Rehén, motín y máxima tensión: una comisaría porteña vivió horas dramáticas
Un violento enfrentamiento entre detenidos en la Alcaidía 1 de la Ciudad de Buenos Aires desató un importante operativo de seguridad este jueves en la dependencia ubicada en Lavalle al 400, en pleno microcentro porteño. El episodio incluyó la toma de un efectivo policial como rehén y obligó a desplegar personal especializado para recuperar el control de la situación. El conflicto se produjo dentro de una de las celdas y generó preocupación entre las autoridades.
Según las primeras informaciones, la pelea comenzó entre un grupo de internos y escaló cuando un policía ingresó para intentar separar a los involucrados. En ese contexto, los detenidos tomaron al agente como rehén. Videos difundidos por medios de comunicación mostraron al uniformado rodeado por presos y a otro interno tendido en el suelo, presuntamente lesionado. En las grabaciones, los detenidos reclamaban la presencia de un fiscal al grito de “Hagan bajar al fiscal”.
Ante la gravedad del episodio, efectivos de la Policía de la Ciudad desplegaron un operativo para restablecer el orden dentro de la dependencia. También llegaron ambulancias del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), dotaciones de Bomberos y agentes de la División de Operaciones Especiales Metropolitanas (DOEM). Además, participaron un negociador y personal de apoyo psicológico para intentar resolver la situación sin que se produjeran nuevas consecuencias.
En un primer momento, fuentes policiales indicaron que no existía peligro de fuga. Sin embargo, la presencia de detenidos enfrentados, las imágenes que trascendieron y la toma del efectivo incrementaron la preocupación por el desarrollo del operativo. Mientras los equipos de emergencia ingresaban al edificio, las autoridades concentraban sus esfuerzos en controlar a los internos y garantizar la seguridad del personal que trabajaba en el lugar.
El episodio volvió a poner bajo la lupa las condiciones de alojamiento de las personas detenidas en las alcaidías porteñas. En enero de 2025, efectivos policiales habían intervenido para desactivar una revuelta en la Alcaidía 10 bis, en el barrio de Versalles, que terminó con el traslado de 13 internos a otras dependencias. En diciembre de 2024, además, 17 presos se habían fugado de la Alcaidía 9, ubicada en Liniers, mediante un agujero en una pared.
Mientras continuaba el operativo en la Alcaidía 1, las autoridades buscaban normalizar la situación y evitar que el enfrentamiento derivara en nuevos incidentes. La toma del policía como rehén convirtió el episodio en una emergencia de máxima tensión para la fuerza porteña, que debió recurrir a negociadores y equipos especializados. La evolución del caso y las eventuales medidas sobre los detenidos involucrados quedaron sujetas a la información oficial que se conociera tras la intervención.