Ganó la casta (la que nunca había perdido)
La casta terminó arrollando como un tren bala en las vías al experimento berreta (y entreguista) que intentaron armar el Presidente, su hermana y con picardía los primos Menem, relativizando su tremendo apellido. Luego vinieron sus acólitos como Manuel Adorni (único cuadro mileísta y ya hundido) y tantos otros mediocres más, incluidos los perros parlantes.
La disruptiva idea de Santiago Caputo de hacer de Javier Milei un invento que sorprendiera a la dirigencia política argentina logró su objetivo en 2023, producto del cansancio que se verifica en Argentina -y en el mundo- para aquellas dirigencias que se agotan en el tiempo sin resultados positivos para las mayorías, que provoca en muchos casos, que el electorado llegue a votar en contra de sí mismo para castigar a los privilegiados que venían gobernando. La manipulación, el fomento del odio hacia ellos va destruyendo a las tibias progresías que privilegiaron beneficiar minorías. Influye decisivamente para que eso suceda, el selecto Círculo Rojo, aquellos que aglutinan medios de comunicación, tecnologías con Inteligencia Artificial y empresas de energía con su consecuente influencia en el peor de los poderes de la Argentina, el judicial, que siempre le encuentra la resolución y el tiempo justo en cada una de sus sentencias. Los favorecidos son siempre los mismos, primero ellos, y luego los que pagan por la misma.
Justamente estos grupos económicos, que siempre fueron los “dueños” de la casta, también fueron el principal (y casi único) sostén del primer tramo del gobierno libertario, y lo siguen siendo ahora a pesar que el “Loco” empiece a hacerles algún ruido. Como bien dice Jorge Asís, a pesar que el actual mandatario aún se muestra medianamente competitivo (con serios problemas para el ballotage), los poderosos empiezan a mirar gente un poco más ordenada, menos desaliñada y mejor educada, o sea miran de nuevo con cariño a la casta tradicional.
Ponen en juego tres o cuatro nombres, todos de ellos. La eterna Patricia Bullrich, la mejor posicionada para disparar la última bala de su dilatada carrera, Jorge Brito, el banquero que no se conforma con el poder económico y va por más, Daniel Hadad (y sus socios) que a sus medios le suma la tecnología de época y una visión internacional bastante similar a la de Milei y cierra este lote, un nuevo outsider como Dante Gebel. El influencer religioso entendió que la velocidad hoy es parte del éxito y prepara su desembarco (alcanzan seis meses, dicen), mientras con “humildad y distancia”, promueve el “no sé” como respuesta básica a todos nuestros problemas.
Diego César Santilli
El nuevo jefe de Gabinete ya se posicionó en el máximo escalón del podio de esta etapa. Lo consiguió merced a su capacidad acumulada, a controlar daños cuando las cosas no salían bien y a ejecutar fríamente sus posiciones cuando estas constituían la necesidad imperiosa de un gobierno que no tenía Plan B. Javier y Karina esta vez no pudieron elegir cualquier tonto como cuando ellos podían todo, tuvieron que elegir el mejor porque no tenían otra salida.
Que la cuenten como quieran, pero acá chuparle la gente al PRO no tiene nada que ver, esa etapa ya está finalizada y no le interesa a nadie, los equipos amarillos se comieron al violeta, mientras el líder violeta se comió al amarillo.
La casta y sus patrocinadores de doble discurso, que son los mismos que la bastardearon de la mano de Santiago Caputo, al grito de “tienen miedo” en el Congreso, sabían que era cuestión de tiempo. Es extremadamente difícil manejar para este experimento de cuarta categoría los tres poderes del Estado. Sin historia, sin jugadores, sin ideas. La de máxima era conquistar el Ejecutivo y ver qué hacer. Eso hicieron y empezaron a ceder terreno desde el primer día. El Congreso se les paró de manos el segundo semestre del 2025, los jueces federales solo se calmaron cuando el ministro Juan Bautista Mahíques (otro amarillo) le encontró la vuelta al cambio de figuritas con Comodoro Py. Patricia Bullrich mientras tanto saca el jab todas las semanas, sabiendo que el gancho al hígado no es el objetivo en estas primeras vueltas.
Diego Santilli puso proa a la reelección del Presidente apenas asumió. Entendió claramente que para eso lo convocaban, y que la casta (que es como una cebolla de varias capas) iba a definir su éxito o su fracaso. Pidió un mes para evaluar las primeras devoluciones de los distintos jugadores, provinciales y del AMBA para determinar con mayor precisión la estrategia de los acuerdos por venir. Maneja los resortes provinciales como nadie tras años de compartir distintas movidas con casi todos ellos. Los Menem –que monopolizaban esa tarea- tienen un competidor de fuste que inteligentemente no los compite, por ahora comparte.
La táctica del Colo es mucho más parecida a la que planteaba el Mago del Kremlin que a la de Karina y la dupla riojana. Pero no se nota, en el gobierno se vive y se trasmite comunicacionalmente de otra manera. Más allá del bluff de octubre de 2025 (donde ganaron Scott Bessent y el miedo a los K) donde se cristalizó el estrellato de estadista de Karina, el camino adecuado era el otro, el que recorrerá Santilli hasta que la cuerda aguante. Karina siempre gana para adentro, el Colo allí no busca problemas y construye por afuera (con la casta) su poder.
La casta tiene Plan A, plan B y Plan C. Son los dueños de la pelota y ahora se dieron el lujo de ocupar la Jefatura de Gabinete. Ganaron como hacen siempre, cuando dicen que van por ella o cuando se sacan la careta y se muestran.
Viva la casta carajo!!!