La Ciudad se levanta contra el veto de Cristina
Por medio de un decreto, la Presidenta Cristina Fernández vetó dos artículos de la ley de Reforma Política aprobada semanas atrás por el Congreso Nacional. Fundada en que los 107 y 108 "contradicen el objetivo central de la ley al diferir hasta el año 2012 la aplicación de normas directamente relacionadas con la mejora de la representación política y fundamentales para ordenar el universo de actores políticos", la decisión del Ejecutivo Nacional anuló dos puntos acordados con la oposición que postergaban hasta diciembre de 2011 la entrada en vigencia de la prohibición para presentar candidaturas a partidos reconocidos provisoriamente, y de los requisitos para la conformación de confederaciones nacionales y fusión de partidos. La decisión generó fuertes críticas de la oposición al kirchnerismo.
"La autoritaria decisión de la Presidenta de la Nación de vetar artículos de la ley de Reforma Política, los mismos que fueron la llave que le permitió al oficialismo de la Cámara de Diputados reunir la mayoría para aprobar la media sanción, es una nueva muestra del profundo desprecio del sistema democrático del que hace gala este gobierno", señaló el senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires Samuel Cabanchik. "El dictado del Decreto 2004/2009 muestra claramente la estafa que significó la actitud supuestamente negociadora del Frente para la Victoria que simuló amplitud para alcanzar el número necesario de Diputados para aprobar la Reforma Política, sabiendo de antemano que luego el Poder Ejecutivo vetaría las modificaciones que se introdujeron. Siempre dijimos que la ley era una simple reforma del sistema electoral para adecuarlo a las necesidades del oficialismo de cara a las próximas elecciones nacionales del 2011. Hoy la ley y su veto nos dan la razón: el único objetivo que busca el Poder Ejecutivo es borrar de la competencia electoral a un gran número de fuerzas políticas, que necesitan tiempos razonables para adecuarse a los nuevos requisitos, tiempos que hoy les son arrebatados", subrayó.
Desde la Legislatura de la Ciudad, Gabriela Cerruti (Nueva Encuentro) resaltó en diálogo con NU que "cuando se llega a una ley por consenso, el veto se debe reducir a la mínima expresión ya que de lo contrario, el trabajo de los legisladores queda desvirtuado". "El Congreso había decidido darle un tiempo a los partidos políticos para realizar su reforma. Esta decisión del Ejecutivo es ir en contra de los acuerdos logrados. Se tienen que respetar los acuerdos", remarcó.
"La Presidenta le tiene un miedo inmenso a la voluntad popular, este veto lo evidencia. Cuando discutimos la ley pensamos en que ningún criterio debía ser tan exigente que impida la participación, por lo que se resolvió darle tiempo a los partidos políticos para que se ajusten a las nuevas exigencias. El veto, es una de las medidas más antidemocráticas y de más miedo que he visto en los últimos tiempos", afirmó a NU, el presidente del bloque de la CC en la Legislatura porteña, Fernando Sánchez.
Y agregó: "El veto es aniquilar la posibilidad de la representación plural; Lo de la Presidenta es calamitoso, espero que el veto sea rechazado por los diputados del oficialismo".
Por su parte, el legislador de Proyecto Sur Adrián Camps, subrayó que el objetivo originario de la ley "era impedir que los nuevos partidos políticos disputen el Gobierno" y que luego de las 50 modificaciones a la norma "la ley había perdido sentido para el kirchnerismo". "Vetan las cláusulas transitorias pero el cuerpo de la ley queda intacto. Es una maniobra que ya estaba pensada. Se hicieron una ley a medida para el veto", destacó.
"Ven la debacle que se les viene, que están surgiendo nuevas alternativas, y con el veto quieren evitarlo y cerrar el candado del PJ y la UCR. Ahora todo quedó claro. Está todo preparado para cerrar el corralito político", dijo Camps. Y, tras reconocer "serias dificultades" para que su espacio pueda competir en las presidenciales de 2011, agregó: "Proyecto Sur es una alianza en crecimiento, con personerías en trámite en muchas provincias, esto nos perjudica. Entre los principales destinos estamos nosotros y el PRO. Se busca frenar todo lo que es emergente, pero a veces, la voluntad de los ciudadanos supera las trabas".
Desde la izquierda, la ex candidata a legisladora porteña Vilma Ripoll (MST) aseguró que "si ya la ley era proscriptiva, este decretazo -de hecho un veto- la empeora; esto marca la obsesión K de imponer como sea el bipartidismo y medidas proscriptivas contra la izquierda. No lo hacen por fortaleza, sino porque saben que se les viene la noche y que el pueblo empezó a buscar otras alternativas hacia la izquierda".
También expresó el titular de la UCR, Ernesto Sanz. "no hay que dramatizar en esto; el oficialismo está utilizando el veto como un cuco, cuando en realidad es una herramienta que tiene cualquier Presidente y que puede ser usada razonablemente, por algo la admite la Constitución Nacional". "El problema es cuando, utilizada habitualmente, se emplea para desoír la soberanía popular que se expresa a través del Parlamento. Ahí el veto comienza a ser una herramienta antidemocrática?, indicó Sanz.
Pero las críticas no sólo fueron de partidos o fuerzas nuevas. "Estamos atados a los vetos de la Presidenta. Finalmente se demostró que esto estaba armado para destruir a partidos con trayectoria y a las fuerzas nuevas. Fuerzas de años, como el Partido Demócrata Progresista (actualmente aliado del PRO) se van a ver complicadas. Es una estafa a la ciudadanía y a los bloques que creyeron en su palabra. El nuestro es un partido histórico, con presencia en 7 distritos y 50 mil afiliados con representación parlamentaria, pero estamos en el límite. Partidos provinciales históricos no van a poder cumplir con las exigencias de esta ley luego del veto. Tocar justo esos dos artículos es no respetar los acuerdos políticos y demuestra la calidad de quienes nos están gobernando", aseguró Luis Galvalisi, secretario general del P.D.P porteño.