Publicado: 03/02/2026 UTC Mundo Por: Redacción NU

Los demócratas rompen la hegemonía republicana en un bastión de Trump

Los republicanos perdieron Texas.
Los demócratas rompen la hegemonía republicana en un bastión de Trump
Redacción NU
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Un reciente triunfo electoral demócrata en Texas ha encendido las alarmas dentro del Partido Republicano, que ha dominado tradicionalmente este estado. El candidato demócrata Taylor Rehmet ganó un escaño en el Senado estatal en un distrito que fue un bastión republicano, donde Donald Trump había obtenido una abrumadora victoria en las elecciones presidenciales de 2024. Este giro inesperado plantea interrogantes sobre la viabilidad de la estrategia electoral del partido liderado por Trump.

La victoria de Rehmet se produjo en el área de Fort Worth, donde derrotó a la republicana Leigh Wambsganss con un 57% de los votos frente al 43%. Este cambio es notable, considerando que solo dos años antes, Trump había ganado en el mismo distrito por más de 17 puntos. La magnitud del deslizamiento de más de 30 puntos en este corto periodo es un fenómeno poco común en la política estadounidense, especialmente en elecciones especiales.

El Distrito 9 del Senado estatal de Texas es significativo, ya que representa a casi un millón de personas, superando a muchos distritos congresionales en Estados Unidos. Esta es la primera vez desde los años 80 que un demócrata ocupará un cargo en la cámara alta estatal en esta región clave, lo que acentúa aún más la pérdida para los republicanos, que durante décadas han considerado el área como su propia fortaleza.

Trump se involucró directamente en esta campaña, respaldando a Wambsganss en varias ocasiones antes de la votación. Sin embargo, en lugar de movilizar a la base conservadora, la intervención de Trump no logró activarla, lo que llevó a una decepción considerable. A pesar de que Wambsganss recaudó más de 2.5 millones de dólares durante su campaña, Rehmet, un dirigente sindical con menos recursos, logró captar la atención y el apoyo de una base descontenta.

La naturaleza del condado de Tarrant, que alberga grandes contratistas de defensa y ha sido un bastión del nacionalismo cristiano, acompaña este cambio significativo. En años recientes, ha comenzado a mostrar signos de competitividad, con votantes menos alineados ideológicamente. Esta variabilidad en apoyo electoral es un factor que podría influir en futuras elecciones en el estado, incentivando tanto a demócratas como a republicanos a reevaluar sus estrategias.

Aunque el resultado no cambia de inmediato el equilibrio de poder en Texas, sí representa una advertencia para el Partido Republicano. Para los demócratas, es una señal de que están comenzando a recuperar terreno en un estado donde no ganan una elección estatal desde hace más de tres décadas. Si estas tendencias continúan, podrían comenzar a hacer de Texas un campo de batalla nuevamente en el panorama político nacional.

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