Senado: gran derrota del Gobierno por los pliegos de Lijo y García Mansilla

Senado: gran derrota del Gobierno por los pliegos de Lijo y García Mansilla

El rechazo contó con el apoyo del peronismo y de sectores del Pro, lo que evidenció las internas con sus aliados. ¿Qué pasó?


Este jueves, el Senado de la Nación protagonizó un episodio sin precedentes institucionales. En una sesión especial, la Cámara alta rechazó los pliegos de los jueces Ariel Oscar Lijo y Manuel José García Mansilla, propuestos por el Poder Ejecutivo para ocupar las vacantes en la Corte Suprema de Justicia. El resultado de la votación fue contundente: 44 votos negativos, 26 afirmativos y una abstención en el caso de Lijo; y 51 votos en contra y 20 afirmativos en el de García Mansilla.

La convocatoria fue presidida por el presidente Provisional Bartolomé Abdala , ya que Victoria Villarruel se encontró como presidenta en ejercicio por el viaje de Javier Milei a Estados Unidos. Comenzó pasadas las 14:15 con la aprobación de la renuncia de la secretaría administrativa María Laura Izzo y, luego de los homenajes vinculados al aniversario de la Guerra de Malvinas, se dio paso al debate sobre los pliegos judiciales.

Dentro del oficialismo, las expectativas eran escasas . La oposición, con un bloque peronista cohesionado y el acompañamiento de la Unión Cívica Radical y el Pro, logró reunir el quórum necesario para iniciar la sesión, y una mayoría suficiente para bloquear ambos nombramientos.

La derrota del oficialismo 

En su intervención como miembro informante, la senadora Guadalupe Tagliaferri (Pro) argumentó: “El tiempo de demora para tratar los pliegos no fue porque el Senado no haya trabajado, sino porque no había consenso, que es lo que pide la Constitución para darle solidez a la Corte Suprema. Ni yo ni el Senado escondíamos los dictámenes”.

En la misma línea, el jefe del bloque Pro, el senador Alfredo de Angeli, se mostró crítico hacia el proceso de nominación impulsado por el Ejecutivo: “El Presidente está mal asesorado en lo que viene haciendo. Los propios colegas de Lijo lo están impugnando, ¿cómo vamos a poner una persona así en un lugar tan importante? Le diría al Presidente que se fije quién lo está asesorando. Nunca pasó en este lugar que hayan venido dos jueces cuestionados: uno por su trayectoria y otro por su forma”.

Desde la UCR, el senador Eduardo Visch expresó: “El Gobierno manejó mal el tema. Creen ganar una batalla poniendo a los jueces en comisión, cuando en realidad afecta de forma contundente la institucionalidad de la Justicia. Quiere ganar por un lado y pierde un montón por el otro. Están en juego las instituciones de la democracia”.

Un traspié político sin precedentes

El rechazo constituye un duro revés para el Gobierno nacional, cuya estrategia de nombrar a los jueces por decreto fue considerada como un intento de avanzar sobre facultades legislativas . El pliego de García Mansilla, quien ya había asumido, no logró sostenerse ante una votación claramente adversa. La votación dejó al oficialismo completamente aislado, sin apoyos sólidos y ni siquiera dentro del Pro, espacio desde el cual Mauricio Macri ordenó a sus senadores sumarse al quórum para posibilitar el tratamiento y posterior rechazo de los pliegos.

En tanto, desde el bloque UP, el senador José Mayans argumentó que “más del 90% de la gente no cree en el Poder Judicial. De ninguna manera vamos a aceptar esto” , en referencia a las designaciones impulsadas por el Ejecutivo.

El debate fue atravesado por la discusión sobre el uso de decretos para cubrir vacantes en la Corte, una potestad que la oposición parecía violatoria de la institucionalidad democrática. La senadora Anabel Fernández Sagasti (UP) sentenció: “Hoy lo que estamos discutiendo es la constitucionalidad del decreto del presidente Milei, ya no estamos discutiendo las cualidades de dos pliegos”, y agregó: “lo que estamos discutiendo es un asalto del Poder Ejecutivo a los otros dos poderes”.

La reacción de la Casa Rosada 

Apenas dos minutos después de finalizada la votación, la Oficina de Prensa de Presidencia emitió un comunicado con tono crítico hacia la Cámara alta. “Por primera vez en la historia, el Senado de la Nación ha rechazado pliegos propuestos por un Presidente, por motivos meramente políticos y no por cuestiones de idoneidad, lo que evidencia una vez más que la Cámara Alta es el refugio de la casta política en el Congreso de la Nación. Convertido en una máquina de impedir, el Senado no actúa a favor del pueblo, sino que tiene como único fin obstruir el futuro de la Nación Argentina”.

La derrota no sólo impactó políticamente en el presidente, sino también en su principal asesor, Santiago Caputo, quien lideró las negociaciones durante el último año. Fuentes parlamentarias indicaron que, en los días anteriores, Vischi habría advertido a la Casa Rosada del inminente rechazo, recomendando el retiro de los pliegos para evitar un fracaso estrepitoso .

Durante la sesión, Caputo intentó dos maniobras para postergar la votación: primero, que Bartolomé Abdala suspendiera la sesión mediante un decreto, iniciativa que fue descartada por Villarruel. Luego, a través del jefe del bloque libertario, Ezequiel Atauche, propuso introducir el proyecto de “Ficha Limpia” para presionar a los senadores peronistas, lo que fue desestimado tajantemente . “No tenemos miedo porque somos peronistas”, respondió Fernández Sagasti.

La pérdida de poder de LLA en el Congreso de la Nación 

El rechazo de los pliegos no sólo frustra las intenciones del Gobierno de consolidar su influencia en el máximo tribunal, sino que también abre un escenario inédito: el de un juez —García Mansilla— designado por decreto y que ya asumió funciones, sin el aval del Senado. Esta situación podría derivar en presentaciones judiciales y una eventual intervención de la propia Corte.

Por otra parte, el resultado evidencia el deterioro de las relaciones del oficialismo con los bloques que hasta hace poco le eran afines. La negativa de los senadores del Pro a respaldar a Lijo, y de los peronistas a acompañar a García Mansilla, consolidó una coalición coyuntural que logró frenar el avance del Ejecutivo. Además, la sesión del Senado, que había sido postergada durante meses, terminó de resolver una controversia que llevaba una vez meses sin solución. La decisión del oficialismo de avanzar por decreto precipitó una reacción institucional en cadena que, finalmente, se desembocó en una votación histórica.

El desenlace obliga -ahora- al Poder Ejecutivo a replantear su estrategia judicial y parlamentaria, en un contexto de creciente tensión con el Congreso. La designación de jueces para la Corte Suprema continuará siendo un eje clave del debate político, mientras se mantiene la incógnita sobre los pasos que seguirá el Gobierno para cubrir las vacantes aún abiertas.

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