Dos médicas rusas murieron en el bombardeo del nuevo hospital de campo abierto este 5 de diciembre en la ciudad siria de Alepo, según ha declarado el Ministerio de Defensa ruso.
Según el portavoz del Ministerio ruso, Ígor Konashenkov, una de las médicas rusas murió en el ataque, mientras que la otra falleció varias horas después, por “graves heridas incompatibles con la vida”. Ha señalado, además, que por el momento un pediatra se encuentra en estado grave.
“Hoy desde las 12:21 hasta las 12:30 (hora de Moscú) durante la admisión de ciudadanos civiles el hospital móvil del Ministerio de Defensa de Rusia en Alepo fue atacado por fuego artillería de los terroristas”, ha declarado Konashenkov.
Konashenkov ha subrayado que los combatientes conocían la localización del hospital. “Sin dudas, el bombardeo fue perpetrado por los combatientes de la ‘oposición’. Sabemos de quiénes habían obtenido los combatientes los datos concretos y puntos de localización del departamento médico del hospital ruso en el inicio de su entrada en servicio”.
Según Konashenkov, la responsabilidad por el asesinato y las heridas de los médicos militares rusos en Alepo no solamente pertenece a los combatientes de la oposición. El portavoz del Ministerio ruso ha especificado que se trata de “patrocinadores de terroristas desde EE.UU., el Reino Unido, Francia y otros países que son sus simpatizantes [de los terroristas] y de sus formaciones”.