Bares en los parques: la Ciudad definió en qué 16 espacios verdes abrirán
El Gobierno porteño avanzó con la licitación de locales gastronómicos en 16 parques y plazas de más de cinco hectáreas. Entre los espacios incluidos están el Parque Thays, en Recoleta; el Indoamericano, en Villa Soldati; el Parque Chacabuco; La Isla, en La Paternal, y el Parque de las Américas, en Belgrano.
Los cánones mensuales iniciales van de $590.000 a $2.640.000. En conjunto, para los 16 espacios sumarían cerca de $32 millones al mes, unos $382 millones al año. Los montos se actualizarán cada seis meses y las concesiones tendrán una duración de cinco años, con opción de renovación por otros cinco.
La iniciativa se apoya en una ley aprobada por la Legislatura en 2014, que fue reglamentada en 2025 y habilitó al Ejecutivo porteño a avanzar con el proceso. Las empresas deberán construir infraestructura, como baños públicos, espacios para bicicletas e instalaciones de wifi e iluminación. La Ciudad estima que se movilizarán US$4,6 millones en inversiones privadas y que las obras demandarán seis meses.
Los pliegos permiten la venta de alimentos y bebidas, pero no la elaboración en el lugar. La oferta podrá incluir productos envasados, como sándwiches, además de bebidas, golosinas y artículos de confitería. Organizaciones vecinales, ambientales y sectores de la oposición plantearon reparos y consideraron bajos algunos de los cánones frente a los valores comerciales de la zona.
Entre los ejemplos señalados figuran los $590.000 mensuales previstos para el Parque Indoamericano, $1.120.000 para La Isla, $2.110.000 para el Parque Thays y $2.510.000 para el Parque Micaela Bastidas, en Puerto Madero. La actualización semestral combinará tres indicadores: 40% del índice de precios al consumidor de bienes y servicios, 40% del IPC de alimentos y bebidas no alcohólicas y 20% del IPC de la Ciudad.
Uno de los puntos más cuestionados es el mecanismo que permitiría a las empresas postergar el pago del canon hasta recuperar el costo de las obras. Sus críticos advierten que esa condición podría trasladar parte del riesgo económico al Estado. También expresaron preocupación por la superficie que ocuparían los locales y sus instalaciones, y por la pérdida de suelo absorbente en los espacios verdes.
Al presentar el plan, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, cuestionó a quienes celebran los bares en parques de otras ciudades pero los consideran una privatización del espacio público en Buenos Aires. En París, según la información municipal citada en el material, los permisos combinan un canon mínimo fijo con otro variable, que puede representar entre el 5% y el 15% de las ventas. Allí, además, las empresas deben financiar las obras y estas quedan para la ciudad cuando termina la concesión.
Nueva York aplica un esquema en el que los operadores pagan el monto más alto entre una tarifa mínima anual garantizada y un porcentaje de sus ingresos brutos. Ese porcentaje puede variar según el tamaño y la ubicación del local. Los concesionarios también deben financiar las obras; al finalizar el contrato, las construcciones y mejoras pasan a ser propiedad de la ciudad. Estos modelos ofrecen referencias para la discusión, aunque sus condiciones no son idénticas a las de la licitación porteña.