El 25 de octubre próximo, los argentinos elegirán a 199 representantes nacionales. Entre estos, los candidatos más importantes serán los que ocuparán la Casa Rosada por el término de cuatro años, pero también serán votados 130 diputados nacionales, 24 senadores, 43 parlamentarios del Mercosur, de los que 19 serán designados tomando al país como distrito único y los otros 24 se elegirán a razón de uno por cada provincia. Además, en las provincias de Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chubut, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán se elegirán tres senadores por cada una de ellas. Todos, salvo los candidatos del Parlasur, asumirán sus nuevas funciones el 10 de diciembre.
Paralelamente, en once provincias se elegirán, junto con los cargos presidenciales, gobernadores, vicegobernadores, diputados, intendentes y concejales.
Elecciones provinciales
Hasta la fecha de esta publicación, ya se eligieron autoridades provinciales en once provincias, que son las de Salta, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Neuquén, Chaco, Santa Fe, Río Negro, Tierra del Fuego, Córdoba, La Rioja y Tucumán.
Las provincias de Corrientes y Santiago del Estero fueron intervenidas en 1999 y en 2014, respectivamente, por el Poder Ejecutivo Nacional, y desde entonces sus calendarios electorales locales son diferentes a los de los demás Estados provinciales. En octubre, por lo tanto, en esos dos distritos solamente se realizarán elecciones nacionales (presidente y vice, parlamentarios al Mercosur y diputados nacionales).
En las once provincias en las que se eligieron autoridades distritales, el Frente para la Victoria se impuso en Salta, Chaco, Tierra del Fuego, La Rioja y Tucumán; Cambiemos ganó en Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires; la Alianza Juntos Somos Río Negro que lidera el gobernador Alberto Weretilneck se impuso en esa provincia; el Frente Progresista Cívico y Social ganó en Santa Fe; el Movimiento Popular Neuquino retuvo esa provincia patagónica; en tanto que el massismo, que forma parte del frente Unidos por una Nueva Argentina (UNA), ganó en la provincia de Córdoba, de la mano de su actual gobernador, José Manuel de la Sota.
Lo que se elige el 25 de octubre
Más allá de la elección presidencial, en 10 días se revalidarán cargos provinciales en once distritos, de los cuales gobierna en diez el Frente para la Victoria. San Luis, adonde gobiernan alternadamente los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá (y su delfín, Claudio Poggi) desde 1983, es la mosca blanca, ya que los caudillos puntanos siempre se mantuvieron distantes del kirchnerismo, aunque en los últimos tiempos mostraron alguna señal de acercamiento con Daniel Scioli.
Un caso aparte es La Pampa, adonde el postulante del justicialismo derrotó al kirchnerismo en las PASO provinciales, por lo que Carlos Verna será el candidato, en detrimento del delfín de Cristina, Fabián Bruna.
Los distritos en los que el kirchnerismo gobierna, que elegirán gobernadores y autoridades provinciales, serán la provincia de Buenos Aires, Catamarca, Chubut, Entre Ríos, Misiones, San Juan, Santa Cruz, Formosa y Jujuy.
En las primarias realizadas en todos estos distritos resultaron triunfadores los candidatos del FpV, lo que enciende el optimismo del campamento sciolista, que espera ampliar las diferencias que le otorgan las encuestas frente a sus rivales Mauricio Macri y Sergio Massa.
De esta manera, Aníbal Fernández será el candidato a gobernador bonaerense; Lucía Corpacci irá por su reelección en Catamarca; Martín Buzzi hará lo propio en Chubut; Gustavo Bordet sucederá a Sergio Urribarri como candidato a primer mandatario de Entre Ríos; en Misiones, Hugo Passalacqua intentará suceder a Maurice Closs como candidato a retener la Gobernación; en San Juan, Sergio Uñac aspira a reemplazar al histórico José Luis Gioja; en Santa Cruz, Alicia Kirchner y Sergio Peralta se disputarán –hay ley de lemas– la gobernación (las encuestas le dan ventaja a la actual ministra de Desarrollo Social); en Formosa, Gildo Insfrán intentará sucederse a sí mismo, en tanto que en Jujuy –adonde no hay primarias– Eduardo Fellner intentará su reelección.
En estas condiciones, el sciolismo cuenta casi como propios a los mandatarios de Río Negro, Neuquén y Córdoba, en tanto que considera como opositores solamente a los gobernadores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza. Esto, más allá de la “propia tropa”, que conforman los cinco gobernadores ya electos y los otros nueve mencionados en el párrafo precedente, de los cuales se supone que casi todos triunfarán en sus distritos. Si las sumas resultaran correctas y el Diablo no introduce su temible rabo, los asesores de Scioli adelantan que serán gobierno en unas 17 o 18 provincias, lo que aseguraría la gobernabilidad de una eventual gestión suya.
Deserciones adiciones y personajes
En este marco, una encuesta encargada a Raúl Aragón en los últimos días daba a Daniel Scioli oscilando en un 39,9 por ciento; a Mauricio Macri consolidado en un 26,8 por ciento y a Massa acercándose a este último, con un 23,9 por ciento, descontando los casi diez puntos que lo separaron del Jefe de Gobierno porteño en las PASO del 9 de agosto último.
Pero lo que fue un revulsivo en los días anteriores fue la suma de deserciones que se produjeron desde UNA y Cambiemos hacia el Frente para la Victoria. Mónica López se apartó del frente que lidera el intendente de Tigre –donde integraba la lista de candidatos a diputados para el Parlasur– y se sumó al sciolismo; pero donde realmente se complicaron las cosas fue en la provincia de Córdoba, en la que un grupo de intendentes radicales –que fluctúan entre los 40 y 50 jefes de gobierno– consideraron que Mauricio Macri no los representa y se sumaron a la campaña de Scioli, de la mano del senador santiagueño y exgobernador “radical K”, Gerardo Zamora.
Esta larga serie de cambios de bando tiene que ver, en especial, con la crisis del radicalismo, que les ha impedido consolidar una opción propia a los seguidores de Alem e Yrigoyen, que por primera vez desde la sanción de la Ley Sáenz Peña –hace ya 103 años– no tienen un candidato a presidente.
Una cosa diferente es el constante cambio de lado de algunos seguidores del líder de UNA, que vio con beneplácito la deserción de algunos intendentes y dirigentes pero-kirchneristas hacia sus filas para luego contemplar horrorizado cómo volvían a su anterior redil, adonde, de todos modos, no a todos les fue bien, como fue el caso emblemático del exintendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, que primero fue socio fundador del Frente Renovador y luego regresó al FpV, solamente para perder en las PASO frente al kirchnerista “puro” Mariano Cascallares.
El 25 de octubre está ya muy cercano, aunque una semana puede ser una eternidad, teniendo en cuenta que los cambios de bando y de políticas ponen en peligro las opciones de los candidatos, sumiéndolos a veces en la confusión. o