Publicado: 17/11/2002 UTC General Por: Redacción NU

Rebelión en la granja radical III

Cuando parecía que los diputados radicales de la Legislatura porteña por fin habían hallado la tan ansiada armonía, el diablo metió la cola y, aún con nuevo presidente, las disidencias siguen existiendo. El legislador Daniel Bravo sigue ausente de las reuniones de la bancada, al igual que su correligionario Jorge Enríquez, que en marzo -o cuando sea- del año próximo votará extrapartidarios. Estos dos diputados, más su colega Rubén Campos, ya hicieron lo mismo el año pasado, pero ahora este último debe asistir religiosamente a todas las reuniones
Rebelión en la granja radical III
Redacción NU
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En estos tiempos en los que priman los disensos por sobre las coincidencias, los radicales de la Legislatura porteña no han logrado sustraerse de ese clima y esto se refleja en el accionar de un bloque en el que la convivencia sólo es posible cuando existe entre sus miembros una conveniente lejanía.

Ya en diciembre de 2001, cuando Fernando Caeiro fue designado como presidente del bloque, los legisladores Fernando Bravo, Rubén Campos y Jorge Enríquez decidieron "reverenciar, pero no acatar" la decisión de sus pares y desertaron alegremente de las seguramente monótonas reuniones de la bancada para pasar a manejarse casi siempre como francotiradores.

Para justificar su ausencia, los nosiglistas insurgentes alegaron su desacuerdo con la elección de Caeiro, una figura cercana por aquel entonces al presidente Fernando de la Rúa. Enríquez, por su parte, alegó que prefería que Caeiro -que pertenecía a la misma corriente que él- lo acompañara en una posición de mayor enfrentamiento con Aníbal Ibarra, que desde la presidencia del bloque no iba a poder sostener, dados los niveles de acuerdo que los radicales tienen con el jefe de Gobierno.

Finalmente, tras la renuncia de Caeiro, que se produjo el 29 de octubre pasado, parecía que las divergencias habían pasado a habitar en el baúl de los recuerdos. Pero las cosas no eran como parecían. Bravo sigue teniendo diferencias con sus correligionarios, en tanto que Enríquez, que luce la casaca de López Murphy -un extrapartidario-
sigue jugando desde el cómodo rol del "outsider", tirando piedras en algunas ocasiones y votando con el resto del bloque en otras, siempre entrando y saliendo.

Incluso, este miércoles corrió por los insondables pasillos del Palacio Legislativo porteño la versión de que Daniel Bravo había presentado una nota ante el vicepresidente primero del cuerpo, Cristian Caram, desconociendo a su nuevo presidente de bloque. Posteriormente, el propio Bravo desmintió en forma personal la especie ante un cronista de NOTICIAS URBANAS. Incluso, manifestó que "los cuestionamientos políticos que tengo que hacer -que los tengo, y son varios- los haré dentro del bloque y no por ninguna nota externa a él".

Lo que puede la maledicencia.

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