El candidato a jefe de Gobierno Mauricio Macri salió a defenderse ante los medios, luego de haber sido procesado por el juez Juan José Madhjoubián bajo el presunto cargo de administración fraudulenta. El motivo de la disposición judicial fue la compra del sistema de seguridad de audio y video para el estadio de Boca Juniors que la comisión directiva de ese club realizó en 1999. Igual suerte corrieron el presidente de la AFA Julio Grondona, el ex titular de San Lorenzo Fernando Miele -instaló el mismo equipo en el Nuevo Gasómetro- y el empresario español Romeo Cotorruelo Menta, que vendió a los clubes los sistemas.
Según confirmaron fuentes cercanas a Macri, el procesamiento no le impide presentarse a las elecciones porteñas ni ser elegido. "Nos cayó como una bomba. La indignación alcanza a toda la Comisión Directiva de Boca, porque se ve objetada en su proceder luego de siete años de gestión", afirmaron en la fundación Creer y Crecer, que preside el titular xeneize. Por su parte, Macri sugirió, en una conferencia de prensa realizada el miércoles, que la medida se debía a sus intenciones de disputar la Jefatura de Gobierno.
"Boca es un club que está muy ordenado, que hace siete años que tiene superávit a pesar de que la generalidad de los clubes en la Argentina y en el mundo viven con problemas financieros. En este último ejercicio, solamente Boca tuvo un superávit de más de 30 millones de pesos y eso avala la cantidad de obras que hemos hecho y los resultados deportivos que hemos tenido", aseguró después Macri en declaraciones radiales.
El candidato por Compromiso para el Cambio explicó que Boca evaluó 13 ofertas. Relató que de todas las marcas quedaron dos finalistas: una empresa argentina llamada Improteco y otra española denominada Inmark, que finalmente ganó la licitación al bajar su ofrecimiento original a 1.214.730 dólares, que era el precio que había presentado la empresa local. Macri adujo que la compañía argentina "no tenía experiencia" en la materia, mientras que Inmark "había instalado sistemas de seguridad en 40 estadios, incluidos los del Real Madrid y Barcelona".
La argumentación fundamental de Macri es que no se pueden comparar los equipos que compró Boca con los que compraron Vélez y River, que costaron 350.000 y 500.000 dólares, respectivamente, debido a que hay considerables diferencias técnicas entre ellos. "Hay un dictamen del procurador general Becerra, a raíz de un episodio en un partido entre Argentina y Brasil, en el cual se queja de que no puede efectivamente imputar a un procesado o penalizar a alguien por las imágenes que obtuvieron los equipos de River, porque solamente se ve la fisonomía y no se determina la cara con claridad", sostuvo Macri. También puntualizó que este sistema, a diferencia del de Boca, no tiene audio.
Asimismo, en la fundación Creer y Crecer aseveraron que los equipos de Vélez era aún peores que los de River. "Se les cayó el enlace y por ese motivo la institución tiene que usar el de la Policía Federal. Ni el sistema de Vélez ni el de River -que son de la empresa norteamericana Sensor Matic- pasaron la aprobación inicial de la Secretaría de Seguridad Interior; pero después, como tenía que empezar el campeonato y estos clubes, que no habían instalado aún el sistema se iban a quedar afuera si no lo hacían, se les aceptó que pusieran esos equipos, que fueron comprados a último momento", sostuvo el vocero de la fundación de Macri. "La comparación -continuó la fuente- hay que hacerla con el equipo que compró San Lorenzo, que es muy similar al de Boca y costó mucho más". Según la denuncia inicial, que fue contra Fernando Miele, la entidad azulgrana habría pagado cerca de 1.700.000 dólares.