Debate por la propiedad intelectual
La Asociación Argentina de Distribuidores Cinematográficos (AADC), la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI), la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores), Software Legal y la Unión Argentina contra la Piratería (UACOPI) celebraron en conjunto el Día Mundial de la Propiedad Intelectual. El acto se realizó en las instalaciones del Cine Monumental y contó con la presencia del actor Pepe Soriano, en representación de SAGAI, del cineasta Daniel Burman y Eduardo Goyhman (Director de Edusoft- Sinergex).
Durante su exposición, Pepe Soriano aseguró: "El oficio del actor es un producto que se vende y que tiene que lidiar con la continuidad. El actor tiene difusión en el momento que trabaja, en el que está produciendo algo". Además, recordó una vieja frase de Fidel Pintos y aseveró que "un actor es un hombre que en un momento come faisán y en otro las plumas". Sostuvo que "esta es una lucha de 40 años, entender que es un derecho propio, no lo que el patrón me quiere dar. A partir de acá y la nueva ley los actores y sus familiares tendrán derecho sobre la imagen. Por derecho nos pertenece el producto de nuestro trabajo. Tenemos el derecho sobre nuestra imagen; hacemos una obra y tenemos derechos sobre esa obra". Ejemplificó que no era justo para los familiares de Biondi, Petrone u Olmedo, ver como pasaban los videos y no recibían nada al respecto.
Por su parte, Eduardo Goyhman destacó que ?el desarrollo del software es central. Creemos que el principal problema es de educación y es necesario pensar desde esta perspectiva la solución. Hay que entender que hay personas que trabajan y viven detrás del desarrollo del software y juegos. La piratería no da trabajo, no paga impuestos, no hay desarrollo nacional, además que damos una pésima imagen a nivel internacional?.
Finalmente, Daniel Burman consideró que ?hay que entender el valor de la obra de cine, no solo al momento de pensar en su realización, la película una vez terminada sigue teniendo valor". Esto lo enmarcó en el marco de una anécdota que contó en la que lo llamaron de una subsecretaría para pedirle sus películas y nunca le pagaron nada mientras que a un músico si. Ya sea porque tenía que llevar los instrumentos y demás pero con la película, parecía que después de terminada, no había nada que hacer.
Continuó diciendo que no se ponía contento de ver sus películas pirateadas en la calle y llamó a "entender el rol del Estado para combatir contra la piratería, ya que no es un fenómeno inasible. Es algo que es posible de controlar con acciones efectivas, en el fondo es algo que se puede modificar. Es un problema de educación y se puede lograr que la gente entienda la problemática, pero el Estado debe exigir que se cumpla el derecho".