La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, volvió a distanciarse de la postura del presidente Javier Milei al comentar sobre los incidentes sucedidos el miércoles en las cercanías del Congreso. En entrevistas con la prensa, condenó la violencia utilizada durante la manifestación, aunque también defendió el derecho de los ciudadanos a manifestarse: “Es un ejercicio de la democracia”, afirmó.
Durante el transcurso del día, varios actores políticos expresaron sus puntos de vista sobre los acontecimientos sucedidos. Mientras que el gobierno señalaba al kirchnerismo por haber organizado una movilización con intenciones desestabilizadoras, Villarruel argumentó que, a pesar de los incidentes violentos, la manifestación debe ser considerada en el contexto de un sistema democrático.
“Yo, como abogada, siempre considero que ante cualquier hecho tan difícil como el que ocurrió ayer tiene que expedirse la justicia”, afirmó la vicepresidenta. Además, extendió su solidaridad tanto a los heridos en el evento, como a los efectivos de las fuerzas federales que se vieron involucrados en los incidentes. Según Villarruel, los agentes de seguridad, al igual que los manifestantes, también “ponen el cuerpo en situaciones de mucha violencia” y merecen el reconocimiento del Estado.
Por otro lado, la vicepresidenta de la Nación destacó que, aunque la protesta es una de las formas más legítimas de expresión en una democracia, la violencia no puede ser aceptada como un medio para defender ninguna causa. En este sentido, remarcó con firmeza que “la violencia no es la herramienta para manifestarse ni para defender ninguna causa”.
🌱 La Vicepresidente @VickyVillarruel en su visita a la expoagro 2025.
👉🏻 Recalcó la importancia de la exposición para la agroindustria y se solidarizó con los damnificados de Bahía Blanca y los heridos en la manifestación de ayer en el congreso. #Expoagro2025 pic.twitter.com/qaXF71s8j0
— Villarruel Army (@ArmyVillarruel) March 13, 2025
Las declaraciones de Villarruel contrastan con las acusaciones del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien relacionó los incidentes con un intento de desestabilización del gobierno, señalando al kirchnerismo como promotor de un “golpe de Estado”.
Francos afirmó que los disturbios fueron instigados por “barrabravas” y militantes que “orquestaron esta movilización con la finalidad de generar inestabilidad”.
Según Francos, la implicación de los barrabravas y su conducta violenta durante la marcha no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia bien planificada. En sus declaraciones, describió la protesta como “organizada al grito de que se vayan todos”, lo que se interpreta como un intento deliberado de sembrar el caos en el ámbito político del país.
Además, el gobierno respaldó la actuación de la policía y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmando que el uso de la fuerza fue legítimo para mantener el orden público.
“Los barras bravas son criminales organizados que ayer fueron al Congreso a destruir todo lo que tuvieran a su alcance y agredir a la policía”, escribió el ministro en un posteo en su cuenta oficial de X. Y agregó: “No se trató de una protesta ni del ejercicio de la libertad de expresión, se trató de delincuentes cometiendo delitos a la vista de toda la sociedad”.