Publicado: 17/12/2025 Política Por: Redacción NU

Petri pagó US$ 100 millones por tanques que Polonia obtuvo por 1 dólar

La compra de blindados Stryker quedó en el centro de la polémica.
Petri pagó US$ 100 millones por tanques que Polonia obtuvo por 1 dólar
Redacción NU
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La reciente compra de blindados Stryker por parte del Ministerio de Defensa argentino volvió a encender la polémica sobre las compras militares del Estado tras un cruce de comparaciones internacionales. Según la información difundida, Argentina pagó cerca de 100 millones de dólares por 27 unidades usadas, cifra que incluye equipamiento, logística y adaptaciones; sin embargo, el contraste con cesiones en Europa llamó la atención: Estados Unidos cedió vehículos Stryker a Polonia por apenas un dólar la unidad en el marco de acuerdos estratégicos. La diferencia de valores reavivó cuestionamientos sobre el costo y la conveniencia de la operación local.

La transacción local tomó fuerza en medio de un debate interno sobre qué plataformas elegir para la modernización del Ejército. Fuentes y analistas señalaron que había alternativas más económicas y técnicamente competitivas, como los blindados Guaraní de fabricación brasileña, que además ofrecían posibilidades de transferencia tecnológica y producción regional. No obstante, esas opciones fueron finalmente descartadas en favor de los Stryker, decisión que hoy es objeto de críticas por quienes consideran que no se maximizaron las oportunidades industriales ni el aprovechamiento de recursos públicos.

El argumento oficial sobre los 100 millones remarca que el monto comprende no sólo la compra de las unidades sino también el paquete de adaptación, logística y puesta a punto para su uso en el país. Pese a ello, la comparación con operaciones realizadas en Europa genera suspicacias políticas: mientras aliados estratégicos acceden al material por un valor simbólico dentro de marcos de cooperación militar con Washington, Argentina afronta desembolsos millonarios que, para sectores críticos, ponen en evidencia asimetrías en las negociaciones internacionales y en las prioridades de la política de defensa.

El antecedente reciente de la compra de cazas F-16, contratados por el Estado por alrededor de 300 millones de dólares, profundiza la discusión pública. En su momento, otros países, como Rumania, recibieron unidades del mismo modelo por un precio simbólico (un euro), lo que alimenta comparaciones que cuestionan la estrategia y la transparencia en las adquisiciones militares argentinas. Para la oposición y analistas, estas diferencias subrayan la necesidad de revisar los mecanismos de negociación y la evaluación costo-beneficio en compras de material de defensa.

El debate no se limita a la comparación de precios: también abarca la conveniencia de adquirir material usado frente a la inversión en producción regional o en sistemas más modernos y económicos. Desde sectores industriales y parlamentarios se reclamó una mayor explicación sobre por qué no se avanzó en alternativas con mayor encadenamiento productivo local. En un contexto de restricciones presupuestarias y ajuste fiscal, la compra de material militar a precios elevados se transforma además en un tema de debate sobre prioridades y transparencia en la gestión pública.

La controversia, alimentada por declaraciones públicas y la cobertura mediática, deja en evidencia una discusión más amplia sobre la política de defensa, la relación con aliados estratégicos y la defensa del interés industrial nacional. Mientras el Gobierno defiende la operación por razones de capacidad operativa y logística, críticos exigen informes detallados y auditorías que expliquen las diferencias con cesiones simbólicas en Europa, y plantean la necesidad de evaluar si las compras cumplen con los objetivos de seguridad sin sacrificar la eficiencia del gasto público.

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