Publicado: 29/04/2011 UTC General Por: Redacción NU

“Jamás hice lo que se supone que debo hacer”

El dramaturgo del jopo endiablado está presentando una de sus obras “cortas”, de dos horas, y una “ópera hablada”. Hiperactivo, de ideas firmes y polémicas, Spregelburd se tomó un café con NU y dijo todo esto.
“Jamás hice lo que se supone que debo hacer”
Redacción NU
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"Todo lo hizo factible un festival, en Berlín. El teatro Schaubühne estaba pensando un festival con el que culminaban tres años de investigación que se estaban haciendo sobre las relaciones entre historia y teatro. El festival coincidió con el vigésimo aniversario de la caída del Muro y les pidieron a cinco autores (de la Argentina, Israel/Palestina, Reino Unido, Polonia y Alemania) una obra sobre la relación entre identidad e historia. Por mi parte, decidí contestar en términos muy abstractos. Ellos financiaron la escritura de la obra que se estrenó en el Festival y tuvimos que recorrer un largo camino para poder estrenarla acá. Todo abre un abanico de posibilidades muy grande ya que son tres historias. El material tiene que abarcar otros territorios, otros campos. No me interesa cuando la obra habla de sí misma. Las tres fábulas le generan a la gente una ampliación en sus capacidades de relación. Hay un juego de dicotomías bastante tramposas a través de pares polares, ?¿por qué todo estado deviene en burocracia??, ?¿por qué toda religión deviene en superstición?? y ?¿por qué todo arte deviene en negocio??."

"Apátrida es un trabajo que llevaba casi diez años tratando de escribir y nunca había encontrado la forma. De pronto se detonó el año pasado, con el Bicentenario. Por este hecho, el Instituto Goethe y Pro Helvetia ?similar al Goethe pero en Suiza? decidieron hacer un intercambio de autores alemanes y suizos con sus pares argentinos. Tomé un duelo que hubo en 1891, entre el pintor Eduardo Schiaffino y un crítico de la época, Eugenio Auzón. Dos burgueses que pelean sobre la idea de nacionalidad. Schiaffino pretende realizar un ?arte nacional? y Auzón lo destruye diciendo que el arte no tiene nacionalidad sino una patria universal. Terminó siendo una ópera hablada ya que tiene los principios musicales de la ópera pero el cantante habla."

Impasse 1: El bar Miró, de la avenida Callao, es el punto de encuentro con Rafael. Llego y lo encuentro hablando por su celular sobre cuestiones autorales. Ataviado de negro y sin haber almorzado, Spregelburd inicia la entrevista contando la génesis de sus obras en cartel.

"Siempre se critica de mis puestas que son largas y excedidas. Ahora, logré tres fábulas de 40 minutos, una de las cuales ?la que considero más potente? dura sólo 15, por lo que estoy contento con el grado de síntesis que obtuve. El tema de la duración lo tomo como un comentario inevitable y obvio. Nadie suele escribir obras de 3.20 horas y hacerlas. Si alguien me dice ?la obra se me hizo larga? será un problema del otro frente a un material con una extensión determinada. Sé que la gente está desacostumbrada al respecto y que quiere pensar cada vez menos pero no tomo en cuenta esos comentarios. Estoy más concentrado en mis propios objetivos y límites y en adelantarme a las expectativas del público. Si no siento que pasa como con las bandas de rock, que sacan un disco y a la gente no le gusta porque quiere que ese disco ?que es fantástico? se parezca al anterior. Éste es un tema del cual el artista debe desarrollar estrategias para liberarse. Es muy difícil hacerle entender al público ?con el cual se tiene un pacto tácito, de cariño? que ?no me dejo gobernar por los dictámenes de lo que se supone que debería estar haciendo?. Jamás hice lo que se supone que debo hacer. El teatro no es tan diferente al rock. El llamado ?teatro independiente porteño? ha empezado a producir sus modas, sus circuitos, sus caprichos, y eso termina generando que tenga que explicar si hago una obra más corta o más larga. Es un disparate y no entro nunca en ese juego."

"Se habla de cierta influencia del menemismo en el teatro, por cierta frivolidad. No estoy de acuerdo. ¿Más frívolo que cuándo? ¿Que el teatro de revistas? ¡Si el teatro de revistas estuvo siempre! ¡Antes, durante y después del menemismo! ¿Por qué se habla de frivolidad cuando quienes tenían el poder para ejercerlo no hicieron nada para modificarlo? Que se refiera a la frivolidad de los años 90, lo tomo como un insulto hacia autores que surgimos en esos años, como Veronese. Fue una época de mierda pero habría que ver dónde estaba parado cada uno de los que hablan y ver qué estaban haciendo realmente."

Impasse 2: Cuando charlamos de política, la pasión de sus ideas es igual que la tranquilidad con que las esgrime. Pregunta y se repregunta, para intentar llegar a una conclusión o a que su idea sea interpretada de la manera que cree correcta.

"En cuanto a la designación de Lopérfido para el FIBA, no me interesa discutir nombres sino gestiones y propuestas. A Lopérfido lo conocí cuando dirigía el Rojas y teníamos una relación fantástica. Faltaba un enchufe y él me lo daba de su oficina para hacer mi obra. Igual, él ya no es la persona que era, pero eso es confundir el eje del discurso. Cuando Rubén Szuchmacher fue director del Festival y tomó la decisión de no invitar obras de Alemania o España, hablando en nombre del cargo que tenía, generó polémica y nadie cuestionó que él fuera esa persona. O sea, cualquier persona se puede mandar cagadas. Cualquiera que nombren me caería mal, y si me nombrasen, lo rechazaría porque no es mi pasión. No soy administrador. Es un cargo en el que deben tomarse decisiones en nombre del bien común y uno se pregunta: ?¿Tenés con qué bancar ese bien común??. Pero, ¿cuál es ese bien común en una sociedad tan dividida como la nuestra? Daniel Link escribió que fue a un casamiento y las mesas estaban divididas con gente a favor y en contra del Gobierno. Se reproduce algo que está en lo macro. Nombrar al director del Festival de Teatro o al que se encarga de coordinar los semáforos de la avenida Santa Fe es conflictivo porque el país está dividido y no hay confianza de ningún tipo. Ahí surge la pregunta de por qué Darío Lopérfido vuelve a ocupar un cargo habiendo pertenecido a un gobierno que abandonó todo, por los motivos que fuesen, por el golpismo duhaldista, que quiere volver en una interna que no me pertenece. Entonces ?es la decisión del Gobierno de la Ciudad que la gente votó?. Si estás en contra de la persona que va a dirigir el Festival, ¿para qué lo votaste? ¿Me vas a decir que no lo votaste? Ah, yo tampoco, pero fue una decisión de las autoridades elegidas por la gente. ¿A qué conclusión llegamos? Que la democracia no tiene nada que ver con estas cuestiones que estamos discutiendo. El problema es querer hacernos creer que en el diálogo entre eso y las necesidades de los artistas hay un acuerdo. No lo hay. Suponé que el director es Fulano, un administrador sin un tipo de perfil, y decide que la gente vote qué quiere ver. Seguro que ganan las obras de la calle Corrientes. ¿Es ésa la función de un Festival? Siempre va a haber algo para criticar. Un Festival tiene un cierto grado de elitismo, intelecto, y pretende ponerse a la vanguardia para mostrarle a la gente algo a lo que no llegarían de otra manera. Me gustaría que el conflicto que se discute sea ése y no el perfil de la persona. Tengo la sensación, como artista y como ciudadano, que soy dejado de lado en mis prioridades."

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