Las pericias de los fallecidos en el boliche Cromañón y la muerte por síndrome lesivo por inhalación de humo fueron analizadas por dos reconocidos médicos forenses a pedido del fiscal, Jorge López Lecube, en el juicio oral y público en el que están imputados todos los integrantes de Callejeros, el ex gerente de Cromañón y su mano derecha, más tres ex funcionarios porteños, y dos funcionarios policiales, sumando un total quince personas.
Los médicos forenses legistas que están declarando este viernes son Osvaldo Raffo y Fernando Tresa, quienes se refirieron en la primera parte de la jornada en las autopsias y los gases como monóxido de carbono y ácido cianhídrico.
Luego de un receso de treinta minutos, el querellante y padre de una víctima, Alberto Urcullú, solicitó comparar la autopsia de su hija María Sol Urcullú con su historia clínica.
Raffo, que es uno de los médicos legistas más reconocidos en el ámbito laboral y académico, explicó como repercutieron los gases expedidos en Cromañón. Antes de ello advirtió que "el grado de exposición a los gases hizo que variara los tiempos de muerte".
"El síndrome lesivo por inhalación de humo tiene un componente obstructivo. Se tapiza la boca con una mucosa por efecto del humo negro que también afecta a la nariz y piel. Al taparse la piel se impide el paso de oxigeno", informó el médico forense Raffo, quien tuvo la voz preponderante en la jornada judicial.
En tanto que el médico Tresa consideró que el fallecimiento de los que asistieron al recital de Callejeros el jueves 30 de diciembre de 2004 fue "policausal. Los gases más el aire caliente coayudaron al desenlace final".
Los componentes de los gases fueron monóxido de carbono, que es imperceptible a la vista y el olfato, "por lo que se intoxicaron sin darse cuenta pero produciendo dolor de cabeza, fatiga y la incapacidad de caminar". El monóxido atacó el cerebro, el corazón y los riñones.
Otro de los gases presentes en las víctimas fue el cianuro, que se encuentra por lo general en materiales plásticos. Su efecto en los humanos "es mortal". En Cromañón, según los expertos, hubo 5 partículas por millón. "Esa exposición mata a una persona" y lo compararon con las cámaras de gas del régimen nazista cargadas con cianuro.
Hubo un tercer componente que provocó el síndrome lesivo por inhalación de humo. Fueron gases irritativos como el cloro y amoniaco "que no matan pero agravan el cuadro".
En resumen los expertos dejaron en claro que las víctimas fatales no podían respirar, se les redujo la hemoglobina provocando anemia y un bloqueo enzimático celular por efecto del cianuro.
Una vez retirados los expertos forenses la jornada judicial por Cromañón continuó con el interrogatorio, en calidad de testigos, a dos bomberos de la Policía Federal.
Virgilio Campos fue el bombero que realizó un buraco en la pared al lado de la puerta que estaba cerrada en el primer piso, reconocido como sector vip.
Primero el bombero reconoció que llegó a Cromañón por el hotel Central Park. Del hall de entrada al hotel subió al primer piso. La intención del bombero era generar una entrada de aire al local. Allí se encontró que había blíndex y vidrios que conectaban con el boliche icendiado. Una vez que llegó a Cromañón desde el lado de afuera se encontró con una puerta. "Le di cinco golpes. La masa que utilicé pesa 15 kilos. Sólo pude abir la puerta 10 centimetros. Me preguntaba porque no se podía abrir pero con la puerta entreabierta vi a gente del otro lado. Encontes hice el agujero en la pared. A medida que rompía sacaba gente que estaba. Cuando terminé con la apertura saqué a la gente que estaba antes aplastada por otros. Recién cuando saqué a todos pude abrir la puerta".
Con respecto al tablero de electricidad, el bombero Campos declaró que personal del hotel le dijo que ya había cortado la luz otro bombero. "Vi las térmicas y efectivamente estaban bajas. Donde no había luz era en el primer piso del hotel".
Por la ventilación del boliche "dijo el cabo primero de bomberos que vio ventilación "y como no se iba el humo presumo que no había equipo de ventilación".
El bombero Virgilio Campos junto a otros dos contó que se dirigió a la terraza del albergue transitorio que está pegado a Cromañón y aún hoy en funcionamiento. "No pude abrir la pared, que tendría 60 centimetros de espesor".
Antes de finalizar el juicio hubo en el debate entre abogados y el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 24. El dilema fue respecto a una pregunta del abogado Stefanuolo sobre quién provee de linternas a los bomberos. Anteriormente dos bomberos dijeron que se las compraban ellos mismos.
La querella representada por el abogado Marcelo Parrilli se opuso a la pregunta por no tener que ver con las imputaciones del juicio.
La titular del TOC hizo lugar a Parrilli y marcó una forma de interrogación que en este juicio hasta el momento era de una libertad que alcanzaba por momentos al fastidio, ya que retieradamente se hacían las mismas preguntas, lo que producía nada más que la extesión de la jornada.
Antes de finalizar el día, el fiscal planteó otro criterio de interrogatorio. López Lecube solicitó que se tuviera máximo cuidado con la difusión de los nombres y apellidos y demás datos personales de los llamados sobrevivientes que se presentarán a declarar a partir del lunes.
Los abogados de los imputados pidieron no limitar la difusión de los nombres y apellidos, haciendo defensa de los medios de prensa. Mientras que la querella a cargo de José Iglesias respaldó la propuesta del fiscal.
La jueza Cecilia Maiza reconoció la particularidad de los sobrevivientes que hablen en el juicio y pidió a los cronistas y movileros que no se difundan los datos personales. Esto dejaría un off de record para la difusión de los testimonios de todos los sobrevivientes.