La interna del PJ bonaerense estalló en el Senado de la PBA
La misma interna peronista que trabó el funcionamiento de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires durante más de seis meses, donde recién este miércoles tuvo lugar la primera sesión del año en el Senado bonaerense, llegó al recinto. En plena sesión se cruzaron Verónica Magario, presidenta del Senado en su rol de vicegobernadora, con los senadores Sergio Berni y Mario Ishii, cercanos al kirchnerismo.
Hubo discursos plagados de chicanas hacia la vicegobernadora, a quien el sector más duro del kirchnerismo acusa de haber demorado el año legislativo del Senado. Los dos referentes de esa avanzada fueron Ishii y Berni, que no ahorraron críticas al gobierno provincial de Axel Kicillof y a la propia Magario, quien reaccionó con el corte de micrófono a ambos.
Hubo gritos, enojos y dedos levantados, pero a partir de la publicación de Clarín del costo de $427 millones por día del Senado bonaerense, Berni propuso la devolución de los salarios de todos estos meses no trabajados y Magario lo mandó a presentar un proyecto. El planteo puso el foco en el costo institucional del parate y multiplicó la tensión entre los legisladores que reclaman explicaciones y los que defienden el accionar del bloque oficialista.
El primer cruce lo protagonizaron Berni y Magario. Apenas empezó la sesión, el presidente del bloque de Fuerza Patria cuestionó que había senadores a los que se les había vencido la licencia de seis meses y se incorporaron al cuerpo sin que el Senado lo aprobase. "Estoy un poco mareado, ya no sé cuántos senadores somos", chicaneó. Y Magario le contestó un rotundo 46. En su crítica incluyó la reincorporación del libertario Diego Valenzuela, pero también la licencia de los peronistas Gabriel Katopodis y Florencia Saintout, cuyos reemplazantes estaban en el recinto pero no se había aprobado la prórroga de esas licencias. "Podemos votar todas las licencias y poner en orden todo este desorden que se armó", reclamó Magario.
Para que Berni deje de hablar, Magario repitió tres veces la palabra "gracias" y el exministro de Seguridad, le achacó: "No hace falta que repita, una sola vez es suficiente". En la primera sesión del año, trataron seis proyectos de ley y más de 180 declaraciones de interés parlamentario. Fue lo acordado en la reunión de labor parlamentaria que presidió Mario Ishii. En ese encuentro, el intendente de José C Paz en uso de licencia perdió la posibilidad de que el cuerpo trate las emergencias sanitarias y alimentarias en la Provincia, proyectos que fueron girados a comisión.
Magario le cortó el micrófono a Ishii cuando criticó a Kicillof. Cuando ya se habían votado todos los proyectos, Ishii pidió la palabra. Criticó que no se pudieran tratar las emergencias que propuso, por considerarlas temas urgentes. "Cuando este tema se tendría que tratar sobre tablas, el gobernador no quiso que se tratara sobre tablas", dijo Ishii. Y se escuchó "Ah bue...", en un micrófono que pareció de la presidencia del Senado.
"Lo invité al gobernador a que camine un poco por el conurbano, no lo ha hecho. Dos veces, tres veces le dije: 'Vení acompañame y te muestro como están los hospitales desbordados y sin insumos'. Estamos en junio y no tenemos las vacunas", remarcó Ishii. Magario lo interrumpió para marcarle que se había pasado de los cinco minutos, lo que molestó al hombre del poncho rojo. "Necesitaría hablarlo porque son temas que nos competen a todos", siguió Ishii, a lo que con un "Gracias", Magario le apagó el micrófono.
Enseguida pidió la palabra Berni y arremetió contra Magario. "Me gustaría que nuestro compañero, su compañero, pueda terminar de expresar lo que estaba diciendo. No me parece correcto que en este recinto se le corte el micrófono a nadie. No tenemos prisa, hace seis meses que no funcionamos y hay mucha gente que tiene ganas de hablar", replicó Berni. Magario abrió a votación la moción de Berni para que Ishii pudiera seguir hablando y perdió. Entonces el ex ministro tomó la palabra hizo un homenaje a los ex combatientes de Malvinas y realizó una defensa de Cristina Kirchner. Pasó de los 10 minutos que le correspondían y Magario se lo marcó.
Eso molestó a Berni y cuestionó a Kicillof. "Desde su mirada de izquierda, escribía artículos con una oposición a las políticas económicas de Néstor Kirchner, la presidenta la abrió la puerta...", empezó a elevar el tono Berni. Magario lo interrumpió: "Se terminó su tiempo". Y el exministro contestó: "No, no se terminó nada, porque usted sabe lo que son las proscripciones, qué lástima. Usted viene de una familia exiliada", continuó Berni hasta que Magario le cortó el micrófono. Berni empezó a gritar y la vicegobernadora le contestó en el micrófono: "Todo es una falta de respeto".