Menos viajes en colectivos en el AMBA: caídas de hasta 31%
El transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una marcada disminución en la cantidad de pasajeros, una tendencia que se agudizó desde finales de 2023 y que afecta a colectivos, subtes y trenes. En junio de 2026 la cantidad de usuarios transportados en colectivos registró caídas de entre el 4% y el 31% en comparación con el mismo mes de 2024, dependiendo del tipo de día y del grupo tarifario analizado.
En números netos, la reducción es contundente: durante los días hábiles de junio pasado hubo 1.665.972 pasajeros menos que en junio de 2024, al pasar de 9.862.272 a 8.196.300 usuarios. Los días de esparcimiento mostraron las mayores caídas porcentuales, con una baja del 24% los domingos, lo que representa 751.642 pasajeros menos. Dentro del AMBA, las 254 líneas reguladas por la Provincia de Buenos Aires fueron las más afectadas, con caídas de entre el 12% y el 31%, registrando una diferencia neta de 1.191.930 usuarios menos en días hábiles.
El sistema de subterráneos también refleja esta tendencia negativa. En el primer semestre de 2026, se vendieron 89.325.181 pasajes en las 7 líneas y el Premetro, lo que representa una caída del 19% en comparación con los 110.384.514 pasajes registrados en el mismo período de 2023. La Línea D, que une Catedral con Congreso de Tucumán, fue la más afectada con una disminución del 24%, equivalente a 6 millones de pasajes menos.
La red ferroviaria del AMBA no escapa a esta realidad. En el análisis del primer semestre de 2026 comparado con el mismo período de 2024, seis de las ocho líneas analizadas mostraron bajas en la cantidad de pasajeros. Las mayores caídas se registraron en la Línea Mitre, con una reducción del 46%; la Línea Sarmiento, con una baja del 27%; y la Línea Roca, con un descenso del 18%. En promedio, cada una de estas líneas vendió 10 millones de pasajes menos entre los primeros seis meses de 2026 en relación con dos años atrás.
Las causas detrás de la disminución
Los expertos señalan múltiples factores que explican esta caída sostenida en la demanda de transporte público. La reducción del poder adquisitivo ha llevado a muchas personas a limitar la frecuencia de sus viajes o buscar alternativas más económicas para desplazarse. A esto se suma la suba de tarifas derivada de la quita progresiva de subsidios estatales, que alteró el costo de los pasajes en un contexto de deterioro económico previo.
Además, la consolidación del teletrabajo tras la pandemia dejó una huella permanente, ya que varias empresas mantienen esquemas híbridos o completamente remotos, disminuyendo la necesidad de viajar diariamente hacia los lugares de trabajo.