La pelea más espectacular de las próximas elecciones será, sin duda, la de Cristina Kirchner contra Esteban Bullrich.
Definitivamente, el 34 por ciento no fue el resultado deseado por la candidata a senadora de Unidad Ciudadana, Cristina Kirchner.
Muchos dirigentes peronistas que no quieren seguir atados a la suerte de CFK buscan un referente con anclaje en el electorado bonaerense.
La Provincia de Buenos Aires es la diva de los comicios por concentrar el 38 por ciento del padrón.
Luego de varios días de análisis y de cruzamiento de datos, el GPS massista empieza a indicar nuevas rutas de cara a octubre. Los votantes de Randazzo son el bocado a degustar.
Detrás de las figuras que ponen la cara en la campaña están los operadores, otros los llaman estrategas, asesores o incluso técnicos.
Un miembro de Cambiemos le contó a NU que un sondeo depara un 33% para Unidad Ciudadana, 30% para Cambiemos y 18% para el massismo.
El cuadro de situación es difícil y se vive cierta resignación ante lo inevitable. La buena performance nacional de la coalición Cambiemos no iría acompañada de un triunfo en la Provincia.
“Sabemos que esta es una campaña de 30 meses”, explican desde el massismo estando en la recta final de una campaña rara para las PASO.
Apuestan a la polarización, a la participación de Macri, a la buena imagen de Vidal y a que Carrió cruce la General Paz para ayudar en la campaña en distritos clave como Mar del Plata y La Plata, en donde el oficialismo hoy presenta baches electorales. Alerta por el factor Massa.
La división del peronismo en la Provincia le abre un escenario favorable, que se verá en el futuro si lo sabe aprovechar. Cómo fueron las negociaciones por los nombres en las listas.