Publicado: 22/10/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

El mapa del poder provincial: así quedó el ranking de gobernadores

Un nuevo sondeo reveló cambios en la valoración de los jefes provinciales y movimientos en la cima del listado.
El mapa del poder provincial: así quedó el ranking de gobernadores
Redacción NU
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La encuesta nacional de CB Global Data correspondiente a octubre volvió a mostrar diferencias marcadas en la valoración de los gobernadores argentinos. El neuquino Rolando Figueroa encabeza el ranking con un 55,8% de imagen positiva, seguido por el tucumano Osvaldo Jaldo, que alcanza el 53,7%, y el salteño Gustavo Sáenz, que registra el 53,4%. De esta manera, los tres mandatarios superan el 53% de valoración favorable y consolidan un podio con una presencia destacada del norte argentino.

El relevamiento fue realizado entre el 11 y el 15 de octubre de 2026 y contempló una muestra total de 24.612 casos distribuidos entre las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La diferencia entre Figueroa y Jaldo fue de 2,1 puntos porcentuales, mientras que la distancia entre el gobernador tucumano y el salteño fue de apenas 0,3 puntos. Ese margen permite considerar los resultados de ambos como muy próximos dentro de la medición y configura un escenario de paridad en la parte alta del ranking.

La presencia de Jaldo y Sáenz entre los mandatarios mejor valorados constituye uno de los principales datos políticos del relevamiento para el norte argentino. El gobernador de Tucumán ha sostenido una estrategia de diálogo institucional con el Gobierno nacional para plantear las necesidades de su provincia y gestionar respuestas; sin embargo, el informe no permite establecer cuánto incide específicamente esa postura en su nivel de aprobación. En Salta, en tanto, Sáenz muestra una valoración favorable mayoritaria entre los encuestados de su distrito y se mantiene a tres décimas del segundo lugar.

Más allá de los números, la medición representa una referencia sobre la percepción ciudadana de las gestiones provinciales, aunque no puede interpretarse como una proyección automática de respaldo electoral. La imagen positiva y la intención de voto son indicadores diferentes y pueden evolucionar de manera independiente. El propio informe advierte que el liderazgo en una encuesta de imagen refleja el nivel de reconocimiento y valoración pública registrado en el territorio, pero no permite determinar por sí solo las causas de ese resultado ni atribuirlo a una política específica: para ello habría que analizar la evaluación de la gestión, la situación económica y social de cada provincia, las demandas ciudadanas y los acontecimientos políticos recientes.

La comparación con la medición de septiembre muestra, además, movimientos relevantes en la imagen de los mandatarios. Según el informe de CB Global Data, Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, registró el mayor crecimiento mensual, con una mejora de dos puntos porcentuales. En el extremo opuesto, Alberto Weretilneck, de Río Negro, sufrió la caída más pronunciada, con una disminución de 3,1 puntos.

Estos cambios confirman que la valoración de los gobernadores puede modificarse de un mes a otro, aunque una variación puntual no alcanza para establecer una tendencia definitiva ni permite identificar por sí sola las causas del movimiento. También es necesario diferenciar entre el crecimiento mensual y el nivel absoluto de imagen positiva: un gobernador puede mejorar varios puntos y permanecer en una posición intermedia, mientras que otro puede conservar un porcentaje elevado pese a registrar una baja.

En los últimos lugares del ranking aparecen Ricardo Quintela, de La Rioja, con un 42,8% de imagen positiva; Axel Kicillof, de la provincia de Buenos Aires, con el 43,1%; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego, con el 43,5%. La distancia entre el primer puesto, en manos de Figueroa con el 55,8%, y el último alcanza los 13 puntos porcentuales. La brecha refleja diferencias en la valoración dentro de cada distrito, aunque no constituye una medición directa de la calidad de las gestiones ni una comparación definitiva de las capacidades políticas de los mandatarios, ya que cada provincia presenta características económicas, sociales y demográficas particulares, distintos niveles de conflictividad, expectativas ciudadanas diversas y vínculos diferentes con el Gobierno nacional.

En el caso de Kicillof, el resultado corresponde a la imagen del gobernador entre los encuestados de la provincia de Buenos Aires y no representa una evaluación del conjunto del electorado argentino. Tampoco permite proyectar su desempeño en una eventual elección nacional, como sí lo harían los relevamientos de alcance federal. Con ese panorama, la medición de octubre deja un mapa de valoraciones muy dispares entre los 24 mandatarios incluidos en el ranking, en un escenario en el que la percepción de las gestiones sigue moviéndose de un mes a otro.

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