Publicado: 23/09/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Encuesta: qué emociones generan Milei, Kicillof, Villarruel y Hadad

El sondeo muestra contrastes entre entusiasmo, rechazo, confianza y desconfianza hacia los dirigentes.
Encuesta: qué emociones generan Milei, Kicillof, Villarruel y Hadad
Redacción NU
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Una nueva encuesta de opinión pública puso el foco en el vínculo emocional que generan los principales dirigentes políticos y mostró un escenario atravesado por la polarización y la ausencia de un saldo afectivo positivo. El estudio fue realizado por la consultora QSocial, que elaboró un Índice de Emocionalidad Afectiva en una escala de 0 a 10 para medir el vínculo positivo o negativo que cada figura despierta en la sociedad.

Según el relevamiento, ningún dirigente logró superar el punto medio: Javier Milei encabezó la medición con 4,33 puntos, seguido por Axel Kicillof, con 3,98; Victoria Villarruel, con 3,14; y Daniel Hadad, con 2,22. “El dirigente mejor posicionado se ubica en 4,33 sobre 10. Hoy ninguna figura de la oferta política genera saldo afectivo positivo: el sistema entero se mueve en terreno negativo”, señaló Lucas Klobovs, director de Opinión Pública de QSocial.

La distribución de las emociones permite observar diferencias entre Milei y Kicillof. En el caso del Presidente, apenas el 4,1% de los encuestados manifestó indiferencia frente a su figura, el porcentaje más bajo de todo el sistema analizado. Al mismo tiempo, el 38,6% expresó entusiasmo -entendido como la combinación de confianza y esperanza- y el 34,5% manifestó enojo. Kicillof, en cambio, registra un nivel de indiferencia del 15,3%, casi cuatro veces superior al de Milei, mientras que el entusiasmo alcanza al 33,1% y el enojo al 24,5%. “Su ventaja no viene de despertar más afecto. Viene de que prácticamente nadie es neutral frente a él”, explicó Klobovs sobre Milei. Respecto del gobernador bonaerense, sostuvo: “Su estructura está mejor repartida, pero con menos intensidad: moviliza menos y también irrita menos”.

El estudio también analizó específicamente a quienes todavía no definieron su voto o tienen previsto votar en blanco, un segmento que representa el 24,2% de la muestra. Allí, los dos dirigentes que encabezan la medición general registran una caída significativa en sus índices: Milei desciende a 2,57 puntos, 1,76 menos que en el total, mientras que Kicillof baja a 1,66, con una diferencia negativa de 2,32 puntos. En ese mismo grupo, en cambio, Villarruel alcanza los 4,67 puntos, el valor más elevado de todo el estudio, mientras que Hadad sube de 2,22 a 3,07 puntos, una mejora de 0,85.

El comportamiento de los indecisos también presenta diferencias en cuanto al tipo de emociones que despiertan los dirigentes. “Los dos candidatos con chances reales se desploman. Entre los indecisos, Milei reúne 11,3% de emociones positivas y Kicillof apenas 6,2%”, detalló Klobovs.

Según el análisis de QSocial, ocho de cada diez indecisos manifiestan preocupación o enojo hacia Milei, mientras que en el caso de Kicillof la indiferencia alcanza el 34,8%. De esta manera, el segmento que todavía no se identifica con ninguna de las principales alternativas muestra una relación emocional menos favorable con ambos dirigentes que la registrada en el conjunto de la muestra.

El crecimiento de Villarruel y Hadad entre los indecisos fue interpretado por la consultora como un indicador de potencialidad emocional, aunque no necesariamente como una señal de posicionamiento electoral. “El índice mide vínculo afectivo, no intención de voto. Que Villarruel y Hadad mejoren entre indecisos señala potencialidad de crecimiento -activo emocional disponible- y no candidaturas instaladas”, explicó Klobovs. En ese segmento, la indiferencia continúa siendo elevada: llega al 28,8% para Villarruel y al 49,2% para Hadad, lo que marca que una proporción importante de los encuestados todavía no desarrolló un vínculo emocional definido con sus figuras.

Como conclusión del relevamiento, el director de Opinión Pública de QSocial señaló que el escenario político presenta un problema que trasciende las posiciones individuales de los dirigentes. “El sistema político argentino no genera afecto positivo, lo cual es un problema y eventual anticipo del ausentismo”, afirmó Klobovs. A la vez, destacó el comportamiento del electorado que aún no se inclinó por ninguna alternativa: “Entre los indecisos, Villarruel y Hadad son los únicos con margen emocional disponible”. El estudio, de este modo, describe un escenario en el que Milei y Kicillof concentran una fuerte intensidad emocional, mientras que una parte de los votantes permanece distante de las principales figuras y mantiene abierto su vínculo con otros dirigentes.

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