesos.

La mujer, que accedió a hablar con este medio pese a la incertidumbre que reina por estas horas, aclara que lo del corte de gas fue la gota que rebalsó el vaso. En su sector, un termotanque eléctrico sustituye la falta de agua caliente, enchufado peligrosamente sobre un charco de agua producto de filtraciones. ?Puedo bañar a dos internos y tengo que esperar que cargue de nuevo?, explica Susana. Un dispenser ayuda a que los internos tengan agua caliente para tomar mate, algo que hacen como un ritual durante gran parte de su inacabable día. En la puerta del pabellón hay una lista de los empleados que aportan dinero de su bolsillo para comprar los bidones.

Este medio recibió denuncias de que el pasado viernes se intentó trasladar a algunos pacientes. ?El plan es derivarlos de a poco a clínicas privadas, donde el costo por paciente va de los 8 mil hasta los 12 mil pesos mensuales? confió una fuente legislativa.

Las paredes del hospital tienen humedad, agujeros, caída de revoque. La encargada asegura que esto influye negativamente sobre los pacientes porque ver esa situación hace que se depriman y comiencen a recluirse. ?Son locos pero no comen vidrio. Están todos peor, ya no bajan a jugar al parque, apenas sí salen a caminar un poco por el pasillo?, relata. Y el testimonio es fácilmente comprobable. Apenas sí hay dos internos de pie en toda el área. El resto es un desierto de azulejos y paredes vacías. Un par mira televisión y el resto duerme o está acostado, como en un letargo constante.

Los baños, sin agua, emanan un olor repugnante. Los caños de las duchas están repletos de agujeros. Todos los pacientes son fumadores crónicos y tienen la capacidad pulmonar comprometida. Bañarse con agua que se corta o sale fría es un riesgo. Otro más, que se suma a la lista que completan la filtración de líquidos cloacales en los sótanos y el estado calamitoso de las cocinas. ?Si acá viene un bromatólogo, a la cocina la clausura en un segundo?, asegura Susana. La comida, ahora, la llevan desde la cocina del Moyano.

Las actividades extramuros que realizaban los internos son otro déficit. El taller ?Pan del Borda? un emprendimiento de cocina, se cerró luego de que se inundara. El de juegos y el de arte corren riesgo. Subsiste, sí, La Colifata, la radio abierta de los sábados que vienen a ver desde todas partes del mundo. Pero Susana insiste, dice que a más abandono del hospital, menos integración de los pacientes. ?No participan como antes?, subraya.

Antes de llegar al Borda, Susana pasó por el Güemes y por la fundación Favaloro. Tiene años de experiencia y afirma que trasladar pacientes no es algo que pueda realizarse ?al igual que como se hace con un mueble: para muchos, éste es su grupo, su casa, si se van de acá se pueden morir?.

EL JUEGO MALDITO

?El negocio de Macri y de Lemus (ministro de Salud porteño) es un juego maldito, donde no les importa abandonar totalmente a personas, muchas sin familia, para decir que en estas condiciones el Borda no puede seguir funcionando; necesitan vaciar este lugar y van a seguir por el Moyano?, advierte Susana. Noticias Urbanas pudo saber que legisladores de la oposición opinan en igual sintonía que la enfermera.

El cierre de dos pabellones es una prueba válida. Se trata del ?14-22?, que recibía a los pacientes que egresaban de la Penitenciaría del hospital, y del denominado ?8?, que se lo clausuró luego de que un paciente muriera prendido fuego. ?No ponen colchones ignífugos porque son más caros, los internos son como nenes de 3 años, no entienden que no deben fumar acostados?, relata Susana. Y agrega que el cierre del ?14-22? hace que los internos que habían llegado por causas judiciales pasen directamente a convivir con el resto sin una etapa previa. ?Los fines de semana se escapan a la Villa Zavaleta; acá no hay seguridad, nada de nada, pensá que está el cajón con los medicamentos, con el Rivotril, que es como el pan de cada día, y es una bomba de tiempo?.

Si bien el corte fue el 20 de abril, recién el 6 de mayo llegaron termos y pavas eléctricas. ?Pero ahí saltó que la obra que se estaba haciendo para reforzar el servicio eléctrico se paró por falta de pago a la empresa?, cuenta a Noticias Urbanas la diputada porteña María Elena Naddeo (Dialogo por Buenos Aires), miembro de la Comisión de Salud Mental de la Legislatura. Recuerda que la crisis no sólo afecta a los pacientes sino también a quienes dependen del consultorio del Borda, del hospital de noche y del centro de trastornos de la alimentación. ?Es una violación a los derechos personalísimos de la persona, por ejemplo, que tengan que ver limitada su higiene. Por esto es inaceptable?, señala.

La legisladora deslizó que la idea de Macri de construir en la zona un centro cívico representa ?aún mucho más dinero, pero no para los pacientes?, y agrega: ?El Ejecutivo se embarcó en tercerizar a estos pacientes que son su competencia y se sabe que cuando se terceriza la posibilidad de control se reduce muchísimo?. Además, ?los centros privados se reservan la admisión de los pacientes, algo preocupante ?remarca? ya que el perfil del paciente del Borda es de escasos recursos económicos. No han logrado una correcta articulación entre salud y desarrollo social?, añade.

ROTO Y ABANDONADO

La empresa Indaltec es la encargada de detectar la fuga de gas que impide la reconexión, pero aún no la encuentra. Indaltec ya mantuvo contratos con el Gobierno porteño en el área de Salud en 2009, según consta en información oficial.

Las dos salas laterales del Borda también están clausuradas, lo que resta espacio para que los internos hagan gimnasia o actividades grupales, remarca Naddeo, quien explica que ?desmanicomializar no es sacar a los internos a cualquier costo?. ?Al Borda hay que reconvertirlo, volverlo un lugar polivalente, de recuperación; actualmente el 20 por ciento de los pacientes está en condiciones de externarse, pero el sistema de medio camino funciona con muchas deficiencias y así no se puede superar el esquema manicomial?, manifiesta la legisladora, quien ya elevó al Parlamento porteño un programa de externación asistida para que el paciente psiquiátrico no sea condenado a la marginación hasta que acabe su vida.

Por su parte, el legislador Juan Cabandié confirmó a NU que hace seis meses se presentó un pedido de informes sobre el hospital, que jamás fue contestado: ?Da la sensación de que de a poco el macrismo está desmantelando el hospital y dejando que se deteriore más, con la clara idea de cerrarlo?, dice. Desliza que al Ejecutivo porteño podría caberle una denuncia ante la Justicia penal ?por abandono de persona?. ?Lo que vimos y lo que queremos denunciar es que la degradación que sufren estos pacientes pasa porque Macri decide que sea así?, afirmó Cabandié, quien ya trabaja junto a la diputada Gabriela Alegre en un nuevo pedido de informes al Gobierno de la Ciudad.

?Quieren dejar morir al Borda cuando aún puede recuperarse, todos los que estamos acá, estamos con un gran compromiso, aguantando. Hasta ahora Dios nos ayuda porque todavía no hace tanto frío?, dice Susana, mientras mira por la ventana a medio cerrar. Cerca, los cuadros que alguna vez pintaron los internos, son un tenue atisbo de vida. ?Seguimos resistiendo en la frontera?, escribió alguien con fibrón negro en la pared que rodea una de las escaleras.

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