Escenarios hacia 2027: Kicillof y el kirchnerismo negocian
Axel Kicillof ha decidido que el límite de la provincia de Buenos Aires ya no es suficiente para sus ambiciones políticas. Bajo el sello del "Movimiento Derecho al Futuro", el gobernador bonaerense ha puesto en marcha un ambicioso plan de despliegue federal con la mirada fija en las elecciones presidenciales de 2027. No se trata de una aventura solitaria, sino de un desembarco coordinado que busca sembrar lealtades en provincias tradicionalmente complejas, preparando el terreno para lo que será su consolidación como referente opositor nacional.
La estrategia inicial descansa en su círculo de máxima confianza. Ministros clave como Carlos Bianco, Walter Correa y Javier Rodríguez, junto a figuras de peso como Jorge Ferraresi y Daniel Gollán, han recibido la orden de encabezar actividades en Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza, Corrientes y Chubut. El objetivo es claro: tejer redes con sindicatos, organizaciones sociales y dirigentes peronistas locales, construyendo una estructura de base que allane el camino antes de que el propio gobernador inicie sus recorridas personales por el interior del país.
Esta avanzada, coordinada políticamente por Andrés “Cuervo” Larroque, intenta equilibrar la compleja gestión de la provincia más poblada del país con la construcción de una figura presidencial. Mientras Bianco agita en Entre Ríos la consigna “Axel es la esperanza”, otros funcionarios buscan instalar referencias territoriales que permitan al kicillofismo dejar de ser un fenómeno exclusivamente bonaerense. Sin embargo, este ímpetu expansionista choca de frente con la realidad de una interna doméstica que todavía no termina de saldarse.
Para proyectarse hacia afuera, Kicillof debe primero ordenar su propia casa, y eso implica una negociación vidriosa con el kirchnerismo duro. El eje central de la disputa es la posible eliminación del límite a las reelecciones de los intendentes en la provincia de Buenos Aires. Esta modificación legal no es un tema menor: oxigenaría políticamente a unos 80 jefes comunales que hoy representan el sostén territorial del gobernador, pero que, bajo la normativa actual, no podrían renovar sus mandatos.
Sin embargo, el apoyo del sector que responde a Cristina Kirchner no será gratuito. La Cámpora ha dejado claro que cualquier acuerdo para habilitar a los intendentes debe incluir una solución política y legislativa para la situación judicial de la expresidenta. El planteo es una suerte de "canje" de supervivencia política: si se modifica una ley provincial para beneficiar a los jefes comunales, el Congreso nacional debería discutir herramientas —como una amnistía o una revisión de su inhabilitación perpetua— que devuelvan a Cristina la plena capacidad de ejercer cargos públicos.
La negociación, por tanto, se ha transformado en un paquete cerrado que excede lo municipal y lo judicial. En la mesa de diálogo que Kicillof mantiene con Máximo Kirchner también figuran las vacantes en la Suprema Corte bonaerense, el futuro de las PASO y las reglas del sistema electoral para 2027. A pesar de las evidentes tensiones, ambas facciones parecen entender que, aunque caminen por veredas distintas, están obligados a conversar para evitar que la fragmentación termine sepultando las aspiraciones de todo el espacio peronista.