Publicado: 01/02/2005 UTC General Por: Redacción NU

Cómo se tomó la decisión del plebiscito

La decisión final se tomó apenas 45 minutos antes de la conferencia de prensa. Los entretelones de una jugada impensada
Cómo se tomó la decisión del plebiscito
Redacción NU
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A las tres de la tarde y luego de que Raúl Fernández anunciara por varias radios que era improbable que el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, concurriera a la Legislatura para continuar el cuarto intermedio, se realizó la primera reunión de las dos decisivas que se desarrollaron en la tarde del lunes en el Palacio.

En ella participaron además de Ibarra y Fernández, el vicejefe, Jorge Telerman y los secretarios Juan José Álvarez, Eduardo Epszteyn, Roberto Feletti, además del subsecretario de Comunicación Social, Daniel Rosso. Allí se analizaron los distintos escenarios que podían ocurrir el martes.

Luego de tres horas de deliberación y en contacto permanente con la diputada Laura Moresi que estaba en la reunión de Labor Parlamentaria en la Legislatura, la plana mayor del gabinete definió concurrir a la misma para terminar la sesión extraordinaria empezada el viernes.

No conforme con esa decisión -algo no le cerraba-, Ibarra citó a Raúl Fernández y a Jorge Telerman a su despacho para definir de qué modo se podría romper lo que denominaron la "trampa política de baja estofa" tejida por algunos sectores del macrismo tras la tragedia de Cromañón.

El jefe de Gobierno era consciente que más allá de cómo saliera el episodio legislativo, la erosión provocada era demasiado importante como para poder imponer tal cual lo pensaba antes, la agenda de gestión para los tres años de mandato que aún le quedan.

Sus voceros igual destacaban que según las encuestas propias y ajenas, la imagen de Ibarra había bajado relativamente poco y orillaba por esos días entre el 35 y 40 por ciento. La sensación del desmadre político y las operaciones de la oposición habían provocado el resto del efecto tobogán.

Allí salió la decisión del plebiscito. No era la primera vez que se lo nombraba, pero sí que se lo trataba con la seriedad necesaria como para aplicarlo. Serio, cansado y con signos de calentura, como cuando entró al Salón, Ibarra les dijo: "Yo no estoy atornillado a ninguna silla, pero si me tengo que ir que lo decida la ciudadanía y no estos que lucran y buscan posicionarse con la desgracia ajena". Ya eran las siete menos cuarto y la decisión se tomó inmediatamente.

Entonces llamaron a los integrantes del resto del gabinete para comunicarles la decisión y entre todos se vigilaron que nadie filtrara la noticia. Pidieron que se apagaran los celulares. Los medios estaban muy cerca y habían colmado el Salón Blanco incluso sin saber del anuncio que vendría.

Ibarra, un hombre del ambiente jurídico pispeó qué alternativa podría haber para poner en marcha la revocatoria de mandato. Al cierre de esta nota seguían la consultas que timoneaba la procuradora de la Ciudad, Alejandra Taddei. Las mismas serán presentadas al Tribunal Superior para ver su factibilidad. Si no, tendría que salir a buscar firmas hasta llegar al veinte por ciento del padrón.

Tras la conferencia de prensa, se vieron caras de sorpresa y mucha conformidad en los funcionarios presentes, que venían de capa caída como la sociedad toda. "Ahora sí que vamos por todo", se alentaban, seguros de obtener con esto el oxígeno necesario para gobernar y reformar lo pendiente. Claro está, si el plebiscito les sale favorable.

Entrevistado por un canal de aire, Ricardo López Murphy sugirió que mejor se aplicara el mecanismo de juicio político por la Legislatura. Enterado de ello, Aníbal Ibarra le contestó sin vueltas: "Entre la Legislatura y la gente, me quedo con la gente".

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