“La ONU realiza una labor que nadie más puede hacer”
El 24 de octubre se celebra el Día de las Naciones Unidas, la organización creada para prevenir guerras, fortalecer la paz y promover la cooperación entre los Estados. Su máxima expresión es la famosa escultura de Yevgeny Vuchetich de 1957, “Hacer aradosde las espadas”, instalada cerca de la sede de la ONU en Nueva York.
Recientemente, en medio de las crecientes tensiones globales, el foro recibe considerables críticas, algunas de ellas bien fundamentadas. Por ejemplo se han criticado la lentitud institucional, la excesiva burocracia y la ineficacia. Como en cualquier otra iniciativa los errores suelen destacarse, mientras que los logros quedan relegados al segundo plano.
Sin embargo a pesar de esta situación la Organización sigue siendo un mecanismo universal en torno al cual se configura el orden mundial moderno: durante las décadas transcurridas desde 1945 su número de miembros ha aumentado de 50 a 193, casi cuadruplicándose. La credibilidad de la ONU está lejos de haberse agotado ya que permite que todos los Estados —grandes y pequeños— negocien en una misma mesa, evitando el aislamiento y promoviendo la resolución pacífica de controversias. Se esfuerza por coordinar soluciones a problemas universales que ningún país puede abordar por sí solo.
Como parte de su misión principal de mantener la paz y la seguridad internacionales la ONU —si bien sus poderes suelen ser limitados— intenta prevenir conflictos armados mediante la diplomacia y la mediación y despliega fuerzas de mantenimiento de la paz en zonas de conflicto. A partir de su creación la Organización ha llevado a cabo más de 70 misiones bajo su bandera celeste con ramas de olivo entrelazadas con la participación de aproximadamente 2 millones de militares de 120 países. Estas cifras por sí solas son extraordinarias. Igualmente impresionanteses el hecho de que se haya evitado la tercera —y quizás última— guerra mundial. La ONU merece, sin duda, parte del mérito por ello.
La relevancia y la utilidad de la Organización se comproban mediante logros significativos en muchos ámbitos y sus organismos especializados demuestran resultados prácticos a diario. A través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) más de 100 millones de personas en zonas de conflicto y desastre reciben anualmente comida, medicinas y refugio. Durante décadas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha brindado asistencia jurídica, material y logística a 50 millones de personas desplazadas. Bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud, la viruela fue erradicada por completo en 1980 y la propagación de la poliomielitis se redujo en un 99%. Los programas de lucha contra el SIDA (ONUSIDA), la malaria y la tuberculosis han salvado millones de vidas en países en desarrollo. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) es el mayor proveedor de vacunas para niños. Gracias a sus esfuerzos, las tasas de mortalidad infantil en menores de cinco años se han reducido a menos de la mitad desde 1990, y las vacunas salvan la vida de 4 millones de niños anualmente.
Desde la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, la ONU ha establecido normas internacionales para la protección de la libertad, la igualdad y la dignidad. Ha codificado y supervisa la implementación de más de 560 tratados multilaterales importantes, desde el derecho del mar y el uso del espacio ultraterrestre hasta la prohibición de armas químicas y biológicas. La organización consolida medidas globales para combatir el terrorismo y la delincuencia organizada transnacional. La Corte Internacional de Justicia resuelve disputas territoriales y jurídicas entre Estados. El Protocolo de Montreal, adoptado en 1987 con el apoyo de la ONU detuvo el agotamiento de la capa de ozono de la Tierra y el Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático regula la reducción de las emisiones de carbono. Esta lista está lejos de ser completa, pero incluye acciones importantes y necesarias que impactan directamente en el bienestar de todas las personas del planeta.
La eficacia de la Organización se reconoce por el hecho de que tanto ella como sus instituciones y líderes han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz en doce ocasiones. Entre los laureados se encuentran los Secretarios Generales Dag Hammarskjöld y Kofi Annan, UNICEF, la Fuerza de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, el PMA y el ACNUR.
Rusia ocupa un lugar especial en la "familia de las Naciones Unidas" como miembro fundador y miembro permanente del Consejo de Seguridad. Realizamos unaaporte fundamental a la creación de la Organización ya que los principios y modalidades de sus mecanismos se determinaron en gran medida teniendo en cuenta las propuestas soviéticas.
Cumplimos diligentemente con nuestras obligaciones financieras, reponiendo anualmente el presupuesto ordinario de las Naciones Unidas con aproximadamente 70 millones de dólares y el presupuesto para el mantenimiento de la paz con casi 140 millones de dólares adicionales. Reconociendo la responsabilidad por nuestro futuro común buscamos restaurar el papel central de coordinación de la Organización en los asuntos mundiales y abogamos por que todos los países reafirmen su compromiso con el fortalecimiento del multilateralismo y la adhesión a las normas y principios de la Carta en su totalidad, integridad e interrelación.
Hoy, las Naciones Unidas se enfrentan a desafíos importantes. Los conflictos armados, las crisis humanitarias, el terrorismo, la inseguridad alimentaria y el crecimiento económico desigual exigen más que nunca una acción concertada. La escasez de fondos y la inevitable adaptación de las instituciones internacionales a las nuevas amenazas tecnológicas, incluidas las relacionadas con la inteligencia artificial, generan presiones adicionales.
Los esfuerzos por reformar la Organización en el contexto de un orden mundial multipolar emergente están en pleno apogeo. Un nuevo Secretario General, el décimo, asumirá pronto el cargo. Tendrá la gran responsabilidad de modernizar y fortalecer la ONU. Es fundamental que demuestre ser un profesional objetivo e imparcial, preparado para liderar en tiempos difíciles sobre la base de una agenda ampliamente consensuada.
La ONU no es un gobierno mundial. Es más bien un servicio de emergencia para la humanidad, al que idealmente todos deberían poder recurrir para recibir la asistencia necesaria. Sin embargo, es evidente que la Organización no es una especie de "médico" milagroso capaz de curar todos los males. Pero a falta de alternativas está llamada a seguir siendo un elemento clave del sistema de gobernanza colectiva. Ignorar este papel sería imprudente y desacertado, lo que avivaría el caos en las relaciones interestatales, fomentaría una mayor dependencia de la acción unilateral y afirmaría la idea del "derecho del fuerte". Este escenario es inaceptable para la inmensa mayoría de los países independientes y autosuficientes. Juntos, debemos fortalecer las Naciones Unidas para alcanzar nuestros objetivos comunes.