En un año electoral, el Covid-19 complica el panorama
U n año 2020 inédito desde lo sanitario y lo económico, puso a Alberto Fernández en una montaña rusa política. Y eso se fue reflejando en la mirada que la opinión pública tuvo sobre el Presidente durante su primer año de gestión. Había asumido en diciembre de 2019 con una aceptación entre regular y buena, con más apoyos que rechazos, pero marcado por la grieta, hasta que el arranque de la pandemia, con Cristina Kirchner en un segundo plano, lo llevó a monopolizar el discurso y conseguir un acompañamiento inesperado de la sociedad, que perforó la polarización.
El mejor ejemplo: entre fines de marzo y abril, no sólo había casi un 100 por ciento de apoyo entre los votantes K, sino que incluso los seguidores de Juntos por el Cambio, o al menos un parte de ellos, también comenzó a verlo con agrado. De todos modos, ese amor duró poco y desde mediados de año hubo una caída ostensible y constante en la imagen presidencial, que se detuvo en noviembre y mostró un comportamiento dispar en diciembre. Así quedó planteada la pregunta: ¿cómo empezará Alberto Fernández este 2021 clave para su futuro?
Tres encuestas de distintos ámbitos que trascendieron en estos días funcionarían como un primer termómetro. Hubo una consulta nacional, una en la Ciudad de Buenos Aires y otra en Córdoba. Estos son sus resultados y conclusiones clave.
Poliarquía. La consultora, una de las más reconocidas del mercado, aunque durante años estuvo vinculada al macrismo, viene haciendo un relevamiento semanal desde que comenzó la pandemia, a mediados de marzo. El último, elaborado entre el 5 y el 7 de enero, incluyó 1.718 casos, con un margen de error de +/- 2,3 por ciento.
Allí se puede ver claramente cómo fue variando el apoyo al Presidente con la gestión sanitaria y económica.
La pregunta clave de la semana fue: “¿Usted aprueba o desaprueba lo que está haciendo Alberto Fernández en relación al coronavirus?”.
El pico a su favor Fernández lo consiguió en la segunda semana de abril de 2020, cuando el 84 por ciento aprobaba su administración y apenas 9 por ciento la rechazaba, con un balance positivo de 75 puntos.
En la primera semana de enero, en cambio, se dio la peor combinación para el mandatario: + 48 y – 41 por ciento, con un diferencial negativo de 7 puntos.
Otro salto grande se dio con las restricciones para frenar la suba de contagios: entre principios de diciembre y principios de enero, los que piden endurecer las medidas pasaron de 25 a 47 por ciento.
Este dato se explica en las expectativas pesimistas que tiene la población: un 73 por ciento de los consultados cree que la situación por el coronavirus empeorará.
Un año 2020 inédito desde lo sanitario y lo económico, puso a Alberto Fernández en una montaña rusa política. Y eso se fue reflejando en la mirada que la opinión pública tuvo sobre el Presidente durante su primer año de gestión. Había asumido en diciembre de 2019 con una aceptación entre regular y buena, con más apoyos que rechazos, pero marcado por la grieta, hasta que el arranque de la pandemia, con Cristina Kirchner en un segundo plano, lo llevó a monopolizar el discurso y conseguir un acompañamiento inesperado de la sociedad, que perforó la polarización.
