Las desigualdades detrás del Día de la Madre
Mientras el Día de la Madre celebra el amor y la entrega, un relevamiento nacional expone otra realidad: la soledad en la crianza, el empobrecimiento y la distribución desigual de los cuidados. Frente a la idealización de las maternidades, una pregunta que debería interpelar a la sociedad: ¿quién cuida a las que cuidan?
Cada año, el Día de la Madre renueva los homenajes a las mujeres que crían, acompañan y sostienen la vida cotidiana. Sin embargo, detrás de los festejos persiste una realidad menos visible: muchas maternan con escaso acompañamiento, sin tiempo para sí mismas y frente a responsabilidades que continúan distribuyéndose de manera desigual.
En ese contexto, Maru Breard, licenciada en Trabajo Social y directora de Equidad de Género y Diversidad Sexual de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, impulsa, junto a 5ta Ola y la campaña nacional Maternidades Dignas, una agenda que busca visibilizar las desigualdades que atraviesan las maternidades y las deudas pendientes en materia de cuidados y acceso a derechos. Este domingo se presentan los resultados del relevamiento nacional ¿Quién cuida a las que cuidan?
Mientras la caída de la natalidad en Argentina genera preocupación y debate, cabe ampliar la mirada: ¿en qué condiciones están maternando quienes ya tienen hijas e hijos? ¿Qué posibilidades tienen de descansar, cuidar su salud mental y sostener su autonomía económica?
Los números de una desigualdad cotidiana
Los datos parciales del relevamiento, que recoge experiencias de mujeres de más de 110 ciudades y localidades de todas las regiones del país, permiten dimensionar el problema. El 90,2 % manifestó sentirse sola siempre o en algunos momentos de la crianza; el 89,7 % señaló que no comparte equitativamente las tareas de cuidado y el 98,3 % experimenta cansancio físico o mental de manera permanente o recurrente.
Además, el 75,3 % no dispone de tiempo suficiente para sí misma al menos una vez por semana y el 54 % manifestó que quisiera acceder a acompañamiento psicológico.
Estas cifras no describen una dificultad individual para maternar. Exponen una organización social que continúa depositando sobre las mujeres una parte desproporcionada de las tareas de crianza. Cuando descansar, enfermarse o disponer de tiempo propio se vuelve difícil, el problema no puede resolverse apelando únicamente a la capacidad de organización de cada madre: hacen falta corresponsabilidad, redes de cuidado y políticas públicas de acompañamiento.
Escuchar a las madres y poner números a sus experiencias permite visibilizar desigualdades históricamente naturalizadas. También abre una discusión necesaria sobre las condiciones materiales y emocionales en las que se ejerce la maternidad.
La cuota alimentaria no es una ayuda: es un derecho
La desigualdad en los cuidados también tiene una dimensión económica. Cuando se incumple la obligación alimentaria, muchas mujeres deben afrontar solas gastos y responsabilidades que deberían compartirse. Las consecuencias no recaen únicamente sobre ellas: comprometen las condiciones de vida y los derechos de niñas, niños y adolescentes.
La cuota alimentaria no es una colaboración voluntaria ni una ayuda que un progenitor concede a otro. Es una obligación destinada a garantizar los derechos de las infancias. Por eso, su incumplimiento no puede reducirse a un conflicto privado entre personas adultas: requiere información accesible, herramientas para reclamar y respuestas judiciales efectivas.
En esta línea, Breard impulsa acciones de formación y difusión sobre obligación alimentaria, violencia económica, maternidades y cuidados. Entre las iniciativas se encuentra una Caja de Herramientas contra la Violencia Económica, orientada a acercar recursos prácticos a quienes necesitan conocer y ejercer sus derechos.
La agenda también comprende la violencia vicaria, que utiliza el vínculo con hijas e hijos como instrumento para ejercer violencia contra las mujeres, y la necesidad de fortalecer la prevención y las respuestas institucionales.
Del homenaje a las políticas de cuidado
La preocupación por la caída de la natalidad invita a otra pregunta: ¿es posible hablar de maternidad sin hablar de las condiciones en las que se materna? El acceso a ingresos, el cumplimiento de las obligaciones alimentarias, la distribución de los cuidados y la atención de la salud mental forman parte de esa conversación.
El relevamiento ¿Quién cuida a las que cuidan? propone escuchar a quienes muchas veces quedan fuera del debate público y transformar sus experiencias en información capaz de orientar nuevas respuestas. Porque reconocer las desigualdades es un primer paso, pero no alcanza sin medidas concretas que garanticen derechos.
En el Día de la Madre, el desafío es ir más allá de los mensajes de agradecimiento y preguntarse qué responsabilidades deben asumir las familias, las instituciones y el Estado para que cuidar no implique hacerlo en soledad.
Las maternidades dignas no pueden depender del sacrificio individual de las mujeres. Cuidar también requiere corresponsabilidad y derechos garantizados.