Publicado: 19/11/2002 UTC General Por: Redacción NU

La Ciudad ya tiene su Ley de Erradicación del Trabajo Infantil

En sesión extraordinaria, la Legislatura aprobó en particular la Ley de Erradicación del Trabajo Infantil en la Ciudad de Buenos Aires. Esta norma tiene como principales objetivos la detección, prevención y erradicación del trabajo infantil, así como también la atención de los chicos y sus familias que se encuentren afectados por esta problemática. Aunque esta ley fue acompañada por la mayoría de los bloques, algunos legisladores criticaron su carácter declarativo y la vaguedad de los fundamentos esgrimidos en el proyecto
La Ciudad ya tiene su Ley de Erradicación del Trabajo Infantil
Redacción NU
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Este martes la Legislatura porteña sancionó el texto definitivo de la Ley de Erradicación del Trabajo Infantil en la Ciudad de Buenos Aires, que había sido aprobado en general el pasado 7 de noviembre.

El proyecto original que pertenece a los diputados Roy Cortina (Bloque Socialista), María Lucila Colombo (Bloque Justicialista) y Beatriz Baltroc (ARI) considera como "trabajo infantil" al que efectúa en forma remunerada o no, visible o no, una persona de menos de 15 años de edad.

Tal como lo establece el texto de la norma, la Autoridad de Aplicación de la misma es el Consejo por los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad, que actuará en interrelación con otras áreas del Gobierno. El Consejo deberá detectar e identificar a la población infantil (según edad, sexo, actividad realizada, zona en donde se desempeña y reside, escolaridad, y otras variables) que se encuentre en situación de trabajo o con posibilidades de insertarse en él.

Respecto a la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil la ley establece una serie de medidas, entre ellas, capacitar a la comunidad educativa para la detección de chicos en situaciones de riesgo, promover la adecuación de los planes de estudio en aquellos establecimientos escolares de las zonas más afectadas por la problemática del trabajo infantil, promover y priorizar la asignación de vacantes en las escuelas de doble escolaridad para los niños y niñas a los que hace referencia la norma y asegurarles la entrega de útiles escolares, libros de texto y materiales de estudio.

También se impulsa el desarrollo de campañas de difusión respecto del trabajo infantil dirigidas a informar, concientizar y sensibilizar a la opinión pública, y la articulación de programas destinados a promover la inclusión estable de los chicos que no se encuentren a cargo de ningún adulto -o que carezcan de toda vinculación con un grupo familiar- en una familia residente en el ámbito de la Ciudad. También, la implementación de programas de ayuda económica a las familias de los chicos mientras se garantice la incorporación y mantenimiento de los mismos en el sistema educativo.

Asimismo se promoverá la participación de organizaciones sindicales, empresariales, universidades y otras organizaciones no gubernamentales y asociaciones intermedias en el diseño, ejecución y control de los programas que se lleven a cabo.

La principal causa del trabajo infantil -se indica en los argumentos del despacho- es la pobreza. Entre los sectores más pobres de la población el trabajo infantil se convierte en un recurso indispensable para la propia supervivencia y la del grupo familiar. En nuestro país, según un informe de las Naciones Unidas para la infancia (1998), más de 250.000 niñas y niños son trabajadores infantiles. La OIT, por su parte, calcula que hay más de 180.000 chicos, menores de 14 años de edad, que trabajan en la industria y en el campo, además de la existencia de miles que se ven obligados a mendigar o trabajar en la calle, con los riesgos que estas prácticas conllevan.

El proyecto sancionado fue fuertemente cuestionado por el diputado por la Ucedé, Julio Crespo Campos, quien había presentado una serie de observaciones al articulado de la iniciativa, aunque la votó afirmativamente en general. "Estoy totalmente en contra de las leyes declarativas que dicen 'hay una situación de estas características, por lo que el Ejecutivo tiene que arbitrar las medidas necesarias para resolverla'. Si nos pagan para eso, es mejor que cerremos la Legislatura", señaló Crespo Campos.

"Considero -agregó- que es una ley poco trabajada, mal fundamentada y con estadísticas desactualizadas. No puede ser que no haya datos nuevos y se manejen con cifras de 1998. Por otra parte en la norma se establece que debe realizarse un censo de los chicos que se encuentren en situación de trabajo infantil. Si a esta altura el Ejecutivo porteño no tiene claro estos datos, creo que también debería cerrarse la jefatura de Gobierno, porque no sirve para nada".

Crespo Campos afirmó que "me parece perfecto querer terminar con el trabajo infantil pero no estoy de acuerdo con sancionar una ley que se superpone con aproximadamente siete normas de la Ciudad de Buenos Aires. Además creo que es una locura no saber de cuántos chicos estamos hablando, cuánto presupuesto vamos a destinar a esta ley y de dónde va a salir. Y principalmente, qué medidas se van a llevar a cabo para terminar con este flagelo".

"Yo propuse modificaciones a casi todos los artículos y, como no las aceptaron, voté en contra de más del 70 por ciento del articulado. Además la diputada Colombo sostuvo que se iba a destinar a esta norma un 'presupuesto razonable'. ¿Qué es razonable? Lo que puede resultar razonable para ella, no necesariamente puede serlo para mí".

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