Publicado: 08/01/2026 Ciudad Por: Valeria Azerrat

El Parque del Arroyo Medrano: una apuesta ambiental para la Costanera Norte

La iniciativa presentada en la Legislatura porteña plantea unir espacios verdes de la ribera, recuperar el camino de sirga y crear un parque costero con criterios de biodiversidad, participación ciudadana y adaptación al cambio climático.
El Parque del Arroyo Medrano: una apuesta ambiental para la Costanera Norte
Valeria Azerrat
arroyo medrano

Un nuevo proyecto de ley presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires propone la creación del Parque del Arroyo Medrano, un espacio verde público de más de seis hectáreas en la Costanera Norte, con el objetivo de recuperar la ribera, consolidar el camino de sirga y restituir una relación ambientalmente equilibrada entre la ciudad y el Río de la Plata.

La iniciativa fue impulsada por Fabio Márquez, diseñador de paisaje y divulgador urbano conocido en redes sociales como Paisajeante, junto al director del Instituto de Vivienda de la Ciudad, Antolín Magallanes y pone el foco en la crisis ambiental, la biodiversidad urbana y la participación ciudadana en la gestión del espacio público.

El proyecto busca dar unidad a un conjunto de áreas ribereñas de Núñez hoy fragmentadas, integrando polígonos catalogados como Urbanización Parque (UP) que lindan con clubes náuticos y deportivos y que cuentan con una abundante biodiversidad con el camino de sirga en torno a la desembocadura del arroyo Medrano.

De esta manera, se propone consolidar un nuevo paseo público costero que conecte el Parque de los Niños con otros espacios verdes ubicados al sur del arroyo, generando un corredor ambiental continuo sobre la ribera del Río de la Plata.

Para sus impulsores, el Parque del Arroyo Medrano representa una oportunidad histórica para recomponer el vínculo de los porteños y porteñas con el río, recuperar un paisaje perdido y consolidar un espacio público que combine naturaleza, participación y derecho a la ciudad.

El proyecto ingresó a la Legislatura porteña y se espera que inicie su tratamiento en comisiones durante el próximo período parlamentario. “La Ciudad de Buenos Aires tiene un déficit dramático de espacio verde público y toda oportunidad de agregar superficie vegetada para paliar esta situación, resulta de aplicación urgente”, remarcaron los autores.

En los fundamentos, se remarca que la Ciudad de Buenos Aires transformó drásticamente su geografía original a lo largo del siglo XX, disciplinando arroyos, rellenando la costa y eliminando ecosistemas naturales. Los cursos de agua, utilizados durante décadas como cloacas a cielo abierto, fueron entubados y desaparecieron del paisaje urbano, junto con sus riberas y entornos naturales.

El arroyo Medrano constituye una excepción parcial: mantiene aproximadamente un kilómetro a cielo abierto en su tramo final antes de desembocar en el Río de la Plata. Aunque se trata de un tramo de origen antrópico, producto de rellenos sucesivos, hoy presenta una variedad espontánea de biodiversidad, con aves silvestres, reptiles, mamíferos y hasta familias de carpinchos. El proyecto busca proteger y potenciar este valor ambiental, transformando el área en un parque ribereño naturalizado.

Biodiversidad y soluciones basadas en la naturaleza

La propuesta establece que el diseño y la materialización del parque deberán basarse en criterios de sostenibilidad ambiental, priorizando la vegetación autóctona de la biota rioplatense y la naturalización de los márgenes del arroyo y del río. El objetivo es promover la biodiversidad urbana y consolidar un corredor ecológico que se articule con la Reserva Ecológica de Costanera Norte y la Ciudad Universitaria.

En el proyecto se definen criterios precisos de accesibilidad y uso del espacio, con una clara prioridad para la movilidad activa y el cuidado ambiental. El Parque del Arroyo Medrano contaría con un acceso principal peatonal y ciclístico desde la colectora de la autopista Intendente Cantilo, concebido como fachada del parque e integrado por puestos de información, una sala de usos múltiples y baños públicos.

En ese marco, se prevé la optimización de la ciclovía existente sobre la colectora, mejorando su trazado, seguridad e infraestructura para asegurar una conexión fluida y segura con la trama urbana.

A lo largo del parque se desarrollaría una red de senderos peatonales y bicisendas en ambas márgenes del arroyo, diseñadas de manera armónica con el paisaje. La iluminación nocturna será de bajo impacto, con luz cálida y dispositivos que eviten la contaminación lumínica y la alteración de la fauna silvestre, permitiendo además la apreciación del cielo nocturno.

Como hito del recorrido, se proyecta un puente de prioridad peatonal y ciclista cercano a la desembocadura en el Río de la Plata, con espacios de permanencia y contemplación del paisaje. En coherencia con estos lineamientos, el parque sería un ámbito libre de vehículos automotores, reforzando su carácter ambiental, seguro y orientado al disfrute ciudadano

Uno de los ejes centrales del proyecto es la participación ciudadana. La iniciativa establece la creación de un Plan de Manejo Participativo (PMP) desde la etapa inicial del proyecto, con instancias de diagnóstico, diseño y seguimiento abiertas a vecinos, organizaciones sociales, universidades y especialistas.

Para ello, contempla la conformación de una Mesa de Trabajo y Consenso (MTC), integrada por representantes del Gobierno porteño, la Comuna 13, el Consejo Consultivo Comunal y organizaciones de la sociedad civil. Esta mesa tendrá a su cargo la planificación, gestión y monitoreo del parque, así como la definición de actividades sociales, culturales y ambientales.

El esquema retoma experiencias previas de gestión participativa en la ciudad, como los casos del Parque Avellaneda y el Parque de la Estación y busca institucionalizar una forma democrática de administrar el espacio público.

La iniciativa se apoya en el Código Civil y Comercial de la Nación, que establece la obligación de dejar libre una franja de 15 metros a lo largo de los cursos de agua como camino de sirga y en el Código Urbanístico porteño, que amplía ese margen y promueve una ribera accesible y de uso público.

Al respecto, explica que también apunta a materializar efectivamente el camino de sirga como paseo costero, garantizando el acceso ciudadano al río y revirtiendo décadas de privatización y fragmentación del frente ribereño. También se prevé la construcción de un puente peatonal y ciclista sobre el arroyo Medrano, que permita la conexión con el Espacio de la Memoria y refuerce la integración urbana y simbólica del área.

La creación del Parque del Arroyo Medrano se inscribe en un contexto de déficit estructural de espacios verdes en la Ciudad de Buenos Aires. Según distintos relevamientos, la superficie de verde público por habitante se encuentra muy por debajo de las recomendaciones internacionales, lo que impacta directamente en la salud ambiental y la calidad de vida.

En ese sentido, el proyecto plantea que no se trata sólo de sumar metros cuadrados de parque, sino de establecer estándares de calidad ambiental, con diseño ecológico, gestión sustentable y una mirada integral sobre el paisaje urbano, buscando jerarquizar la perspectiva ambiental en la planificación de la ciudad, como respuesta a los efectos del calentamiento global, las inundaciones, las olas de calor y las múltiples formas de contaminación que afectan al área metropolitana.

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