Publicado: 05/10/2026 UTC Mundo Por: Redacción NU

Lula no pudo: Bolsonaro dio la sorpresa y Brasil irá al balotaje

El presidente reconoció que esperaba ganar en primera vuelta, mientras Flávio Bolsonaro celebró un resultado que reconfigura la elección.
Lula no pudo: Bolsonaro dio la sorpresa y Brasil irá al balotaje
Redacción NU
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El senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, sorprendió en las elecciones presidenciales de Brasil al terminar primero en la primera vuelta y superar al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva. Con casi la totalidad de las urnas escrutadas, Bolsonaro alcanzó el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula obtuvo el 45,16%, una diferencia que confirma la fuerte polarización política del gigante sudamericano.

El resultado, sin embargo, no fue suficiente para consagrar a ninguno de los dos candidatos en primera vuelta. Como ninguno alcanzó más de la mitad de los votos válidos, ambos volverán a enfrentarse el próximo 25 de octubre en una segunda vuelta que definirá al próximo presidente de Brasil. Flávio Bolsonaro consiguió poco más de 56 millones de votos, frente a los casi 54 millones obtenidos por Lula.

La ventaja del dirigente del PL adquirió especial relevancia porque buena parte de las encuestas previas había ubicado a Lula al frente de la competencia. Solamente una consultora había colocado a Bolsonaro en el primer lugar antes de la elección. El desempeño electoral del hijo del expresidente volvió a poner en evidencia las dificultades de los sondeos para medir con precisión la fortaleza del bolsonarismo.

La jornada electoral se desarrolló con una participación importante, aunque la abstención rondó el 21%. Ahora, tanto Bolsonaro como Lula deberán concentrarse en captar a los electores que no participaron de la votación y, especialmente, a quienes optaron por los demás candidatos presidenciales. Cerca del 8% de los votantes eligió otras alternativas en una primera vuelta atravesada por el desencanto y la disputa entre dos proyectos políticos claramente enfrentados.

En su discurso posterior a los comicios, Flávio Bolsonaro interpretó el resultado como una señal de cambio. “Brasil quiere un cambio”, afirmó el candidato, quien destacó el respaldo recibido en las distintas regiones del país y sostuvo que casi 56 millones de brasileños expresaron su voluntad de modificar el rumbo político. Además, planteó la posibilidad de avanzar hacia un gobierno con menos ministerios y una estructura estatal más reducida.

La propuesta de Bolsonaro está marcada por una agenda conservadora y por una fuerte prioridad sobre la seguridad. Su programa contempla medidas contra organizaciones criminales como el PCC y el Comando Vermelho, además de un endurecimiento de las políticas penitenciarias. También defiende una reducción del tamaño del Estado, una disminución de impuestos y reformas institucionales que incluyen modificaciones en el funcionamiento del Supremo Tribunal Federal.

Del otro lado, Lula enfrenta ahora el desafío de revertir un resultado que estuvo por debajo de sus expectativas. El presidente, que buscaba obtener una victoria en primera vuelta, reconoció que el desenlace no era el esperado, aunque llamó a sus seguidores a encarar la segunda etapa de la campaña. “Tenemos una segunda vuelta, que es la hora de la verdad”, sostuvo durante su discurso en San Pablo.

La disputa también tendrá una dimensión internacional. La elección brasileña se desarrolló bajo la mirada de Washington y en un contexto regional de avance de fuerzas de derecha. Flávio Bolsonaro mantiene una posición cercana al presidente estadounidense Donald Trump, mientras que Lula hizo de la defensa de la soberanía brasileña uno de los ejes de su campaña. La orientación que adopte Brasil después del 25 de octubre podría tener impacto tanto en sus relaciones con Estados Unidos como en su vínculo con otros países de la región.

Con la primera vuelta ya definida, Brasil ingresa ahora en una nueva etapa electoral que promete ser todavía más intensa. Flávio Bolsonaro llega al balotaje con una ventaja de alrededor de dos puntos y con el impulso de haber superado las expectativas previas, mientras que Lula conserva una estructura política de enorme peso y buscará recuperar terreno entre los votantes que todavía no definieron su elección. El 25 de octubre, los brasileños deberán optar entre dos proyectos antagónicos para conducir la principal economía de América Latina durante los próximos cuatro años.

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Lula da Silva calificó de “inesperado” el resultado

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció que el resultado de la primera vuelta electoral fue “inesperado” y admitió que confiaba en conseguir la reelección sin necesidad de disputar un balotaje. El mandatario deberá ahora enfrentar al senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), en la segunda vuelta prevista para el próximo 25 de octubre.

“Confieso que estaba convencido de que iba a ganar en la primera vuelta”, afirmó Lula durante su primer pronunciamiento tras el cierre del escrutinio. El presidente habló desde un hotel de San Pablo, donde analizó el escenario que dejaron las elecciones y comenzó a delinear la estrategia de cara a una nueva etapa de la campaña presidencial.

El resultado significó un revés para las expectativas del oficialismo, que esperaba cerrar la elección con una victoria definitiva. Sin embargo, Lula buscó transmitir tranquilidad y destacó que los comicios se desarrollaron dentro de los parámetros democráticos, al tiempo que remarcó que los resultados de una elección no siempre coinciden con los pronósticos realizados previamente.

“Muchas veces, el resultado es inesperado”, sostuvo el jefe de Estado, en una referencia directa al desenlace de la primera vuelta. Sus palabras reflejaron la sorpresa del oficialismo frente a una votación que obligará al presidente a disputar nuevamente el apoyo de los brasileños para continuar al frente del país.

Durante su discurso, Lula también agradeció a los millones de ciudadanos que participaron de la jornada electoral. El mandatario extendió su reconocimiento a quienes concurrieron a las urnas para elegir al próximo presidente, pero también a los representantes que compitieron por cargos en la Cámara de Diputados, el Senado y los gobiernos regionales.

A partir de ahora, la campaña ingresará en una segunda etapa en la que Lula deberá ampliar su base electoral y buscar el respaldo de los votantes que optaron por otros candidatos en la primera vuelta. El desafío será especialmente importante ante la necesidad de convertir el respaldo obtenido en un triunfo definitivo frente a un adversario que logró instalarse como una alternativa competitiva.

En ese sentido, el presidente presentó la segunda vuelta como una definición entre dos proyectos políticos diferentes para Brasil. Según planteó, los ciudadanos deberán decidir qué rumbo quieren para el país y qué modelo de gobierno consideran más adecuado para afrontar los próximos años.

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