Publicado: 08/08/2009 UTC General Por: Redacción NU

La huerta virtual

A más de dos meses del desalojo de la huerta Orgázmika de Caballito, sus mentores se las rebuscan en emprendimientos ajenos, a los que sienten bien propios, intercambio de semillas mediante.
La huerta virtual
Redacción NU
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El Gobierno porteño estandariza la vida en la Ciudad, imponiendo un modelo en el que la conexión persona-tiempo-espacio se ve limitada y condicionada, generando una ?imagen bonita y segura? donde los ciudadanos viven una cotidianeidad cada vez más censurada. El llamado espacio público se olvida de la naturaleza y se convierte en un mero paisaje urbanístico de asfalto, rejas y pasto, pero sobre todo de rejas, e impone un horario de recreación. De esta manera una plaza ya no es una plaza, sino un estereotipo más de la sociedad individualista?, comentaban a Noticias Urbanas, simpáticos pero soberbios, Patricio y Pato, miembros de la huerta Orgázmika de Caballito (Rojas y las vías del Ferrocarril Sarmiento), unos meses antes del violento desalojo del 18 de mayo. Y lo siguen sosteniendo, aunque desganados, muy desganados. Es que es fuerte la imagen: donde había un verde tupido, hoy hay cemento uniforme. De la vieja etapa sólo queda una consigna en la pared: ?Quien nos viene a vencer, ya está vencido?.

?Nos ofrecieron muchos espacios, pero ya no vamos a llevar adelante una huerta como la que teníamos. Fue mucha la energía puesta en ese proyecto?, lamenta Mariana, otra de las integrantes del colectivo ?anarco-orgánico? que empezó sembrando en unos terrenos lindantes a la cancha de Ferro, durante el clímax de las asambleas barriales pos 2001, y luego en el espacio de Rojas y las vías, justo al lado de la calesita. En 2001, el lugar fue cedido por la Organización Nacional de Administración de Bienes (Onabe) a la Ciudad. Allí, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público está construyendo una especie de camino que, una vez concluido, unirá la Plaza Giordano Bruno (en Giordano Bruno al 800) con el Parque de la Estación (sobre Bacacay). ¿Órdenes de desalojo a la huerta? Miles, incluso desde la gestión de Telerman. Miles de veces fueron también las que el colectivo acampó en la huerta, marchó al Obelisco y elevó petitorios al Ejecutivo para poder seguir trabajando el lugar hasta que, finalmente, el 18 de mayo las topadoras no dejaron ni una planta de orégano. Al otro día, la protesta frente al CGP 6 (Díaz Vélez y Río de Janeiro) fue reprimida, culminando con 22 detenidos y varios heridos. A los pocos minutos, en el Centro Cultural La Sala (Avellaneda 645), otra de las bases de los gestores de la huerta comunitaria, se efectuó un allanamiento sin orden judicial. ?Además de las denuncias por la represión y torturas sufridas durante el desalojo y las manifestaciones posteriores, en breve presentaremos un recurso de amparo por todo el trabajo hecho en la huerta?, adelantó a NU la abogada de la Orgázmika y del Centro Cultural, María Muñoz.

?La verdad que es una pena lo que pasó con la huerta, porque allí realmente se hacía un bien al barrio. Era un ambiente en el que se producía, cuando antes lo único que había era basura y ratas?, señaló, con la indignación a flor de piel, María, ?vecina de Caballito de toda la vida?. Y Mirtha, quien vive enfrente de la Plaza Giordano Bruno, refirió: ?Cuando les sobraba verdura o especias, los chicos de la huerta las regalaban a todo aquel que quisiese. En todo caso, si tenían poca cosecha, lo que recibían a cambio de darla era a voluntad?. Dice Mariana: ?Por suerte esos vecinos que nos apoyaron siguen estando. Van a La Sala y a las reuniones que organizamos. Nos insisten con que no bajemos los brazos, que armemos otra iniciativa como la de la huerta comunitaria, pero todavía es temprano. Fue muy fuerte lo que pasó?. Entonces, como para retomar la actividad, los orgázmikos están colaborando en otras huertas, disponiendo canteros, sacando piedras de la tierra, armando plantines. De a poco.

A su vez, el Centro Cultural La Sala lleva a cabo el primer sábado de cada mes la Feria del Encuentro, en Neuquén y Honorio Pueyrredón, la esquina de la plaza Giordano Bruno. Los volantes que invitan a sumarse a la propuesta ?a vecinos, vecinas y no vecinos, haciendo uso del espacio público que es de TODOS?, pregonan ?una economía afectiva, creativa, liberadora, sin aditivos ni conservantes?.
En esas jornadas, además de intercambiar semillas, se suelen ofrecer talleres de cultivo, proyecciones y charlas sobre ?huerta orgánica y orgázmika? y prácticas de permacultura (producción de alimentos sin trabajar la tierra ni generar basura, usar electricidad, agua o gas). También, ?lo que surja espontáneamente?. Si es sustentable, mejor.


(NOTA ORIGINALMENTE PUBLICADA EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 200, DEL 06/08/09).

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