Lilita y los socialistas intentan un armisticio en la Guerra de los Roses

Lilita y los socialistas intentan un armisticio en la Guerra de los Roses

Para aclarar algunos malentendidos, este martes se reunirán Elisa Carrió y los doce miembros que forman la nueva conducción del Partido Socialista. "Lilita" intentará -casi sin convicción, dadas sus escasas posibilidades de éxito- que los socialistas abandonen la idea de presentar candidatos propios a cargos electivos en algunos distritos -entre ellos, Capital y Provincia de Buenos Aires-, en tanto que los socialistas quieren discutir acerca de la abstención y de las estrategias de campaña, además de cómo enfrentar un probable escenario de aplazamiento de las elecciones convocadas para marzo


En momentos en que la relación entre las fuerzas que componen el ARI no pasa por su mejor momento, este martes se reunirán al mediodía la diputada "Lilita" Carrió y los doce integrantes de la Mesa Nacional del Partido Socialista.

Oficialmente, los temas que se tratarán en la reunión serán tres: la estrategia de la campaña, la incorporación de los técnicos socialistas a los equipos de la campaña y las estrategias a tomar frente a los rumores que se suceden constantemente, que dan cuenta de un supuesto aplazamiento de las elecciones.

Pero, más allá de la agenda oficial, "Lilita" y los socialistas intentarán limar algunas asperezas que se produjeron en los últimos tiempos y que ambos sectores adjudican a una supuesta "falta de comunicación". En realidad, lo que ocurrió en el último tiempo es que el ARI ya logró el reconocimiento de su partido a nivel nacional -el PARI- y no necesita -tal como ocurrió en las elecciones del 14 de octubre pasado- de la personería jurídica de los socialistas para presentar listas.

Esta nueva situación provocó que afloraran algunos rencores que habían quedado en estado larval tras el cierre de las listas en la Capital, cuando los descendientes políticos de Alfredo Palacios se apropiaron de cuatro de los cinco puestos expectables de las listas, enviando a los seguidores de la legisladora chaqueña al ostracismo electoral.

"Efectivamente, las relaciones entre nosotros no pasan por su mejor momento -le manifestó el legislador porteño Roy Cortina a un cronista de NOTICIAS URBANAS-. Los socialistas interpretamos que, como producto del reflujo que están sufriendo los candidatos, hay una gran incertidumbre. A esto habría que agregarle el error que cometió "Lilita" al sumarse al frente abstencionista junto a Luis Zamora y Víctor de Gennaro. En este último tiempo hubo una gran falta de comunicación con el ARI, por eso mañana nos vamos a reunir".

LOS PLANES DE LOS SOCIALISTAS

Más allá de las promesas de mutuo amor que unos y otros se profesarán en el almuerzo del martes, cada uno tiene sus objetivos, que en algunos casos son coincidentes y en otros casos son profundamente divergentes.

"Lilita" necesita asegurarse el apoyo de los socialistas para su candidatura presidencial -un objetivo que lograría sin problemas-, aunque no logrará disuadir a los hombres de la rosa de presentar candidatos propios a jefe de Gobierno y a legisladores porteños y nacionales por la Capital.

Encarando un proceso de unidad que no es ni será sencillo, los socialistas democráticos y populares se disponen a formar en la Capital un sólo bloque socialista, que constará de cuatro integrantes: Roy Cortina y Clorinda Yelicic, del Socialismo Popular y Raúl Puy y Fernando Finvarb, por el Socialismo Democrático. El presidente de este bloque unificado será el primero de los nombrados.

En cuanto a los candidatos para las próximas elecciones, los socialistas democráticos tienen un problema a resolver: Alfredo Bravo dio un sonoro portazo y se autoexcluyó de las listas que se armaron para las internas. Claro que lo de Bravo no fue una negativa para toda la eternidad, sólo fue un alejamiento transitorio, que no excluye un llamado telefónico que lo arranque del destierro autoimpuesto, para volver y ponerse al frente de la lista de diputados socialistas. Claro que para eso será necesario que un congreso de la dirigencia lo convoque y luego convenza al díscolo dirigente de retornar a su lugar natural. Finalmente, como en las escasas películas felices, todos comerán perdices y brindarán con champagne y vino tinto.

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