Vuelve la paz: el cementerio de Recoleta no tendrá espacios comerciales ni ruidos molestos
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió dar de baja la licitación que contemplaba la instalación de un local gastronómico y un “gift shop” dentro de una bóveda del Cementerio de la Recoleta. La iniciativa había sido presentada como parte de una estrategia para sumar servicios turísticos a uno de los espacios históricos más visitados de la capital, pero generó una fuerte controversia por el destino comercial que se pretendía darle a una construcción funeraria.
El proyecto contemplaba transformar la antigua bóveda en un espacio destinado a la venta de café, alimentos y bebidas, además de recuerdos para turistas. La propuesta se vinculaba también con la posibilidad de utilizar el lugar como punto de partida o apoyo para recorridos turísticos nocturnos por el cementerio. Sin embargo, la iniciativa quedó en el centro de la discusión pública debido a las características del inmueble y a su función original como espacio funerario.
A la polémica por el uso comercial se sumó un conflicto judicial y familiar relacionado con la titularidad de la bóveda. Los herederos de la familia Girado cuestionaron el proceso mediante el cual la Ciudad había declarado la caducidad de la titularidad del espacio, mientras que el Gobierno porteño había argumentado la existencia de una deuda millonaria vinculada al mantenimiento. La controversia llegó a la Justicia, que intervino para frenar el avance de la licitación.
Uno de los elementos que profundizó el conflicto fue la constatación de que en el interior de la bóveda todavía permanecían féretros pertenecientes a integrantes de la familia. La situación generó cuestionamientos sobre la decisión de avanzar con un emprendimiento comercial en ese lugar y reforzó los argumentos de quienes reclamaban preservar el carácter funerario del espacio. Frente a la resolución judicial, el Gobierno porteño terminó acatando la medida y dejó sin efecto el proceso.
La iniciativa había despertado además un debate más amplio sobre la forma de incorporar propuestas turísticas y comerciales en sitios patrimoniales. Para la Ciudad, el objetivo original era sumar servicios para los visitantes y aprovechar el atractivo turístico del Cementerio de la Recoleta, mientras que las críticas se concentraron en la posibilidad de alterar el carácter histórico y simbólico de uno de los principales espacios patrimoniales porteños.
Con la licitación dada de baja, por ahora no habrá ni cafetería ni “gift shop” en la bóveda que había generado la controversia. El desenlace deja además pendiente la situación jurídica de la propiedad y el futuro del espacio, mientras continúa el debate sobre cómo preservar el patrimonio del cementerio y, al mismo tiempo, desarrollar propuestas turísticas dentro del predio.