Militarización de Olivos: el coronel Tereso asume el control
La reorganización de la Quinta de Olivos abrió un nuevo capítulo en las tensiones internas del Gobierno de Javier Milei. El cambio implica una ampliación del papel de la Casa Militar en la residencia presidencial y el desplazamiento de parte del personal civil que hasta ahora participaba de las tareas cotidianas. En ese contexto, el coronel Fernando Alberto Tereso, segundo jefe de la Casa Militar, quedó señalado como uno de los oficiales encargados de llevar adelante la transición operativa. Su designación para ese cargo consta en el Boletín Oficial y también figura en el organigrama oficial de la Presidencia.
Tereso asumió así un papel central en el proceso de reorganización de la residencia, que quedó bajo una estructura de mando vinculada directamente con la Casa Militar. El organismo, conducido por el general de brigada Sebastián Ibáñez, depende de la Secretaría General de la Presidencia y tiene entre sus funciones la seguridad del jefe de Estado y de las residencias presidenciales. Según el Gobierno, el objetivo del cambio es fortalecer los estándares de seguridad y facilitar los procesos administrativos internos.
Dentro de la nueva estructura, Ibáñez consolida su posición como responsable de la Casa Militar y de la custodia presidencial, mientras Tereso aparece como el encargado de llevar adelante buena parte de la implementación operativa del nuevo esquema. El segundo jefe de la fuerza tendrá la tarea de avanzar gradualmente con la reorganización de los destinos vinculados con Olivos. La modificación supone que funciones que antes estaban distribuidas entre personal civil y distintas áreas pasarán a responder a una cadena de mando más centralizada.
El reordenamiento de Olivos ocurre, además, en un momento de tensión política dentro del oficialismo. Uno de los datos que expuso públicamente ese clima fue la decisión de Karina Milei de permanecer en la Argentina mientras Javier Milei viajó a Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La secretaria general no acompañó al Presidente en esta gira, una ausencia particularmente significativa por el papel que suele desempeñar en los viajes internacionales del mandatario.
De esta manera, la transformación de Olivos combina dos procesos que avanzan en paralelo: una reestructuración de la seguridad y del funcionamiento cotidiano de la residencia, y una etapa de mayor tensión dentro del círculo político del Presidente. Mientras Tereso queda al frente de la implementación operativa y Ibáñez conserva la conducción de la Casa Militar, Karina Milei permanece en el país para intervenir en las principales discusiones políticas del Gobierno. El resultado de este nuevo esquema dependerá de cómo se concrete la transferencia de funciones y de si la centralización de las tareas logra responder a las preocupaciones de seguridad planteadas por el Ejecutivo sin generar nuevos conflictos internos.