CABA: MSA, empresa cuestionada, volverá a hacerse cargo de los comicios

CABA: MSA, empresa cuestionada, volverá a hacerse cargo de los comicios

Se anticipa que la adjudicación de la licitación para el voto electrónico se realizará en los próximos días.


Entre el inusual panorama político de los candidatos a legisladores, la separación de la elección en la ciudad de Buenos Aires de la nacional y el recuerdo del fracaso del voto electrónico en 2023, el 18 de mayo atraerá la atención del público hacia los resultados, pero también hacia el proceso.

La experiencia previa no fue positiva: la última elección en la Capital estuvo marcada por controversias en torno al sistema utilizado, que requería pasar por una máquina para la boleta electrónica local y luego acudir a una mesa cercana para seleccionar la papeleta nacional.

Se presentaron dificultades para emitir el voto, cuestionamientos por parte de la Justicia y un porcentaje notablemente alto de votos en blanco, además de una menor participación en la categoría de jefe de Gobierno. Ahora, a 40 días de la elección, la Ciudad se prepara para adjudicar el contrato a la empresa que se encargará, de manera integral, del proceso electoral del domingo.

La empresa que se alzará con la victoria será Magic Software Argentina (MSA), tal como ocurrió en 2023. La explicación es sencilla: fue la única que presentó una oferta, igual que en las últimas elecciones. La firma argentina parece estar aislada en el sector de las máquinas de votación. Las competidoras habituales, Indra, Correo Argentino y Smartmatic, están concentradas en el servicio de conteo provisional de votos, aunque existe la posibilidad de que hayan subcontratado a proveedores de las máquinas requeridas para la votación electrónica.

En el ámbito empresarial se presenta un desafío relacionado con los costos: MSA es la única empresa que posee máquinas en el país, mientras que las demás tendrían que importarlas de manera temporal, lo que implica altos gastos logísticos debido a que llegarían por vía marítima, o bien, realizar una considerable inversión para su adquisición.

Los plazos se acortan y la presión aumenta a pocos días de la elección. Esto se debe a que el procedimiento establecido para auditorías y selección requiere tiempos reducidos. No descartan implementar un cambio en el futuro para prevenir que esta situación se repita.

Se anticipa que la adjudicación de la licitación se realizará en los próximos días, a favor de MSA, por un monto cercano a los US$25 millones, aunque el precio exacto no está disponible debido a que la página oficial de compras del gobierno porteño no ha actualizado la apertura de ofertas.Los plazos se acortan y la presión aumenta a pocos días de la elección.

Desde el Instituto de Gestión Electoral (IGE) de la Ciudad informaron que los sobres fueron abiertos el miércoles anterior, aunque solo la Comisión Evaluadora de Ofertas tiene acceso a ellos. Los miembros de esta comisión están actualmente elaborando el dictamen de preadjudicación, el cual será publicado la próxima semana una vez que se haya finalizado y determinado el resultado definitivo. Afirmaron que este es el procedimiento habitual.

La licitación abarca la mayoría de los servicios, incluyendo logística y capacitación, así como las boletas con chip que serán impresas por la máquina, todo lo cual será responsabilidad de la empresa ganadora. La Ciudad, por su parte, se encargará de los padrones y las urnas.

Desde el sector señalaron que el resultado no sería justo, debido a la confirmación de que se implementaría la boleta única electrónica. El IGE de la Ciudad tiene la prerrogativa de elegir el método, aunque la decisión siempre incluye un elemento político. En 2023, tras las PASO, se detuvo la implementación del sistema.

“Es alarmante el nivel de improvisación con el que han operado tanto la empresa encargada de proporcionar e instalar las máquinas de votación, como el propio Instituto de Gestión Electoral”, comentó en ese momento María Servini, la jueza con autoridad electoral en la Ciudad. A raíz de esa situación, canceló el convenio con la administración porteña que permitía el sistema (previsto en el código electoral local) y, en octubre, se votó utilizando una boleta corta de papel.

Desde el GCBA consideran que un factor del problema en 2023 fue la falta de conexión con el sistema judicial para entender mejor el funcionamiento del mismo. Algunos opinan que se trató de un asunto político más que de una cuestión relacionada con problemas reales, atribuyendo las dificultades a los dos sistemas de votación que operaron al mismo tiempo y no a las máquinas en sí.

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